Encuentros — 29 Febrero, 2012 at 0:00

César Pop, abandonando la vocación de acompañante

Nos encontramos ante un artesano. Uno de esos músicos que, cual rara avis, conserva todavía el punto de genialidad necesario para convertir en una canción algo especial. César Araque se ha ganado a pulso su apellido artístico. Y su primer disco es un claro ejemplo del por qué de estas palabras. César es la música. Le fluye, le recorre cada uno de los puntos neurálgicos de su cuerpo y se manifiesta en forma de tonadas sencillas de esas que vienen, eso sí, para quedarse. Como si un rinconcito de tu alma les perteneciera, por derecho. Te llames como te llames.

 

 

Te ha costado lanzarte a hacer un disco en solitario y como cabeza visible de un proyecto ¿por qué tanto tiempo?

Tengo vocación de acompañante. Me siento muy cómodo en ese llamado “segundo plano”. Creo que tengo mejor olfato para trabajar en las canciones de otros que en las mías propias, y he concentrado mis energías en eso. Además, tengo la suerte de haber estado hasta ahora siempre al lado de artistas a los que admiro.Hace cosa de tres años decidí que me apetecía hacer conciertos como solista en salas pequeñas para airear algunos temas que había hecho recientemente y que me gustaban. Empecé a tocar con regularidad, y esa situación me llevó a tomarme mis canciones más en serio, a trabajarlas más, y a escribir otras nuevas también. Al cabo de dos años de conciertos me encontré con un repertorio del que creí que podía extraer diez temas dignos de figurar en un disco y la logística para poder grabar. Había terminado una gira larga con Pereza y disponía de unos cuantos meses “sabáticos” para dedicárselos al nuevo proyecto. En situaciones similares, hay quien invierte sus ahorros, por ejemplo, en vivir una temporada en una ciudad distinta. Yo decidí invertirlos en hacer mi disco.

 

Hablando con Quique González, me decía que tu disco es un disco “pequeño y muy bonito” ¿qué opinas de esa afirmación?

Me gusta. Me atrae el concepto de lo “pequeño”. Tanto para las canciones como para los conciertos. Me gusta tratar de crear ambientes tranquilos donde sentirme cómodo y en los que el público se pueda sentir cómodo también. Supongo que esa filosofía se ha visto reflejada en mi disco. Me alegra que Quique lo entienda del mismo modo que yo.

 

Te llames como te llames ¿qué quieres decir con ese título?

A veces uno siente algo y con eso que siente escribe una canción. Otras veces uno escribe una canción, y a través de esa canción se entera de lo que siente. Me resultaba difícil encontrar un título genérico para el disco, porque no lo había concebido con una intención determinada. Lo único que tenían en común las canciones era el período de tiempo en el que habían sido escritas, su autor, y su carácter personal. Al verlas en conjunto, me pareció que retrataban un cierto sentimiento de desolación que ha convivido conmigo durante los últimos años, y pensé que «Paredes desnudas» era un tema que representaba bastante bien ese sentimiento. Por eso al principio pensé en llamar al disco así. Luego opté por un enfoque optimista. Decidí pensar que estas canciones cerraban una etapa que a su vez abría paso a otra nueva. «Te llames como te llames» me pareció un buen puente entre ambos estados de ánimo y por eso la elegí como título para el álbum.

 

¿Por qué sólo el primer tema está producido por Leiva?

Me planteé hacer el disco con la gente con la que había estado colaborando en los directos. No pensé en la figura de un productor “al uso” porque mi idea era plasmar lo que hacíamos en los conciertos. Sin más. Leiva y yo llevamos ya bastantes años trabajando juntos y nos entendemos muy bien. Nos gusta enfrentarnos juntos a las canciones. Un día estaba con él y le canté un tema que acababa de escribir. El repertorio del disco ya estaba planteado y no pensaba incluir esa nueva canción, pero a él le gustó y me propuso que la grabásemos juntos. Me gusta pensar que fue para dejar constancia también en mi disco y a través de una de mis canciones del trabajo que solemos hacer cuando nos juntamos.

 

Detecto muchas influencias ahí….Te atreves desde el clásico rock argentino hasta con las rancheras. Háblame de eso…

Supongo que habrá muchas influencias, claro. Soy un adicto a las canciones desde que era un crío. A partir de cierta edad se empiezan a fundir en la cabeza (y en el corazón) las músicas que se han escuchado en la infancia con aquéllas de las que uno ha hecho bandera a partir de la adolescencia. Yo de pequeño escuchaba (por mis padres) mucha música popular latinoamericana, y también bastante canción de autor (Serrat, Aute, Silvio Rodríguez, etc…) Luego vinieron las músicas anglosajonas (Beatles, Springsteen, Leonard Cohen…), y a partir de ahí empecé a “comer un poco más de todo”. Como compositor nunca suelo pensar en un estilo. No pienso en cómo voy a vestir la canción. Parto de una melodía o unos versos que me emocionan y voy dejándome llevar. Me imagino que esa falta de intención estilística favorece la fusión de influencias en lo que escribo.

