Vivos — 29 octubre, 2013 at 12:31

Outono Rock (Sala Capitol, Santiago)

En tres días diferentes se celebra el Outono Códax Festival de este año. Si la primera tenía al blues y a Barbara Lynn como protagonista, la última será la del primer rock con The Chiffons como nombre más relevante. Para ambos es su primera actuación en España. La segunda jornada, celebrada este pasado sábado, era la noche del funk y el soul, con tres bandas habituales de los escenarios españoles. Para abrir la noche, los organizadores decidieron contar, con buen criterio, con un grupo gallego. Aunque no se mueven precisamente en los márgenes de la música negra, sí tienen la música estadounidense de raíces como máximo referente. Son Niño y Pistola, cada vez más clásicos, cada vez más asentados, cada vez más convencidos y convincentes. Finalizando su pase sonó “And the Rain Started” (su particular “The Weight”), haciendo que las distancias con lo que venía detrás se redujeran vía The Band. Lefties Soul Connection ya han estado más veces por aquí, habitualmente con mucho menos público. Los cuatro instrumentistas holandeses forman un combo digno, de esos que dan espacio para que sus músicos respiren y se luzcan a la vez en el terreno del soul instrumental, con un bajista musculoso, un guitarrista fino y un teclista como los de otros tiempos. Sin embargo, el grupo es otro bien distinto, mucho más crecido, mucho más arrasador, cuando sobre el escenario se acompañan de la cantante norteamericana Michelle David.

Portento de la naturaleza, solo cabe pensar en la Tina Turner más rompedora de los 60 y, si acaso, algo en la Lisa Kekaula de ahora. Como una apisonadora del soul, es difícil imaginar a alguien con el mismo magnetismo, tamaña voz y que haga bailar sin respiro al personal. Volvió para un bis homenajeando precisamente a Barbara Lynn con “I’m a Good Woman”. A esas alturas todos estábamos ya noqueados y ganados para la causa. Curiosamente, toda la sangre caliente que puso Michelle se convirtió poco después en sangre fría. De los ocho músicos sobre el escenario de Oaska Monaurail, cuatro de ellos (los dos guitarristas y la sección rítmica) no se movieron un milímetro de su posición inicial, sin variar la expresión de su rostro en hora y media. Se supone que lo disfrutan, pero es difícil decirlo por su forma tan hierática de demostrarlo. La sección de viento sí hizo alguna que otra coreografía aunque se sabe estudiada y preparada al detalle, sin margen para la improvisación. Por suerte, su cantante Ryo Nakata se convierte en el auténtico espectáculo del combo, moviéndose sin parar o imitando a Ray Charles. Entre versiones inmaculadas de Curtis Mayfield y momentos a lo James Brown con los que volvieron a conseguir hacer sudar a los presentes, no cabe duda de que reproducen perfectamente aquel viejo funk como pocos hoy en día. Es lo que dicen que hacen los japoneses con cualquier sonido que se les ponga a tiro, y aquí hay una prueba incontestable.

Texto y foto: Xavier Valiño

 

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