Encuentros — 5 septiembre, 2013 at 18:25

The Chrome Cranks: Bastante bien para ser un atajo de vejestorios.

Foto Promo

Enviciada revisión del apabullante rthynm and noise cuajado en Nueva York al término de los años ochenta y durante buena parte de la década siguiente, no parece, por desgracia, que la discografía de Chrome Cranks trascienda más allá de un culto tan informado y sensato como lastimosamente exiguo. No están las cosas como para obviar a semejante institución, más aún cuando “Ain’t No Lies In Blood” (2012) les trajo de vuelta a las tiendas de discos con un puñado de nuevas grabaciones que, además de ajustar una de sus dos mejores entregas, sirven de coartada para una gira que recala en España. Apunten las fechas: [MIERCOLES 11 SEPTIEMBRE . VALENCIA (Magazine Club), JUEVES 12 SEPTIEMBRE . BARCELONA (Marula Cafe), VIERNES 13 SEPTIEMBRE. MADRID (Wurtlizer Ballroom), SABADO 14 SEPTIEMBRE . IRUN (Tunk)]. Y recuerden no sólo las bondades de ese plástico (editado entre nosotros por los adorables Bang! Records) sino también las alabanzas que cosecharon aquellos conciertos que en 2009 trajeron de vuelta a una formación demasiado valiosa como para haber estado desaparecida del mapa once años…  Conformando sus filas Peter Aaron, William G. Webber, Bob Bert y Jerry Teel, alguno hablará de supergrupo. Concepto erróneo, pues si los Cranks presentan rastros directos de Honeymoon Killers, Sonic Youth, Knoxville Girls o Pussy Galore, sus componentes funden sus reconocibles talentos en la pastosa densidad de una música feraz aunque desafiantemente espesa. Emulsión de vitalidad y trastorno que, sin dejar de tributar sensibilidad histórica, sería también modelo de futuro si, ¡ay!, algún jovenzuelo se animara al sano latrocinio de sus propuestas tal y como ellos hicieron con (entre docenas) Lux Interior y Don Van Vliet, santones a los que se dedica “Ain’t No Lies In Blood”. Aunque Peter Aaron nos contesta aquí con atención y simpatía, recomendamos acudir como sano complemento a las entrevistas que dos de los máximos expertos en el tema efectuaron a la banda no hace tanto tiempo: Jaime Gonzalo en el Ruta 66 nº 266 (Diciembre de 2009) y Almudeno69 en ese blog obligatorio que es Frog2000: http://frog2000.blogspot.com.es/2009/07/entrevista-peter-aaron-chrome-cranks.html

 

 

Ha pasado ya más de un año desde la publicación de “Ain’t No Lies In Blood”, vuestro disco de regreso tras una larga ausencia, lo que le otorgaba una personalidad muy singular… Visto en perspectiva, ¿cuál crees que es su lugar en la discografía del grupo?

 

Estamos muy satisfechos con ese disco. Cuando volvimos a tocar juntos en 2009 fue una experiencia muy placentera, así que haciendo un nuevo disco la completábamos. Lo grabamos en directo en el estudio, un trabajo muy, muy rápido. A lo “old school,” como decimos en América. Grabamos y mezclamos en tres días. Nuestro coproductor Kevin McMahon (el mismo que ha trabado con Swans o Titus Andronicus), es un gran técnico y trabaja sin perder el tiempo. Y creo que el resultado es nuestro disco más pesado, rápido y ruidoso; algunos incluso dicen que es el mejor que hemos hecho… ¡y no seré yo el que lo discuta! Tiene más pegada que casi todos los discos que he escuchado últimamente de bandas jóvenes, así que creo que lo hemos hecho bastante bien para ser un atajo de vejestorios (risas).

