Encuentros — 30 octubre, 2012 at 0:00

ESPACIO EXTERIOR: Enric Rivero Armengol

 

 Siempre hemos sido considerados los raritos de la clase. Encerrados en el sótano con nuestras minoritarias aficiones, nuestros grupos escogidos y nuestra peculiar manera de entender el rock & roll. Pero existen otros enfoques, distintos puntos de vista y otras miradas diferentes. Así que hemos decidido asomar la cabecita a ese espacio exterior y ver lo que opinan de nosotros, y de otras cosas, compañeros de los medios especializados. Cerramos esta tanda de entrevistas concediendo la palabra a Enric Rivero Armengol. Que tras su etapa en Popular 1 se ha lanzado a su propia aventura, Eleven Rock Magazine

 

¿Cómo empezaste a ejercer de crítico o periodista musical?

Mi primer artículo musical data del año ‘97, para la revista Capsula, acerca del fenómeno Marilyn Manson en plena bomba Antichrist Superstar. No obstante, fue un divertimento a lo largo de los años hasta mi incorporación, de la mano de Desi Estévez y César Martín, a Popular 1, en 2.010. Es cierto que estuve dirigendo desde 2.008 su espacio en facebook hasta el 2 de Abril, fecha en que hice pública mi decisión de dejar la revista para embarcarme en Eleven Rock Magazine.

¿Has hecho de ello tú medio de vida?

Efectivamente. Lo que no hemos conseguido todavía es que sea nuestro sustento (sonrisa alargada). Llevamos apenas cinco meses y no entraba en nuestros planes estar ganándonos la vida con esto a tan corto plazo.

 Vamos a otra pregunta. ¿Qué futuro le auguras a la prensa musical en papel? ¿Acabaremos todos en una URL de internet?

Así es. Afortunadamente, el papel se ha de convertir, como el vinilo a la música, en un producto de máxima calidad a disposición de aquel segmento de público que valora su existencia. El papel, todos lo sabemos, no es sostenible a día de hoy en los parámetros que conocemos. En eleven, por ejemplo, no nos apetece tirar dinero y papel. Ese dinero lo estamos invirtiendo en hacer las cosas de otra manera.

Lo mismo pero referido a la industria. Que el negocio está cambiando es una realidad. Internet, las descargas, el soporte digital… ¿Cuál será en tú opinión el camino a seguir en los próximos años por las discográficas y los artistas?

Los artistas y discográficas han de saber encontrar su verdadero lugar y dejar de jugar a hacer de todo. Enfocarse en lo que es su verdadera profesión y trabajar más que nunca. Por un lado llega el momento de la verdadera limpieza y, por otro, de la aparición de propuestas de negocio verticales que, por su buena preparación empresarial, conocimientos musicales y técnicos y por talento permitan un crecimiento exponencial. Por supuesto, en ambos casos, apoyados en la Red. Y, en la Red estaremos los medios esperándoles. Lo que tengo claro es que hay que aplicar metodología y procesos antes, durante y después de los procesos artísticos para garantizar que estos tienen el eco que merecen. Por ejemplo, no es de recibo que el personal ejecutivo de una multinacional por excelencia no conozca su roster de artistas. Pero pasemos por alto las quejas y actuemos con las soluciones.  

En cambio las ventas de vinilo no dejan de aumentar. ¿Nostalgia? ¿Fetichismo? ¿Llevar la contraria?

El vinilo debe constituirse como símbolo musical por antonomasia. Y lo dice alguien que adolece de haber coleccionado algo tan absurdo como el formato cd. En eleven estamos dispuestos a apoyar el lanzamiento de ediciones en vinilo, y que la descarga digital/o una buena plataforma de streaming asuman ese producto de consumo masivo para disfrute de la música. El vinilo –y su bello formato y tamaño- jamás debieron ser arrinconados. El rock es vinilo.

Venga, a bote pronto…Dinos un disco si el que no podrías vivir.

