Encuentros — 14 Mayo, 2012 at 0:00

ESPACIO EXTERIOR: Manolo D. Abad

Siempre hemos sido considerados los raritos de la clase. Encerrados en el sótano con nuestras minoritarias aficiones, nuestros grupos escogidos y nuestra peculiar manera de entender el rock & roll. Pero existen otros enfoques, distintos puntos de vista y otras miradas diferentes. Así que hemos decidido asomar la cabecita a ese espacio exterior y ver lo que opinan de nosotros, y de otras cosas, compañeros de los medios especializados. Esta semana tenemos a un ex colaborador rutero, el muy activo Manolo D. Abad (Ovierdo, 1968). Periodista, crítico de rock y crítico cinematográfico. Entre 1987 y 2008 escribió para la revista Ruta 66. Desde 1998 a 2004 editó y dirigió la revista cultural gratuita Interferencias. En la actualidad es asesor musical de la RTPA (Radiotelevisión autonómica del Principado de Asturias) y colabora en el diario La Nueva España y en sus suplementos Cultura y La Nueva Quintana, en el semanario Les Noticies y en las revistas culturales El Súmmum, Literarias y Clarín.

 

Asimismo, radio (RNE-Radio 4, Radio QK), televisión (Oviedo TV) y prensa escrita (El Comercio, Ábaco, Mondosonoro, AsturMusic…) contaron con sus servicios. Ha publicado el libro de relatos Vasos Sucios En La Madrugada (Septem Ediciones, 2008) y ha coordinado y antologado el libro Palabras en 35 mm. A propósito de Gonzalo Suárez (AEA, 2012). Ha participado en los libros colectivos Songbook (Ruta 66 Ed., 2006), Mensajes de un Mundo Dibujado (Septem Ediciones, 2007), Palabras con Ángel (AEA, 2008), Una noche de verano (AEA, 2010) y Leyendas Urbanas (Laria, 2012). Está a punto de publicar (en esta primavera) un nuevo volumen de relatos Viajes al Fondo del Precipicio.

¿Cómo empezaste a ejercer de crítico rock o periodista musical?

Comencé a los quince años en varios fanzines como “70 veces 7”. En aquella época, a mediados de los 80, había una gran efervescencia en Asturias y me animé a ello, también para seguir un poco el ejemplo de mis padres, que trabajaban en RNE. Después de un concierto de Les Thugs en Oviedo, mi hermana me animó a mandar un comentario al “Ruta 66” -que ella compraba desde el número 0- me lo publicaron, entramos en contacto, seguí mandando artículos y entrevistas y así estuvimos 21 años. Al mismo tiempo, me fueron encargando artículos y entrevistas para fanzines, revistas o periódicos hasta que en 1998 me lancé a editar mi propia revista “Interferencias”, de carácter gratuito pero con la intención de darle más profundidad y aguantamos seis maravillosos y duros años.

¿Has hecho de ello tú medio de vida?

En la época de mi revista “Interferencias” sí lo conseguí, aunque también lo compatibilicé con el trabajo para una tele local para la que hacía deportes y cine. En la actualidad, es el trabajo de asesor musical para la RTPA, la radiotelevisión autonómica asturiana, el que paga las facturas. Las colaboraciones se siguen pagando bastante miserablemente, por desgracia. Eso, cuando se pagan. Pero, bueno, así está la vida. Hay que luchar mucho y no perder la fe. Resistir. En mi caso, eso supuso ejercer oficios tan diversos como utillero, speaker, taquillero, camarero…hasta he descargado camiones.

¿Qué futuro le auguras a la prensa musical en papel? ¿Acabaremos todos en una URL de internet?

Buuf, espero que no. A mí la pantalla me cansa, a lo peor es porque ya me como mi jornada laboral con el ordenador delante, y tanto los libros como las revistas o los periódicos me encantan en papel y creo que seguirán, aunque cada vez menos, lamentablemente.

Lo mismo pero referido a la industria. Que el negocio está cambiando es una realidad. Internet, las descargas, el soporte digital… ¿Cuál será en tu opinión el camino a seguir en los próximos años por las discográficas y los artistas?

