Discomático — 13 junio, 2013 at 19:06

James Cotton, El hombre de la boca de algodón

JAMES COTTON

El de Tunica, Mississippi, es una de las leyendas del blues que todavía resta entre nosotros. A sus 77 años sigue soplando la armónica como si la vida le fuese en ello. Tuvo que dejar de cantar tras ganarle la batalla a un cáncer de garganta, su último registro protagonista aparece en el álbum Fire Down Under The Hill editado en el año 2000, pero no ha renunciado a girar ni a grabar discos con otros cantantes o utilizando a miembros de su banda de acompañamiento en ese rol. Para Cotton Mouth Man (Alligator, 2013) la alineación es de verdadero esplendor. Un elenco cinco estrellas que respalda al armonicista en 13 temas, en casi su totalidad escritos para la ocasión por el propio James junto a alguno de sus más fieles escuderos, el batería Tom Hambridge por ejemplo, que configuran uno de los álbumes del año en lo que al género se refiere. Joe Bonamassa hace lo que debe hacer y se limita a tocar la guitarra en el tema título, Keb Mo se zampa «Mississippi Kid» y «Wasn’t My Time To Go» de un bocado, Warren Haynes suelta dedos y voz en el trote boogie de «Something For Me» con su habitual sobriedad, la exuberancia vocal de Ruthie Foster se apodera de «Wrapped Around My Heart» aportando espíritu shouter para retar a Delbert McClinton que aparece poco después deslizándose entre las notas de «Hard Sometimes». Pero la palma va para otro de los grandes de este negocio, Gregg Allman sienta cátedra haciéndose cargo de «Midnight Train» con sentimiento, garra y maestría. Al finalizar  la sorpresa del último tema, James fuerza sus cuerdas vocales para entonar, a lado de su armónica y el dobro de Colin Linden, los versos de «Bonnie Blue» sabes que estás ante uno de los últimos representantes de una estirpe que no volverá. Gracias maestro, gracias.

Manel Celeiro

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