Encuentros — 6 Julio, 2012 at 0:00

Rod Picott, Canciones Que Dejan Cicatriz

Uno no acaba de entender como músicos del calibre de Rod Picott no se hinchan a vender discos como desesperados. Y no, la excusa de que ahora nadie los vende dno sirve. Porque Picott es un joven veterano de esto, y ni antes ni ahora las ventas han hecho justicia a su calidad. Su carrera me recuerda mucho a la de su amigo Slaid Cleaves, que por cierto le ha ayudado en la composición de alguna de las canciones de su reciente Welding Burn. Parecen manjares para paladares limitados. Cisnes en una charca de patos. Destinados a ser despreciados por “feos” mientras otros, mucho más desafortunados se llevan la pana. Al menos gente como los periodistas de Radio Roots lo votaron como el mejor compositor del momento al año pasado. Estas soldaduras ardientes lo confirman.

 

 

 

Welding Burns es el resultado de muchos años de escribir y pensar acerca del tipo de canciones que quiero hacer. Son canciones que giran alrededor de las cicatrices. Hay diferentes tipos de cicatrices, las que se ven en la piel y las que quedan en nuestros corazones o en nuestra mente. Eso es lo que quise trabajar.

He leído en algún sitio decir que es un disco para los tiempos que corren ¿qué crees que significa eso?

Bueno, hay canciones del disco que hablan de las historias de personas que se quedan atrás en este nuevo mundo en el que vivimos. No es que sea un álbum político en el sentido amplio de la palabra, pero creo que es poderoso e importante por las historias de la gente. Son canciones que hablan sobre personas que viven estos tiempos.

Permíteme que te contradiga, pero a mí sí me parece un álbum político que tiene mucho que ver con la realidad de los Estados Unidos actuales…

Es una apreciación interesante. La verdad es que no tenía previsto hacer un álbum que fuera considerado social o político. Empecé a hacer canciones sobre el trabajo y la importancia de éste en la vida de las personas. Creo que el trabajo es fundamental para la autoestima de la gente y cómo se ven a sí mismos. Es algo terrible ver a personas que han pasado su vida aprendiendo a hacer cosas y a trabajar duro para criar a sus hijos y encontrar su lugar en el mundo siendo devaluadas por el trabajo. Eso ocurre muy a menudo estos días. Son tiempos extraños, momentos de contar las historias de la gente. No tengo un interés político. Sólo creo en contar las historias de las personas honestamente, tal como son, para intentar obtener una imagen bella del mundo. A veces resulta que esa imagen no es tan bonita. Esas imágenes contradictorias existen y así van formando el mundo.

Me parece un disco muy cinematográfico.

Lo es. Exacto. Me gustan las canciones visuales. Me gusta tratarlas como pequeñas películas. Me encanta el cine y el aura que da a sus personajes. También me gustan las películas que son sólo pequeños bocetos de personajes. Me gusta escribir canciones que revelan un mundo a los demás.

Además, has ensombrecido la voz como los viejos songwriters…

Sí, supongo que las herramientas que uso como escritor han sido heredadas de los antiguos songwriters, así que creo que aciertas. Escribo a la vieja usanza pero intentando que suene de manera actual y fresca a mis oídos.

Has escrito tres canciones del disco con Slaid Cleaves ¿cómo ha ido?

Hemos escrito juntos muchos años. Crecimos en la misma ciudad, en Berwick, Maine. Hemos tenido siempre una relación muy fructífera. Cada vez que pienso que podemos haber escrito nuestra última canción juntos le pido que hagamos un par más. De hecho tenemos dos nuevos temas en los que estamos trabajando ahora mismo. Uno de ellos será increíble si no la estropeamos (risas).

¿Qué opinas de la música de Slaid?

Oh, sus mejores canciones son las que ha escrito conmigo (risas). En serio, estoy demasiado cerca ed él como para ser objetivo analizando su música. Es como cuando tienes en tu mano un plato de sopa y no sabes si le falta sal o pimienta. No puedo decir nada más.

Volviendo al disco, has contado a la guitarra con el gran Will Kimbrough ¿cómo ha sido la experiencia?

Will es un guitarrista impresionante. Puede hacerlo todo. Tocarlo todo y sorprenderte en cualquier momento. Tiene esa extraña habilidad. También es un verdadero caballero y un ser humano adorable. Es un tipo muy serio con su trabajo y eso no es fácil para un veteranod e la música.

Has grabado en Nashville ¿crees que hay algo del “Nasville sound” en tu disco?

No, para nada, aunque suena a Nashville, no sé si me explico. Suena a la ciudad porque he contado con todos esos increíbles músicos de allí: Paul Slivka, Will Kimbrough, Alex McCollough y Paul Griffith. He sido un tipo muy afortunado por ello.

Y producido por David Henry.

David tiene un oído increíble. Puede notar el más mínimo fallo en el tempo o la afinación. Además tiene ideas maravillosas para experimentar y sabe llevar las riendas sin que tú te sientas cohibido. Intenta ayudarte a hacer el disco que tú quieres hacer por lo que es fantástico colaborar con él. Además toca cualquier instrumento que se le ponga por delante con lo que aporta mucho a la fiesta.

Finalmente ¿crees que tus discos deberían llegar a un público más grande?

(Risas) Me gustaría pensar eso, pero no lo creo realmente. Soy un trabajador. No dejo de cavar tierra con mi pala. Me encantaría que mis discos llegaran a tantas personas como fuera posible y creo que he hecho algunos temas hermosos, pero he de seguir trabajando. Ya sabes a lo que me refiero. Espero algún día conectar con un público más grande, pero yo hago los discos que me atrae hacer, así que seguiré esperando.

 

Eduardo Izquierdo

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