Encuentros — 26 marzo, 2012 at 7:05

Los Evangelistas. Morente nos convirtió a su causa mientras pensábamos que se venía a nuestro mundo


Era cuestión de tiempo que la siguiente generación, paisana del máximo renovador del flamenco, rindiera sentido tributo a quien hizo bueno ese refrán no escrito: cuando un grande se da el piro, aún no ha volteado la esquina que ya se engrandece su estela. Hace quince años, Lagartija Nick acercaban a Morente al rock en el crucial Omega, Los Planetas le acogieron en sus dos últimos trabajos, un viraje hacia las raíces sureñas. No extraña pues que Antonio Arias, Jota y Florent, y el batería de ambos grupos Eric Jiménez, se hayan planteado rebuscar entre sus creaciones ‘’con más sentido, probablemente las más difíciles, las más plenas, las más morentistas’’ para dar cuerpo a Homenaje a Enrique Morente (Sony Music).

 

 

 

Tampoco asombra que hayan despegado del sustrato orgánico del cante jondo para electrizar sus interpretaciones con ululantes muros de guitarras, digitalismos visualizando orgánicos horizontes y abigarrado asalto percusivo, todo ello supervisado con objetividad por un alma ajena, Youth, de Killing Joke. Disco denso y elevado pues, Homenaje… capta a Arias pronunciando las letras sin rasgar el cante, a Jota preso en su progresiva exploración de los orígenes, y cuenta con Carmen Linares y Soleá Morente como voces de contrastado calado flamenco. Probablemente cabreé a los puristas de ambos bandos; es lo que le hubiese gustado al maestro, naturalmente. Sin embargo, pese a la irregularidad fruto de tanto implicado y una a veces exagerada solemnidad, ante cosas como «Delante de mi Madre» o «Donde Pones el Alma» sólo cabe el pasmo.

Preguntamos a Antonio Arias y estas son sus elocuentes réplicas. Sin pizca de mala follá granaina, ¿eh?

¿Cómo surge la idea de grabar un homenaje a Morente y cual es el método empleado para elegir los temas a versionar?

Surgió primero la idea de tocar estos temas en directo, para La Noche Blanca del Flamenco, en Córdoba, antes del verano pasado. Enseguida que empezamos los ensayos, nos pusimos a grabar todo lo que hacíamos. Elegir en un repertorio tan amplio y bueno fue una a auténtica experiencia, buceamos en las canciones que más nos gustaban de él, intentando abarcar gran parte de su discografía. Cada acercamiento a sus composiciones era un reto ya que queríamos hacerlas nuestras.

¿Qué se construye primero al grabar el disco: el cante inspirado en Morente o la vestimenta instrumental que lo propulsa?

Las canciones son el motor, lo más sólido del disco. El primer contacto que hicimos con ellas era muy acústico, luego cambiamos un poco el sistema de trabajo y se sacaban directamente con la banda, la experiencia del primer concierto había sido muy satisfactoria y entre todos avanzábamos con más certeza. Todos los que participamos en el disco hemos trabajado con él y eso hacía que llegásemos antes al punto donde pretendíamos llegar. Creo que la idea principal es el redescubrimiento de su impresionante discografía.

La utilización de la electrónica os distancia saludablemente del sonido original del flamenco: ¿era es la intención?

Buscábamos los puntos de unión entre su música y la nuestra, una especie de democratización del flamenco. Al mismo tiempo, teníamos en cuenta la libertad con que Morente exploraba en la  música, eso nos daba alas. Este disco forma parte de la trayectoria de discos como Omega, Una Ópera Egipcia y todo eso, es otro sitio más del mismo viaje iniciático. Evidentemente, Morente es el gurú.

¿Cómo se añadieron al proyecto las voces de Carmen Linares y Soleá Morente? ¿Son ellas un salvoconducto, un paraguas de credibilidad?

El disco empezó a coger vida propia y las colaboraciones son una muestra de ello. Carmen Linares siempre demostró su admiración por Morente y su cariño hacia nosotros, es una de las voces más representativas de su generación flamenca. Soleá muestra esa comunión entre estilos que conoce, ya que muchas veces se subió al escenario con nosotros. Sus voces vuelan sobre nuestro sonido de una forma magistral. Aurora Carbonell, su viuda, siempre miró este proyecto con mucho cariño, aportando coros en «La Estrella» y el cuadro de la portada. Sin su aprobación no lo hubiésemos realizado. No creo que necesitemos ningún salvoconducto para hacerle un homenaje a nuestro amigo y maestro.

 ¿Por qué un co productor británico, Youth de Killing Joke, en principio tan alejado de las esencias del flamenco?

Sabíamos de la existencia de su estudio en Granada y había varios factores que nos atraían de él. Su mística electrónica, sus producciones de altísimo nivel y su pasión por Paul McCartney, con quien tiene un grupo: The Fireman. Cuando oyó el material vio que podía aportar ese toque amplio y mayestático, redimensionó la producción con sus aportaciones. Es un artista realmente apasionante e intuitivo.

Recientemente, en El País, Diego Manrique escribía que Morente siempre se sintió acomplejado ante la alta cultura. ¿Qué opinais al respecto?

No hay cultura más alta que la que contempla con conocimiento todas las demás, de eso Morente sabía más que nadie, no te quepa duda. No sé qué quiere decir Diego Manrique exactamente. Todas las formas culturales iban hacia él  y viceversa. Esa pasión siempre la transmitió. Puede que parte de su acercamiento a otras expresiones artísticas formase parte de la conversión que todos hacíamos hacia el flamenco; nos convirtió a su causa mientras pensábamos que se venía a nuestro mundo.

¿Qué hubiese pensado Enrique del resultado final del disco de Los Evangelistas?

Él hubiese participado de una forma absolutamente activa, apoyando el proyecto, de eso estoy seguro. Ya había una idea de crear un grupo con él que se iba a llamar Enrique Morente y los de La Chana, el tiempo y las circunstancias lo impidieron. A través de los ojos de su familia podemos apreciar el cariño con que trataba la pasión de todos nosotros hacia su figura tanto personal como artística.

Ignacio Julià

Foto: Juan José Romero

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