Encuentros — 4 julio, 2012 at 0:00

Música y Compromiso, Martín (Cápsula)

Llegó el momento de ceder la palabra a una de las bestias escénicas que más gustan en esta Ruta. Cabeza visible de ese misil llamado Cápsula, Martín nos habla de la relación (o no) entre rock y política…

¿Por qué hay reticencias a tocar esta clase de temas? ¿Por qué tocar temas sociales o políticos (y no hablo de significarse a favor de un partido, un movimiento o una ideología, sino de contar las cosas que pasan) está cada vez peor visto en el rock?

 En tal caso, toda relación con los demás es un hecho social y político. Ya solo el hecho de subirte a un escenario y contar una historia a través de la letra de una canción es un hecho político en sí mismo. Pero no es necesario que la letra sea explícitamente política, lo que es explícitamente político es estar en el escenario en ese momento determinado generando un tipo de energía que se transmite y reproduce a través de la gente que lo está recibiendo en ese momento.

 

 

Llama la atención que haya existido un abandono generalizado de estos temas, a pesar de que las letras han tratado con bastante frecuencia lo íntimo, la relación con uno mismo o las complicaciones derivadas del amor. Sin embargo, cuando se trata de hablar de los sentimientos que provoca esa inestabilidad vital socialmente causada, todo el mundo parece mostrarse un tanto saturado. ¿Por qué crees que es así? Y en tu caso, ¿por qué está clase de temas te interesan/ no te interesan para tus letras?

Cuando escribes una letra de una canción ya estás reflejando en ella lo que pasa a tu alrededor y esto es un acto político en sí mismo, más allá que estés hablando de una historia de amor o inventando una historia de naves intergalácticas. Por otra parte, vemos un desgaste del mensaje ideológico de determinados artistas, ya que en muchos casos se ha utilizado lo explícitamente político en función de intereses personales, y la utilización de determinados iconos o imágenes de carácter político con un contenido demagógico o vacío.

Es curioso, además, que cuando las presiones exteriores desaparecen, por ejemplo las de las grandes discográficas, a la hora de hacer un determinado tipo de música o de tratar determinados temas para conseguir el éxito, justo cuando no hay censura, estos temas se tocan menos. La gran mayoría de vosotros no está en una multinacional y la presión del público ya no se deja notar en hacer músicas más o menos accesibles. ¿Se te ocurre alguna explicación? ¿Hasta qué punto esos retratos musicales de la realidad exterior tienen hoy validez? ¿La gente se los cree o no? ¿Es algo que necesitamos o mejor dejarlo estar?

Seguramente tenga que ver con el efecto acción/reacción, y en realidad parece ser algo positivo de los nuevos tiempos que corren. El no tener que pelear contra la censura a nivel artístico como le ha pasado a mucha gente de generaciones anteriores te genera un espectro de movilidad mucho más amplio a la hora de expresarte y eso no puede ser más que positivo. Ahora, una vez superada esa etapa, es responsabilidad del músico encontrar los estímulos que expandan su nivel creativo a la hora de escribir, y es una responsabilidad muy grande, ya que parte de la auto- exigencia, y es uno mismo el que debe intentar elevar el nivel de accesibilidad de su obra.

¿Hasta qué punto percibes como algo político lo que haces? ¿Hasta qué punto se refleja en tus canciones tu visión política del mundo? Volvemos a la primera pregunta. El mero hecho de estar hoy día en un escenario trazando tu camino es el acto político más enérgico que podemos hacer. La gran mayoría de la gente que hace rock and roll lleva las riendas de su carrera, en muchos casos porque no queda más remedio, en otros porque así lo han elegido. ¿La búsqueda de la libertad artística es la única decisión política que debe tomar un músico o debe implicarse también en asuntos más sociales? ¿Ves la independencia y la autogestión como algo político o es algo que se hace porque no se tiene otra opción?

Cuando empezamos el grupo en el 97, la autogestión era una opción y el decidirnos por ese camino en aquel momento nos sirvió para conocer de primera mano todas las facetas y roles que había que asumir para llevar adelante el proyecto. Desde la edición de los discos, promoción y distribución hasta la organización de los conciertos. Con el tiempo y la crisis de las discográficas cada vez hay más grupos que se animan por este camino. Es algo muy saludable para la libertad creativa, pero creemos que aún queda mucho camino por andar en éste tema. Hay otros lugares del mundo donde la autogestión está mucho más desarrollada y el siguiente paso es la asociación de bandas. 

Esteban Hernández

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: