Encuentros — 1 Junio, 2012 at 0:00

Música y Compromiso, Fabián

 Nueva entrega de la serie que analiza, en boca de algunos de los músicos más destacados del panorama nacional, la relación entre artistas y conciencia social. Tanda para Fabián.

¿Por qué hay reticencias a tocar esta clase de temas? ¿Por qué tocar temas sociales o políticos (y no hablo de significarse a favor de un partido, un movimiento o una ideología, sino de contar las cosas que pasan) está cada vez peor visto en el rock?

No creo que esté mal visto, pero sí estoy de acuerdo en que ha habido un cierto viraje hacia el interior, hacia la introspección a la hora de hacer letras y de contarle al público cómo nos sentimos. Nuestros padres y nuestros abuelos cantaban sus tristezas y sus alegrías igual que nosotros, pero aquellas venían dadas por un contexto de represión y de miedo que por lo menos yo no he vivido. Otra cosa es que la situación de la industria o la de los propios artistas sea dura y complicada, pero lo cierto es que yo siempre la he vivido así, no conozco otra forma de dedicarme a esto, por decirlo de algún modo.

 

 

Llama la atención que haya existido un abandono generalizado de estos temas, mientras que las letras han tratado con bastante frecuencia lo íntimo, la relación con uno mismo o las complicaciones en el amor. Sin embargo, cuando se trata de hablar de los sentimientos que provoca esa inestabilidad vital socialmente causada, todo el mundo parece mostrarse un tanto saturado. ¿Por qué crees que es así? Y en tu caso, ¿por qué está clase de temas te interesan/ no te interesan para tus letras?

Creo que la gente de mi generación ha vivido de manera mucho más cómoda que las generaciones anteriores. Parece lógico que ese observador de lo cotidiano que es el escritor de canciones se relaje a la hora de tratar temas sociales. Dicho esto, y sobre todo atendiendo a todos los movimientos ciudadanos que estamos viviendo últimamente, no me extrañaría nada que empezasen a surgir canciones que hablen de lo indignada que se siente la gente. En cualquier caso, he de decir que yo escribo sobre lo que me emociona, y más de una vez lo he hecho sobre algún tema de índole social. El corte que cierra mi primer disco se titula < >, y es un pequeño manifiesto personal acerca de algunas cosas que considero importantes.

Es curioso, además, que cuando las presiones exteriores desaparecen, por ejemplo las de la gran discográfica, a la hora de hacer un determinado tipo de música o de tratar determinados temas para conseguir el éxito, justo cuando no hay censura, estos temas se tocan menos. La gran mayoría de vosotros no está en una multinacional y la presión del público ya no se deja notar en hacer músicas más o menos accesibles. ¿Se te ocurre alguna explicación? ¿Hasta qué punto esos retratos musicales de la realidad exterior tienen hoy validez? ¿La gente se los cree o no? ¿Es algo que necesitamos o mejor dejarlo estar?

Puede que el problema sea ese, que la gente no se los cree, que perciben un cierto aire de oportunismo en todo ello. Precisamente por eso, considero tremendamente importante escribir sólo sobre lo que me emociona de verdad, porque es la única manera de defender una canción con solvencia, y de que todo el mundo se la crea igual que lo haces tú cuando la cantas.

¿Hasta qué punto percibes como algo político lo que haces? ¿Hasta qué punto se refleja en tus canciones tu visión política del mundo?

No lo percibo como algo político, pero no puedo disociar mis canciones o mi manera de escribir de mi manera de ver el mundo. Supongo, entonces, que mis canciones me definen, política y personalmente.

La gran mayoría de la gente que hace rock and roll lleva las riendas de su carrera, en muchos casos porque no queda más remedio, en otros porque así lo han elegido. ¿La búsqueda de la libertad artística es la única decisión política que debe tomar un músico o deben implicarse también en asuntos más sociales? ¿Ves la independencia y la autogestión como algo político o es algo que se hace porque no se tiene otra opción?

Es que no creo que un músico deba implicarse políticamente si no lo siente de verdad. Pero te diría lo mismo de un abogado o de un panadero. Por supuesto que la libertad artística es, por lo menos como yo lo veo, una condición innegociable a la hora de enfrentarse a cualquier proceso de creación, y visto desde ese prisma, la autogestión (que no tiene nada que ver con la independencia, al menos como se entiende la independencia en este país) es el modelo que ofrece toda la libertad creativa. Quizá esto sea una opción política, pero no soy muy consciente de ello. Sería genial ocuparse sólo de hacer canciones, siempre y cuando esa libertad artística no se viese afectada ni lo más mínimo.

ESTEBAN HERNÁNDEZ

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