 

Estoy de acuerdo en que es un disco estupendo;  y si a eso le añadimos que, por lo que se cuenta de los conciertos actuales de la banda, estáis en muy buena forma, es difícil pensar en el motivo por el que las cosas eran tan distintas en 1998 como para separaros…

 

Creo que las razones por las que nos separamos en 1998 son las mismas por las que la mayoría de las bandas lo hacen: una serie de circunstancias que se enlazan, pues habíamos estado trabajando muy duro pero el dinero que nos llegaba era escaso, y trabajar mucho con poco tiempo para descansar y esos resultados económicos… Además, llegamos a un punto en el que no había una comunicación fluida entre nosotros, tendíamos a guardarnos los problemas en vez de hablarlos entre nosotros. Estar en una banda es como un matrimonio, es muy importante hablar los unos con los otros, tener vacaciones, romper la rutina… Esa es la lección que aprendí: era más joven y trataba de hacer realidad alguna idea fantástica que tenía en la cabeza sin darme cuenta de los obstáculos de la realidad. Creo que he madurado, y miro atrás y me sorprende que nadie me asesinase (risas). Ahora en serio, estoy muy contento de tocar con William, Jerry, and Bob de nuevo. Son grandes personas y creo que tenemos algo estupendo que surge cuando estamos juntos.

 

Me resulta curioso el hecho de que de las canciones que conforman “Ain’t No Lies In Blood” tres sean versiones. La idea funciona de forma intachable, pues las lleváis a vuestro terreno y al mismo tiempo amplían vuestra paleta estilística…

 

Muchas gracias. Escribí las canciones originales que aparecen en el disco en el espacio de tiempo entre los conciertos de regreso en 2009 y el año siguiente. Pero necesitábamos más canciones para tener un disco entero y no queríamos esperar mucho más tiempo para grabarlo. Así que se nos ocurrió la idea de hacer algunas versiones.  Elegimos estas canciones en primer lugar porque son muy buenas, y en segundo porque sentimos que podíamos hacerlas “nuestras”. “’50s French Movie” fue grabada originalmente en 2006 por Carrie Rodriguez y fue escrita por Chip Taylor (el autor de “Wild Thing,” “Angel of the Morning,” y tantas otras grandes canciones). Nos la aprendimos para tener algún tema nuevo en nuestros conciertos de la época y nos gustó mucho cómo quedaba. “Black Garage Door” es de una banda de los ochenta llamada The Libertines (nada que ver con la banda inglesa posterior), de Cincinnati, Ohio, la ciudad de la que procedemos  William y yo. Esa banda era muy importante entonces y siempre nos gustó la canción. En aquel entonces The Libertines eran  el grupo “Paisley Underground”  de Cincinnati, y “Black Garage Door” es más dura que sus otros temas, que eran más cercanos al jangle-guitar pop en una onda semejante a lo que hacían Rain Parade o True West. ¡Una banda muy buena, su música debería ser reeditada de inmediato! Y los Byrds son, simplemente, una de las mejores bandas de todos los tiempos, y sabíamos que podríamos hacer algo muy bueno con “Lover of the Bayou”, que además es muy divertida cuando se toca en directo. Comprendo que los Chrome Cranks son identificados con un estilo de música muy concreto, pero encontramos el mismo sentimiento y actitud en muchos otros tipos de música aunque sea muy distinta de la que hacemos. Y llegué a conocer a Roger McGuinn en una ocasión, lo que fue muy emocionante.

 

Michael Gira, fan de la banda, es el responsable del diseño gráfico del disco, lo que para muchos habrá supuesto una sorpresa…

 

Michael es uno de nuestros héroes musicales, y nos sentimos muy honrados por el hecho de que le guste nuestro trabajo. Bob le conoce desde los tiempos en los que era miembro de Sonic Youth, pues Swans tocaron con ellos en muchos conciertos. Hasta hace poco, Michael y yo vivíamos en la misma ciudad cerca de Nueva York, y nos convertimos en grandes amigos. Siempre me han gustado sus dibujos, así que le pregunté si le apetecía hacer la portada, y para mi alegría me dijo que sí. La gente que se ha sorprendido por la conexión es porque nos ven como una banda de estilo estrecho y garagero cuya música empieza con Shadows of Knight y termina con Suicide. Pero nosotros nos hemos considerado siempre como parte de un cuadro mucho mayor.

 

Es emocionante ver la dedicatoria a Lux Interior y Don Van Vliet que figura en el disco…

 

Estos dos genios fueron importantísimos  para nosotros. Todos vimos a los Cramps en directo varias veces, e incluso llegamos a tocar con ellos en el CBGB, antes de que Bob se nos uniera, aunque no llegué a hablar con ellos esa noche. Me entristece pensar que nunca llegué a conocer personalmente a Lux Interior o Captain Beefheart. Sé que Bob y Jerry vieron a los Cramps tocar en sus comienzos y Jerry sí conoció Lux.

