Encuentros — 4 enero, 2012 at 11:16

20 preguntas con el gran Greg Trooper

Billy Bragg ha dicho de él que debería encabezar la lista de nuestros singer-songwriters favoritos. Steve Earle es su seguidor número uno. Dan Penn, Buddy Miller, Eric Ambel y el bajista del jefe, Garry Tallent, (E Street Band), le han hecho de productores. Y Rosanne Cash y Emmylou Harris han cantado en sus discos. Todo ello no le ha servido para llegar al gran público, pero Greg Trooper (Neptune, New Jersey, 1956) puede presumir de tener una fiel base de fans, de los que están ahí para lo que haga falta, y de poseer, además, un cancionero por el que muchos compañeros de profesión matarían. Artista de artistas, artesano de la canción de autor, el bueno de Troop (así lo llaman sus amigos) lleva más de dos décadas consignando maravillosos tratados de folk-rock salpicado de country-soul que no deberían faltar en ninguna discografía seria. En febrero, regresará a nuestro país, donde debutó en 2005, para ofrecer dos únicas actuaciones: en Castellón de la Plana, en el marco del festival Tanned Tin (www.tannedtin.com), el jueves día 2, y en Hostalets de Balenyá (www.kok.cat), el viernes día 3. Con motivo de la inminente visita, hablamos con él de su última entrega, el recientemente autoeditado Upside-Down Town, y repasamos el presente y el pasado de una carrera sin altos ni bajos que incluye obras de peso como Noises In The Hallway (1992), Floating (2003) o Make It Through This Worl (2005). Su relación con los artistas arriba mencionados, el Nashville de finales de los 90, Stax vs Motown y los libros de Cormac McCarthy son algunos de los temas tratados en el siguiente cuestionario. 20 preguntas, 20 respuestas. Allá vamos.

 

 

Cuando grabaste tu anterior disco, en 2005, pertenecías a Sugar Hill, pero ahora trabajas de forma independiente. ¿A qué se debió este cambio?

Mi contrato con Sugar Hill terminó y decidieron no renovarme. Al cabo de unos meses, cerraron la entera oficina. No estoy muy seguro si ambas cosas estuvieron relacionadas, pero todo salió bien, y estoy contento con mi nueva situación.

¿Cuáles son las ventajas y las desventajas?

La ventaja número uno es que tienes un control creativo total. La número dos, que puedes hacer dinero en función de las vendas, dependiendo de cuánto te gastes con la grabación y promoción. La desventaja, al menos en lo que a mi experiencia concierne, es que, por más gente que contrates para llevar la promoción, una discográfica siempre será capaz de llegar a más público y de conseguir mejores tratos con los medios. Escribir música y grabarla es una cosa y venderla y llegar a la audiencia es otra de muy diferente.

Pediste dinero a tus fans y te respaldaron muchísimo.

Ésa fue una de las experiencias más humillantes de mi carrera. No estoy seguro de qué haré la próxima vez. Mis fans pueden hartarse de que les pida ayuda. Espero que pueda financiar mi siguiente disco con las ventas de Upside-Down Town.

Upside-Down Town es otra sensacional colección de canciones que cubre un amplio abanico de registros desde el soul hasta el rock de raíces, pasando por el country-folk. ¿Quién es Greg Trooper musicalmente hablando?

Todo lo que has mencionado, espero. Mi música refleja lo que he escuchado y lo que ha permanecido conectado conmigo a lo largo de los años. En su mayor parte, se basa en el blues y está orientado hacia la letra.

No te ha dado miedo enfrentarte a los altos y bajos de la existencia, como prueban canciones como «Second Wind» o «We’ve Still Got Time». ¿Es éste tu disco más personal hasta la fecha y cuál es tu principal motivación a la hora de escribir las letras?

Creo que he tratado temas así en todos mis discos… Yo no escribo canciones autobiográficas muy a menudo. Me gusta definir mis canciones como canciones ficticias basadas en al realidad.

He leído que «They Call Me Hank» está más o menos inspirada en una novela de Cormac McCarthy, Suttree. ¿Es cierto y qué piensas de su autor?

McCarthy es uno de mis escritores favoritos. Me encontré a mi mismo escribiendo sobre el personaje principal de Suttree poco tiempo después de haberla leído. La canción sólo se basa un poco en el personaje, pero se inspira sin duda en él.

¿Como describirías Upside-Down Town en una frase?

Como un disco de color pardo-tierra con un sombrero flotando de patas arriba en la portada que contiene algunas canciones que he escrito y que espero que gusten a la gente…

Tu disco anterior, Make It Through This World, fue producido por Dan Penn. ¿Qué te llevó a él?

Andaba buscando alguien que me ayudara a hacer un disco que estuviera musicalmente conducido por teclados y una sección rítmica en vez de guitarras. Se lo pregunté a Dave Alvin y el sugirió Dan Penn. El resto es historia.

¿Cómo fue en el estudio?

Es fantástico trabajar con Dan. Su forma de aproximarse a los músicos consiste básicamente en darles libertad. Quería que tocaran cada canción de la forma que la sintieran. Una cosa que hizo conmigo fue hacerme sentar y leer las letras mientras tocaba la guitarra y cantaba con la banda. Hizo que me concentrara menos en la ejecución y mucho más en lo que cada canción significaba, y el resultado fue que mi voz sonó más emocional e inspirada. También es un excelente ingeniero. Además de escribir y cantar, Dan ha estado produciendo y trabajando como ingeniero desde que era adolescente. Volvería a trabajar con él en un abrir y cerrar de ojos.