Los productos especiales, un mayor contacto con los fans,… La venta directa ya es una realidad, ahora vas a los conciertos con un extra para pillarte discos. Hace unos meses, tras un concierto de los gallegos Igloo lamentábamos que no se hubieran traído discos para vender. Fundamentalmente, aquellos que se salen de la categoría de “novedades” tienen su segunda oportunidad en esa venta. En cuanto a la industria, olvidarse de sus delirios de grandeza y tomar tierra.

En cambio las ventas de vinilo no dejan de aumentar. ¿Nostalgia? ¿Fetichismo? ¿Llevar la contraria?

Bueno, creo que hay un poco de esnobismo entre mucha gente. En mi caso, ya no suelo comprar por un tema de espacio, salvo singles o alguna preciosidad en 10″ o en vinilo de color, de los que tengo una buena colección, pero, repito, que me parece una postura snob que se da entre cierta gente para aparentar ser muy cool… A los que hablan del sonido, podría señalar que se pueden conseguir efectos de sonido actualmente para que lo digital suene con “esa densidad que te da el vinilo” con el que se le llena la boca a mucha gente. En cualquier caso, bendita moda y bendito esnobismo que permite la subsistencia de un formato que, aparte de todo lo dicho, me encanta.

Venga, a bote pronto…Dinos un disco si el que no podrías vivir.

Cualquiera de Nick Cave & The Bad Seeds, para no decepcionar a la gente que me conoce, Je, je, je. Puestos a elegir, el que más canciones llevase, ¿no? B-Sides and Rarities. Reducirlo a uno es una putada, porque son muchos los que te marcan y a los que necesitas volver…

Y uno que si no existiera la vida sería mucho mejor para todos.

Cualquiera de los subproductos de música de consumo con que nos asolan a diario. ¡Para qué dar nombres! No se merecen ni que se les mencione, ya nos torturan bastante a diario…

El artista más agradable y simpático que te has encontrado.

En general, he tenido suerte y la mayoría han resultado muy agradables e, incluso, puedo considerar a muchos amigos como Jorge Martínez (Ilegales), por ejemplo. También me ha sucedido que, previamente, me habían comentado sobre ciertos artistas “difíciles” y, luego, al tratarles y entrevistarles, resultó todo lo contrario, como me sucedió con Javier Corcobado. Josetxo Anitúa (Cancer Moon) era encantador, por ejemplo, se le echa mucho de menos…

El más arisco y difícil.

Enrique Bunbury.

Venga, hablemos un poco de nosotros… ¿Qué disco debería salir pero crees que nunca saldrá comentado en Ruta 66?

Uuuufff, ni idea. Todo es posible, la vida da muchas vueltas.

¿Qué es lo mejor y lo peor de Ruta 66?

Lo mejor siempre han sido los artículos de fondo donde entrabas a saco en un tema (artista, grupo, movimiento) y te empapabas a fondo. Para mí que he escrito algunos de esos (Damned, Stranglers, Jess Franco, Blue Nile, Morphine…) supuso un placer y un reto, ya que de aquella no había ni wikipedias ni nada por el estilo, era un trabajo de campo y de manejar fuentes apasionante. Lo peor, y es algo que hago extensible a todas las revistas: la supeditación a la actualidad de unas entrevistas que se parecen unas a otras demasiado y que acaban resultando aburridas. También he tenido la suerte, tanto en Ruta como en Interferencias o El Súmmum de poder coger a un artista o un grupo y hablar sin la necesidad de supeditarse a la noticia de la publicación de un álbum o la realización de una gira. Me encantaba de Les Inrockuptibles (y de su efímera edición española) eso. Creo que es donde realmente la entrevista cobra todo su sentido y el artista está en disposición de “desnudarse”.

¿Por qué razón escribirías en Ruta 66?

Por la que escribí durante 21 años: la libertad creativa y pagada es un placer.

¿Por qué razón no lo harías?

Por la que lo dejé: trabajos no pagados (los de los dos últimos años en que estuve, por desgracia).

Define en pocas palabras a Ruta 66

Rock´n´roll actitud.

FOTO: Pablo Lorenzana

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