Vivos — 17 octubre, 2013 at 11:43

Howe Gelb (Teatro del Arte, Madrid)

HoweGelbEs evidente que la música de raíces norteamericana está viviendo un (re)surgir en nuestro país. Buena prueba de ello es el ciclo American Autumn que, con la colaboración de SON Estrella de Galicia, está teniendo lugar en Madrid. Y pocos exponentes actuales de la americana hay mejores que Howe Gelb. El chamán de Tucson, Arizona se presentaba casi en solitario ante un reducido auditorio, totalmente entregado, en el Teatro del Arte, una de las mejores salas de conciertos en las que he estado. La acústica es perfecta y la posibilidad de ver a las bandas cómodamente sentado mientras artistas y público pisan el mismo suelo, sin escenarios de por medio, es incomparable. Pues bien, Mr. Gelb llegó acompañado de un bajo electrónico y fue alternando temas en solitario al piano con vomitonas sentimentales a la guitarra acústica. También hubo momentos para la eléctrica, en las que el outlaw del country se recreaba, dejándonos a todos boquiabiertos. Comenzó el concierto dando a conocer los temas que compondrán su nuevo disco, The Coincidentalist, que verá la luz en noviembre. Son canciones íntimas, donde la voz de Howe no es en absoluto la protagonista, dejando el frente abierto a la letra y la música. Se observa que el artista se encuentra en un momento de conciliación consigo mismo, dejando atrás el mal vino que le ha acompañado durante largo tiempo. Hizo uso de refinados acordes y de una elegancia al piano que solo puede tener alguien que se ha batido en mil duelos de noches de luces pero, también, de muchas sombras. Muchas noches negras.

El punto de inflexión de la noche vino cuando decidió levantarse de su preciada butaca pianística para coger la guitarra acústica que le acompañaría durante buena parte del show. Mientras la estaba enfundando explicó la historia de la susodicha, a saber, se trataba de una guitarra de finales de los sesenta que había sido restaurada con mimo y delicadeza por él mismo. Siempre he creído que la relación de un artista con sus instrumentos es más fuerte que la que ninguno del resto de los mortales podremos llegar a comprender. Quizá se aproxime el escritor con sus libros, el pintor con sus cuadros o el escultor con sus esculturas, pero no estoy tan seguro.

Con su guitarra acústica a cuestas, dieron comienzo cuarenta minutos de temas fronterizos, de cactus y tierra, de escapadas a México. Repasó gran parte de su repertorio de los noventa y del dosmil. La selección parecía totalmente aleatoria, dando la impresión de que interpretaba lo que realmente le apetecía en cada momento, mientras el bajista se reía y le acompañaba como si se tratase de una banda de jazz. Mención especial merece su alusión a sus amigos cordobeses de Band of Gipsies, que atentamente le observaban desde la primera fila. Y el momento álgido llegó cuando invitó al escenario a Raimundo Amador quien dio un curso acelerado de arte. Amador alternaba la acústica y la eléctrica con el mismo desparpajo que se intercambiaban papelinas en la contigua plaza de Lavapiés. Los punteos que marcaba con la acústica resultaron insólitos y daban ganas de arrancarse a taconear. El respeto mutuo que se percibe entre los dos artistas pone de manifiesto cómo la música es el verdadero esperanto, el idioma universal, y más aún, con la música de raíces, ya sea hispana o gringa.

Lo de ayer en el Teatro del Arte (del que seré cliente habitual) fue una de esas noches llenas de magia, de arte y de eso que algunos llaman duende. Howe Gelb está en un momento inmejorable de madurez compositiva y musical. Parece haber abandonado cualquier artificio gratuito. Sin lugar a dudas, está marcando una línea clara, que esperemos le acompañe durante largo tiempo.

 

Pepe Maza

One Comment

  1. Qué pena habérmelo perdido. Gracias por transmitir de una forma tan gráfica cómo fue. Espero impaciente más textos tuyos de este tipo

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