Encuentros — 10 diciembre, 2012 at 0:00

Juan Antonio Ross, tras la melodía perfecta

Después de 10 años, en los que solo un recopilatorio recordó a Ross en disco, Juan Antonio Ross regresa con un primer y precioso disco en castellano, Durante El Fin Del Mundo. Compuesto al piano, lo que lo diferencia del sonido más power-pop de antes, es un disco que se acuerda casi de todo el mundo y de todos los estilos, con Miles Davis, Burt Bacharach, Glenn Miller, Brian Wilson, Paul McCartney, Stevie Wonder, la Motown, Supertramp, Foster the People, Cole Porter o Sondre Lerche como banda sonora mientras lo escribía.

 

 

 -¿Algún punto de inflexión crucial en todo este tiempo, algo que haya marcado la evolución de tu música?

– Mi divorcio. El título hace referencia a cómo me sentía durante el proceso creativo y en el estudio. Veías las noticias y te acojonabas (si querías): cambio climático, guerras geopolíticas, pobreza y explotación extremas, crisis económica, depresión… Necesitaba esto para sentir que la vida tenía sentido. Tiene su gracia que aparezca en 2012 llamándose Durante El Fin Del Mundo.

 -¿Has echado aquí los restos, has puesto todo tu empeño, todo lo que podías, por si acaso cuesta aun más llegar a editar un próximo álbum?

– Siempre echo los restos en cada canción. Aun así queda mucho dentro por escupir. Tengo muchas ganas de empezar a grabar ya todo el material nuevo y distinto que he compuesto en estos últimos dos o tres años. Nunca me guardo nada. Quería poder morirme tranquilo y, antes de hacerlo, tenía que publicar este disco. Ahora lucharé por el siguiente y así seguiré mientras surjan melodías nuevas que me hagan temblar.

 -Supongo que estarás contento del resultado y con la edición en vinilo, ¿no?

– Alucinante. Es un disco ideal para vinilo por la producción clásica y gruesa. Clifford ha puesto cariño en esto y estoy orgulloso del resultado después de dos años de intensísimo trabajo.

-“Todo lo que brilla tiende a la oscuridad”. No sé si es una frase tuya o la has leído o escuchado a alguien. Me gusta como resumen del contenido de los textos de tus canciones. ¿Era esa la idea?

No se la conozco a nadie, así que de momento es mía, aunque es un concepto filosófico que conecta con el existencialismo y seguro que algún otro más brillante que yo lo ha dicho aunque fuera de otra forma. Y, sí, resume el concepto general del álbum: mientras algo brille, cogeremos su luz y su calor, y cuando se apague nos iremos a dormir el sueño eterno.

-“Yo siempre he querido hacer una canción que fuera perfecta”. ¿Qué tiene que tener una canción pop para que a ti te parezca perfecta?

– No lo sé. A The Beatles creo que les pasaba igual, Teenage Fanclub, Posies, Big Star, Brian Wilson…Es la búsqueda de la melodía definitiva, tan bonita, tan potente, tan sugerente, tan cautivadora que no se pueda escribir nada mejor después. Lo mejor de esto es que siempre piensas que no harás una canción igual cuando una te sale muy bien. Pero nada más lejos de la realidad: la siguiente intenta superar a la anterior y esa canción perfecta debe seguir buscándose. Es un juego infinito y muy sugestivo, aunque también se sufre. Tiene que enganchar, emocionar, parecer que después de eso no hay otra cosa…

-¿En algún momento crees que has estado cerca componiendo de ese ideal de canción?

 – Con mucha modestia, te diría que sí, he estado, lo estoy casi siempre, siempre dejo mi piel en una canción. Pero hay tantos estándares de cómo debe sonar una canción, de si se debe hacer música para el futuro, música para tu tiempo o música que reivindique lo bueno del pasado… Yo estoy más en la tercera vía, y la verdad es que puede parecérmelo a mí (que la canción sea perfecta) y a nadie más en el planeta Tierra. No hay una regla para medir estas cosas. Si me emociona mucho (como <>), considero que he estado cerca de ese lugar inalcanzable. Pero yo me defino más como un ‘currante’ que como un aspirante a ‘estrella’ del pop; debe prevalecer siempre, en mi caso, la humildad y la honestidad total.

-¿Sientes estas canciones más tuyas por estar cantadas en castellano? ¿Cómo te encuentras expresándote en este idioma?

– Bueno, la voz cambia. He trabajado y sufrido mucho para encajar los textos (que debían ser sencillos) a las melodías sin dejar que el idioma modificase mucho la música (o nada). La melodía es prioritaria para mí, así que baje dos tonos casi todo, canté más relajado, sin modular, simplemente afinando y dando calor a las palabras. Lo que sí es verdad es que el mensaje es más directo y el castellano mucho mas difícil de cantar, pero lo he trabajado mucho y he encontrado un cierto equilibrio. Hay gente que tenía miedo de escuchar el cambio y me dijo, para mi satisfacción: “No noto la diferencia, me suena a Ross”. En fin, será cierto.

 

Xavier Valiño

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