Encuentros — 4 Mayo, 2012 at 0:00

Ray Wylie Hubbard, me gustan los tipos que escriben como si estuvieran saliendo de la cárcel

No estamos a tiempo. Ya nunca haremos justicia a lo que se merece Ray Wylie Hubbard. Este músico nacido en 1946 en Oklahoma debería beber las mismas aguas cristalinas que Steve Earle y disfrutar de los mismos manjares que Bruce Springsteen. El agua y los manjares que otorga la fama. Pero parece que ésta ha decidido serle esquiva y, a pesar de ser reconocido como una influencia básica por muchos músicos, y que gente como Waylon Jennings, Gurf Morlix o Jerry Jeff Walker hayan declarado en algún momento ser fans de su música, el hombre del pañuelo de pirata y las gafas redondas sigue siendo un perfecto desconocido para el 99% de la población. Ellos se lo pierden.  Porque en sus 16 discos no hay ni uno malo. Y el último, The Grifter’s Hymnal, es otra obra magistral e imperecedera que sólo degustarán aquellos que conserven fino el paladar. Hablar con él fue hacerlo con una leyenda, me da igual si soy el único que lo piensa.

 

 

 

Una de esas preguntas que tanta rabia os dan a los músicos ¿qué diferencia este disco y A. Enlightenment B. Enderkenment?

Yo diría que este disco es mucho más autobiográfico. Es más cercano a lo que soy y representa mucho mejor lo que pienso acerca de lo que está pasando en mi vida y en el mundo que me rodea.

Sorprende que en un disco tan honesto hables de un estafador en el título (NdA. Grifter podría traducirse como estafador)…

Efectivamente, así se llamaba a los estafadores de poca monta en la década de 1920 y hasta en 1930. Gente que engañaba para sacar un poco de dinero. Pero eran gente con un alto sentido del honor porque sólo estafaban a personas egoístas y codiciosas. Creí que el concepto de conjunto de himnos sobre el tema de ese honor, que hoy ya no existe, era perfecto como título del disco.

¿Qué impulsa a un veterano que no ha obtenido el éxito que merecía, como es tu caso, a seguir en el mundo de la música?

No tengo otra opción. Algunos estamos condenados por los dioses a escribir. Yo soy un compositor y eso es lo que debo hacer.

Siguiendo por ese terreno ¿qué te inspira después de tanto tiempo?

La belleza, tío, y la tragedia de este mundo viejo y cobarde en que vivimos.

¿Crees que el mundo de la música ha sido injusto contigo?

Realmente no me importa ser famoso, te lo digo de verdad. Prefiero preocuparme por intentar que mis grabaciones gusten a los músicos que respeto.

Tu hijo te ha ayudado en algunas guitarras del disco ¿verdad?

Sí, Lucas tiene 18 años y toca en 3 de los temas del disco. Se ganó un sitio en la banda por su sabor y su tono. Realmente es un guitarrista bastante mejor que yo.

Me encanta la frase “estamos rodeados de barro y cosas llenas de escoria”…

Creo que es una frase que me dijo mi padre cuando era un niño, pero no estoy seguro. Sólo quiere transmitir lo que transmite la banda en ese momento de la canción: gime, llora, miente. Es una metáfora de estar en el mundo en estos momentos.

Todos los temas del disco los firmas tú menos uno…

Sí, es una versión del «Coochy Coochy» de Ringo Starr. Conocí a Ringo en Los Ángeles y le dije que era una de mis canciones favoritas. Al final decidimos hacer una versión y se vino al estudio a tocar las maracas y cantar un poco. No tocó la batería porque Rick Richards había hecho ya un trabajo magnífico.

Te veo satisfecho con el resultado…

Claro. Estoy muy satisfecho. Sólo me asusta cuando hago un disco cumplir con los grandes músicos que tocan en él y que todos sintamos que hemos hecho un buen trabajo.

¿Qué andas haciendo estos días?

Pues estoy escribiendo mis memorias, tío, y empezando un proyecto de televisión que quizá salga o quizá no. También estoy produciendo a otros artistas.

Hablando de eso, me encantó tu trabajo con Lincoln Durham…

Oh, gracias. Es un muy buen disco.

¿Qué opinas de gente como él y el estado de la música americana?

El rock and roll es cool y hay algunas grandes bandas de rock, pero hay demasiado American Idol y electrónica de mierda.

¿Quiénes son tus músicos jóvenes favoritos?

Muchos: Hayes Carrl, Slaid Cleaves, James McMurtry ¡me gustan los tipos que escriben como si estuvieran saliendo de la cárcel!.

 

Eduardo Izquierdo

 

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