 

Explícame un poco el proceso de composición de estas canciones. ¿Las has ido haciendo durante mucho tiempo? ¿O las has concebido para este disco en concreto?

Cuando me enfrenté a mi primer concierto en solitario tenía escritas dos o tres de las canciones del disco. Las demás fueron apareciendo a lo largo de esos dos años, como fruto del deseo de mejorar. No me planteé hacer un disco hasta que tuve las canciones. Antes de eso mi único objetivo era tener temas mejores que me diesen más emoción a mi y a la gente que venía a verme. Ha sido un camino largo, pero me gusta haberlo enfocado de esa manera. No he tenido prisa.

 

Eres habitual colaborador de mucha gente y, sin embargo, no has optado por el clásico primer disco lleno de colaboraciones que te diera un mayor bombo mediático ¿por qué?

Me parece que se abusa demasiado de ese recurso de las colaboraciones. Tanto, que en muchas ocasiones se llega a forzar hasta el extremo de que dos artistas que ni siquiera se conocen (ni personal ni artísticamente) aparecen juntos en un disco por intereses que no tienen que ver con la música. Esa es mi impresión. No estoy diciendo que sea así siempre ni mucho menos, y me encanta ver a dos artistas que me gustan juntarse para hacer algo. Pero decidí que en mi disco ocurriría lo que tuviese que ocurrir. Un día Leiva me propuso hacer «La próxima montaña» juntos. A la semana siguiente nos fuimos al estudio y la hicimos. Y fuimos dos amigos que comparten profesión y disfrutan trabajando. De no haber surgido de manera natural, no le habría perseguido para que se viniese a cantar una estrofa. Del mismo modo, hay otros que no estan y podrían haber estado si se hubiese dado la ocasión. Me habría encantado, por ejemplo, tener a Quique haciendo algo, pero no se dio… Todos mis amigos músicos forman parte del disco de una manera más profunda, porque todos me han dado sus puntos de vista sobre mis canciones y con eso me han ayudado a terminarlas.

 

Parece un disco hecho por y para tus amigos. Con guiños difíciles de entender a veces para gente ajena como el tema «Toni2 Café Teatro» o «Lo Que Queda», pero sin embargo se produce el efecto contrario y eso consigue que uno se sienta más cerca del disco. Como si se rompiera la línea que separa al artista del oyente ¿es premeditado?

Dice Serrat que la amistad es una versión del amor en la que normalmente no se producen milagros tan espectaculares como el orgasmo, pero tampoco se da ninguna oportunidad a desviaciones como la posesión o el dominio (estaba deseando colar esta cita, lo reconozco)… Valoro mucho la amistad y a mis amigos. Los tengo siempre muy presentes y me gusta que algo de ese sentimiento se reciba al escuchar el disco. No ha sido premeditado, pero me encanta que ocurra.

 

¿Alguna vez has pensado bajarte en la próxima montaña?

Sí. El mundo me asusta y a veces me dan ganas de “echarme al monte”. Creo que los seres humanos nos hemos organizado en sociedades con entramados de reglas que impiden que prosperen los impulsos motivados por nuestra envidia y nuestra codicia natural. Siento que tras esos entramados late un impulso autodestructivo y eso me da mucho miedo. Y me cabrea.

 

Me parece que el disco te descubre como gran letrista. Sabíamos que eras un gran intérprete ¿dónde tenías eso escondido?

No me considero un escritor de canciones del mismo modo que considero a los artistas que admiro (entre mis coetáneos y los que no lo son) Escribo poco, y por amor. Por amor a las canciones. También descarto muchas cosas. Creo que el resultado que obtengo se basa en la técnica del ensayo y el error, y en la motivación que me produce la enorme pasión que siento por las canciones que me conmueven.

 

¿Qué te inspira? Pareces un gran observador de la realidad que te envuelve.

Soy bastante introspectivo. Creo que observo al mundo desde mi propio interior. Trato de averiguar qué elementos del exterior afectan a mis estados de ánimo. Cuáles son mis resortes. Con qué se activan. Qué me ordena y qué me desordena… Envidio a los cronistas de las historias ajenas, pero de momento sigo buscando dentro de mí.

 

¿Vas a presentar el disco? ¿Cuáles son tus siguientes pasos?

Ahora mismo estoy metido de lleno en la gira de presentación del nuevo disco de Leiva. Eso me deja poco tiempo para moverme con mi disco, pero seguiré haciendo conciertos aquí y allá cuando pueda. Por otro lado, sigo trabajando temas nuevos y ya empiezo a sentir la responsabilidad de tener algunos preparados para los próximos conciertos. Espero que me conduzcan a un siguiente disco, y que por el camino pase lo que tenga que pasar.

 

Eduardo Izquierdo

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