Ese disco tenía mucho de soul. ¿Con qué te quedas: Stax or Motown? ¿Y cuáles son los ‘soulmen’ que más admiras?

No me gusta escoger, pero si tuviera que hacerlo diría que lo que salió de Stax y Muscle Shoals en los 70 era más descarnado y tenía más profundidad. Motown estaba más centrada en ampliar su audiencia blanca en esa época y, como consecuencia de ello, estaban un poco más orientados hacia el pop y tenían un sonido más seguro. Otis Redding, Joe Tex, Clarence Carter y Etta James son algunos de mis favoritos.

Una de las canciones que me atrapó de Make It Through This World fue «Don’t Let It Go To Waste». Me impactó la forma con la que construyes la historia, mostrando más que contando. ¿Te gusta sugerir más que explicar?

Trato de escribir descriptivamente y no poner mucho de mi mismo en cada canción. Como te comentaba antes, no escribo demasiado sobre mi vida. No soy tan interesante. A través de las canciones, puedo dibujar cuadros de personajes mucho más reveladores.

Buddy Miller, quien produjo tu cuatro trabajo, Popular Demons, se ha convertido en algo parecido a una estrella del Americana. ¿Todavía sigues en contacto con él y su mejor Julie y qué opinas de la proyección que ha adquirido su carrera?

Me encanta lo que hacen Buddy y Julie. Hay un dicho: “Todos tenemos un poco, pero Buddy lo tiene todo”. Tiene sinceramente mucho talento.

¿Te refieres a que se ha llevado gran parte del reconocimiento mientras otros han permanecido en la oscuridad discográfica?

No, en absoluto. El dicho significa que Dios le ha dado todo el talento. Cuando Buddy toca la guitarra o canta es mágico. Todos nosotros tenemos un poco de esa magia, pero Buddy la tiene toda.

En esa época, a finales de los 90, pareció haber una fuerte comunidad de artistas independientes operando en Nashville. Era real la camaradería que había entre Buddy y Julie, Steve Earle, Emmylou Harris, Lucinda Williams, Jim Lauderdale y tú mismo o se trataba sólo de una fantasía de fans y críticos?

Lo era. Todo el mundo apoyaba a todo el mundo. Existió un sentimiento real de unidad y arraigo. El respeto y camaradería entre los artistas era tan verdadero como te imaginas.

Otro gran tipo con el que siempre has estado conectado es Eric Ambel. ¿Qué nos puedes contar de ese viejo disco que grabasteis, el recientemente puesto en circulación The Williamsburg Affair?

Hicimos ese disco en 1995 y yo me fui, literalmente, a Nashville el día que lo terminamos. Me puse a trabajar en otro disco poco tiempo después de que llegara a Nashville y aplazamos la publicación de The Williamsburg Affair. Cuando, en 2008, regresé a Nueva York, esas canciones me parecieron demasiado viejas. Afortunadamente, Eric me convenció para remezclarlas y publicarlas. Fue grabado todo en directo con los músicos con los que giraba entonces y creo que tiene mucho feeling. Estoy contento de que lo hayamos publicado.

Steve Earle y Billy Bragg han dicho todas esas cosas fantásticas sobre ti que se pueden leer en tu web. ¿Qué tienes que decir tú sobre ellos?

Steve y Billy son dos de los cantautores actuales más importantes. Han continuado la tradición de los padres de los trovadores y los singer-songwriters como Guthrie y Dylan, además de dejar su sello único en la música contemporánea.

Una sobre tus inicios: ¿cómo terminaste trabajando con el bajista de la E Street Band Garry Tallent en Noises In The Hallway?

Garry se hizo con una copia de mi primer disco a través de Steve Earle. Ambos iban a producir el siguiente, pero Steve estaba demasiado ocupado girando. Garry y yo empezamos a trabajar en lo que terminó siendo Noises In The Hallway. Garry es una de esas enciclopedias andantes del rock’n’r’oll. Uno de los mejores tipos que conozco.

Algunas de tus canciones como «Inisheer» o la favorita de Steve Earle «Little Sister» —den un vistazo a los bonus tracks incluidos en la reedición de luxe de Copperhead Road— tienen un toque irlandés. ¿De dónde viene?

La música celta siempre ha formado parte de la colisión de culturas que se encuentra en el rock americano. Siempre me he sentido atraída hacia ella.

Tus canciones han sido versionadas por un considerable número de artistas. ¿De qué versión te sientes más orgulloso?

En realidad, no hay ninguna que me haga sentir más orgulloso que otra. Simplemente, me siento halagado de que grandes artistas y compositores escojan interpretar mis canciones.

Para terminar: ¿nos puedes decir cinco discos de los que estés enamorado o sin los que no puedas vivir?

Podría decirte más fácilmente cien que cinco… Puedo decirte cinco artistas que continúo escuchando y que continúan inspirándome: Bob Dylan, Sam Cooke, Otis Redding, Nick Lowe, Tom Waits.

 

JORDI PUJOL NADAL

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