 

Tus orígenes musicales están en bandas hardcore de tu adolescencia. Siempre me ha interesado la evolución del hardcore de los primeros años 80 y su derivación hacia estilos muy distintos entre los que se puede encuadrar ese grandioso “rthynm and noise garaje” de finales de esa década que tenía a Honeymoon Killers o Pussy Galore como sus representantes más famosos. ¿Qué importancia tuvo la ética del hardcore en tu crecimiento musical y personal?

 

Para mi generación (yo era un adolescente a finales de los años 70 y principios de los 80), el hardcore era la auténtica música underground de la época. La primera ola de hardcore va aproximadamente desde 1980 a 1984, y para finales de los ochenta, cuando los Honeymoon Killers y Pussy Galore estaban en su apogeo, para mí el género ya era historia. Había bandas nuevas tocando ese estilo, pero habían perdido el tren de la historia… Sin embargo, para mí, los primeros años del hardcore y toda la estética y ética que conllevaba fueron muy importantes. Cuando empecé  a tocar música, Bad Brains, Black Flag, Minor Threat, the Misfits, Hüsker Dü, o the Circle Jerks (mucho antes de que la macho-mierda de Agnostic Front, Cro-Mags y demás apareciera), eran un modelo y una descarga de energía creativa. Curiosamente, he vuelto en parte a esta música mientras escribía “Ain’t No Lies in Blood”, y creo que hay ecos en esta nueva etapa.

 

Te fuiste a vivir definitivamente a Nueva York a finales de los años 80, pero… ¿llegaste a conocer algo de la escena del Downtown a finales de los años 70, de Blondie, Ramones, Television o Talking Heads a la No Wave o el Avant-Garde de Glenn Branca? Está claro que esa etapa es una gran influencia en tu música.

 

William y yo formamos la banda en Cincinnati en 1988, pero no nos mudamos a Nueva York hasta 1992. Yo me había mudado a Cincinnati en 1982 después de vivir en New Jersey, que como sabes está muy cerca de Nueva York. En los años 70 yo leía todo lo que podía sobre las bandas punk originales aparte de devorar sus discos, pero entonces era muy joven como para estar metido en la escena. William es un poco mayor que yo, pero entonces vivía en Ohio, demasiado lejos.  Y Jerry vivía en Atlanta y estuvo metido en su escena punk, pero creo que hasta 1983 no se mudó a Nueva York. El que estuvo allí desde el comienzo fue Bob, viendo a los New York Dolls en 1975 y yendo al CBGB con frecuencia para ver a todas aquellas bandas. Y sí, tienes razón, esa época es la que más nos ha influido como banda. Es realmente el motivo por el que nos convertimos en músicos.  

 

¿Quedaba algo de esa escena cuando Chrome Cranks comenzaron? ¿Se puede encontrar algo de ese espíritu en el año 2013?

 

Sí, había algún que otro fantasma de aquella época deambulando por Nueva York en los años 90. Pero creo que ya no queda nada. El CBGB es historia, la mayoría de los Ramones están muertos, y con ellos aquella inocencia tan hermosa… Durante un tiempo parecía que algo de aquello perduraba en Brooklyn, y quizás aún puede sentirse algo de ese ese espíritu allí.  Nueva York se ha vuelto demasiado costosa e insípida como para que la mayoría de los artistas valiosos quieran quedarse allí.

 

Tus seguidores siempre mencionan a Scientists, Pere Ubu, Cramps o Gun Club cuando hablan de vuestras influencias, pero yo añadiría la gran influencia de la música negra en el estilo que Chrome Cranks ha desarrollado a lo largo de su carrera.

 

¡Por supuesto! El jazz, R&B, soul, funk, góspel y especialmente el blues, que por otro lado es fundamental para artistas como the Cramps, the Scientists o the Gun Club. Pero al igual que esas bandas, nunca hemos tratado de tocar el blues de manera tradicional, sino reinterpretar la sensación que a uno le embarga  al escuchar la música de Howlin’ Wolf, Blind Lemon Jefferson o Muddy Waters. Nunca se trata de copiar su música, ni tampoco la de Cramps o Gun Club… aunque hubo un momento, al principio, en el que precisamente eso es lo que tratábamos de hacer (risas).