No puedo, tíos… No puedo contestar a esto… Sólo sé que llevo un mes y medio deseando que se publique Death Letter Jubilee de The Delta Saints. Eso sí que me tiene sin vivir. Los demás, me siento muy feliz por haber disfrutado de esta pequeña porción de música que he ido descubriendo a lo largo de la vida. Se me ocurren varios nombres, los cuales han acabado tatuados en mi piel. Orbison, Blind Melon, the Black Crowes, los Stones, Cash, DGeneration… Habrá muchos más discos sin los que no podamos vivir.  

Y uno que si no existiera la vida sería mucho mejor para todos.

¿Prodigy? ¿Vale eso como música? No sé, hay cosas como Heavy Metal Machine de Lou Reed. Buena tomadura de pelo, esa.

El artista más agradable y simpático que te has encontrado.

¿Brad Smith de Blind Melon? ¿Jeff Massey de Steepwater Band? ¿Bob Wayne himself? ¿Dan Wilson de the Cubical? ¿Ben Ringel de the Delta Saints? ¿La gente de Dirty York? ¿Kory Clarke de Warrior Soul? ¿Bobby Durango de Rock City Angels? ¿Ian Astbury de the Cult? Con Astbury hago broma, aunque me lo pasé increíble con él. A él le debo en parte estar en Eleven, al fin y al cabo. En serio, he tenido muy buena suerte con los artistas con los que he trabajado y nadie me lo ha puesto difícil prácticamente jamás.

El más arisco y difícil.

Difícil fue entrevistar a Vinnie Paul de Pantera. No fue arisco, ni siquiera difícil. Sólo que ha de ser psicológicamente duro pasar por lo que ha pasado este tipo. ¿A cuántos de nosotros nos han disparado alguna vez? ¿A cuántos le han matado a un hermano sin poder hacer nada para evitarlo? En fin, pues eso. No fue fácil.

Hablemos un poco de nosotros… ¿Qué disco debería y crees nunca saldrá comentado en Ruta 66?

Ehm… ¿Habéis sacado ya a The Buzzos? Decidme que sí y me callo.

¿Qué es lo mejor y lo peor de Ruta 66?

Debo advertir que jamás me consideré fan de la revista, en casa la seguidora era mi compañera de vida. Para mí lo peor es el cambio tan radical que ha sufrido la revista, perdiendo prácticamente su identidad de antaño, aquel encanto que tuvo antes de 2.006; aunque jamás me volvió loco, la revista tenía mucha personalidad y no me gusta en lo que se ha convertido. No la reconozco como Ruta 66. Objetivamente, no obstante, creo que es una revista que cumple con creces con su cometido.

Lo mejor es que hay muy buena gente ahí. Sin ir más lejos, el individuo al otro lado de esta entrevista. Eso sí: volved al blanco y negro, por favor. A los reportajes de psychobilly y sus variantes. Los echo de menos. Al garaje, a la psicodelia, al rhythm and blues… Al blues… Debo admitir que el tono enciclopédico que tenía entonces era divertido. Aquello de “rockista” y “baterista” siempre me fascinó. Aquella corrección filológica resultaba paradójica.

¿Por qué razón escribirías en Ruta 66?

Me lo plantearía porque amigos míos dirigieran la revista y me lo pidieran.

Francamente, dudo que nos necesitemos alguna vez pero si me libráis de la esclavitud bancaria de nuestro tiempo para los restos, podemos plantearnos algo.

¿Por qué razón no lo harías?

Hablando en serio, no me veo firmando artículos en esa revista. No me veo renunciando a mis principios. No me veo en Ruta 66.

Define en pocas palabras a Ruta 66

Una revista en lengua hispana de rock de corte clásico dirigida a aquellos que buscan algo más allá del mainstream musical, escrita por verdaderos amantes del Rock en un registro impropio de la música popular de nuestro tiempo.

Up to eleven, chicos.

Manel Celeiro

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