Artículos — 12 enero, 2012 at 0:00

Encuentros en la Indie-mensión / Monkey Week

GIBSON, MONKEY WEEK Y RUTA 66 SORTEABAN UNA GUITARRA. PARA GANARLA HABIA QUE ENVIAR UN RELATO. AQUÍ TIENES EL TEXTO GANADOR.

Me presento, soy cantante y guitarrista de uno de los grupos participantes del Monkey Week 2011, no daré más detalles por temor a posibles represalias y cartas bomba, únicamente añadiré que somos un cuarteto de rock, cuyo nombre termina por Rock y empieza por Sons Of.

Nuestra particular andadura por el festival comenzó la tarde de lo que parecía ser un viernes 28 de octubre como otro cualquiera. Emprendimos el viaje hacia el extremo meridional de la península bajo la amenaza de grandes atascos, lluvias y bajas temperaturas, pero aquello no nos desanimó. Llevábamos el coche hasta la bandera de equipo, trastos y llevábamos todo lo esencial, o al menos eso creíamos… de repente, nos percatamos de que faltaba algo, mejor dicho, alguien… ¡Nuestro bajista! (Llamémosle Víctor para seguir conservando el anonimato) ¿Dónde está Vic? ¿Cómo vamos a hacer nuestros show cases sin él? Ya era demasiado tarde para dar marcha atrás, así que decidimos continuar y que fuera lo que Dios quisiera.

Aquella misma noche, cuando llegamos al Puerto de Santa María, pudimos observar toda la vidilla musical que poco a poco se iba adueñando de la localidad. Había muchos músicos por las calles, algunos fácilmente reconocibles debido a sus gafapastas, pantalones pitillo de colores indescriptibles y barbas desaliñadas de más de un mes, pero nuestros esfuerzos se concentraron en la búsqueda de Víctor. No hubo que buscar mucho, al poco tiempo apareció detrás de un matorral en el bosque que lindaba con la playa. No preguntéis cómo ni por qué.

Nuestro primer contacto con otros grupos se produjo en el hotel. Allí conocimos a una banda que, al preguntarles que tipo de música hacían, contestaron (y esto es 100% verídico): pop cósmico con influencias grecolatinas. No había duda: acabábamos de entrar en otra indie-mensión. ¿Estaríamos solos?

Al día siguiente encontramos respuesta. Tras hacer nuestro primer show case en el Teatro Muñoz-Seca con una excelente acogida y liarla con un concierto improvisado en los stands del recinto, pudimos acudir al concierto de la banda de unos colegas de nuestro batería que tocaban en la Sala Milwaukee. No todo estaba perdido, había más compañeros en las barricadas del rock.

Al atardecer tocamos junto a la ribera del río sobre el autobús Red Bull. Fue nuestro mejor concierto en cuanto a cantidad y cercanía del público, aunque nos inquietaba la idea de que se estropeara el freno de mano y acabáramos dando el concierto para los peces. Al final todo salió bien y celebramos el hecho de no habernos caído al río de la mejor manera que podíamos hacerlo y como debe hacerlo una auténtica banda de rock: dándonos un baño en la piscina del hotel.

Cuando hubimos descansado lo justo y necesario, fuimos a ver los conciertos del Monasterio de la Victoria. Nos encantó la combinación de música en vivo dentro de un edificio centenario bajo las estrellas.

Nuestro paso por el Monkey terminó con la actuación en el escenario Gibson, no sin antes haber visitado su bus y haber recogido lo que quedaba de nuestro stand. No habíamos vuelto a pasar por allí desde que llegamos, así que cuando lo vimos parecía que hubiera pasado un huracán sobre él.

Hicimos las maletas, no sin cierta renuencia, pero esta vez íbamos más cargados aún que a la ida, no sólo porque ya estábamos todos, sino porque también llevábamos con nosotros todas las grandes experiencias y buenos momentos vividos en aquel breve pero intenso fin de semana en Monkey Week. Volveremos…

Alba Céspedes Izquierdo

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