 

¿Qué recuerdas de los primeros pasos de la banda? Es curioso recordar que vuestra primera actuación fue teloneando a Pussy Galore, y que Bob Bert era entonces su batería.

 

Cuando empezamos teníamos otro cantante y yo sólo tocaba la guitarra. La batería se reducía a lo mínimo y no había bajista. Pero nuestro sonido no se parecía al de Pussy Galore, se orientaba más hacia el noise pop de Jesus and Mary Chain con toques de Dinosaur Jr. Sí, el círculo se cerró y todo adquirió sentido cuando Bob se unió a la banda en 1994.

 

¿Cómo llegó  Jerry Teel a Chrome Cranks desde un proyecto tan asentado como Honeymoon Killers, en el que era el líder y no se ocupaba del bajo?

 

Jerry era el guitarrista, el cantante principal y el elemento principal de Honeymoon Killers, pero la banda ya no existía cuando William y yo llegamos a Nueva York. Conocíamos a los Killers de cuando habían tocado en la zona de Ohio, y como buscábamos un bajista, se nos ocurrió proponérselo. Simplemente aceptó…

 

 

En esos días tocasteis mucho en Estados Unidos y en Europa. Ahora que estáis a punto de venir a España, ¿qué diferencias encuentras entre tocar en aquellos tiempos y hacerlo ahora?

 

¡Estamos deseando volver a Europa! Y además, España es de largo mi país europeo favorito. Pero es mucho más difícil tocar ahora, por la razón de que vivimos en cuatro estados distintos: Bob está en New Jersey, yo en Upstate New York, a dos horas de Nueva York; William ha vuelto a Cincinnati; y Jerry vive en Nueva  Orleans, donde ha formado una familia. Así que esa es la gran diferencia, hay muchos asuntos que arreglar antes de salir a la carretera. Tenemos vidas muy ajetreadas. Yo también escribo, y mi primer libro If You Like the Ramones, saldrá en Back Beat Books in Octubre de 2013.

 

Volviendo a esos años del rthynm and noise garage de finales de los 80 y principios de los 90… ¿Acertaríamos si hablásemos de ello como una escena? Entre los miembros de Chrome Cranks encontramos un gran resumen de los mejores sonidos de toda una época, una lista en la que destacarían Knoxville Girls, Pussy Galore, Honeymoon Killers, incluso Sonic Youth. ¿Encuentras la misma energía actualmente en Nueva York y en la escena subterránea de Estados Unidos, en esta impresionante fragmentación de estilos, públicos y propuestas que vivimos? A veces me parece que no hay muchas bandas con la significación de los Cranks actualmente.

 

Sonic Youth serían parte de otra escena que se podría definir como post-no wave, pero realmente hay un hilo que empieza con Honeymoon Killers y Pussy Galore, pasa a los Cranks y a otras bandas que arrancan al mismo tiempo y termina con Knoxville Girls. A veces encuentro una banda joven que me patea el culo, pero aunque pueda sonar vanidoso, estoy de acuerdo contigo: realmente no escucho a muchas bandas que hagan lo que hacemos nosotros.

 

 

 ¿Te sientes cercano a alguna banda de vuestra veteranía?

 

Ufff… tienes razón, siempre me sorprende cuando me doy cuenta de ello, pero soy un veterano de este negocio. Incluso un disco de homenaje a Chrome Cranks está en el horno. Increíble. Me queda el consuelo de que, en comparación con los otros tíos de la banda y esos grupos históricos en los que han estado, yo soy un crío (risas). Bob toca en la nueva banda de Lydia Lunch, Retrovirus; Jerry ha hecho un par de discos muy buenos con Chicken Snake; y William interpreta en solitario música  instrumental como DumBASS. Yo acabo de crear una banda de versiones con mis vecinos Wreckless Eric y Amy Rigby, otro grupo en el que puedo tocar con algunos de mis héroes. Todos los Cranks estamos atentos a las nuevas bandas que salen, aunque con menos intensidad que hace años. Así que nos encanta que cuando estamos de gira alguien nos recomiende música que tal vez nos estamos perdiendo.

 

José Luis Torrelavega

 

 

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