Artículos — 8 Enero, 2012 at 18:04

John Doe & Slim Cessna’s Auto Club, Nitro & Glicerina aterrizando en España.

Rock norteamericano en ebullición y estado impuro, el que mejor le sienta a esa música: nada de desinfectantes, acidulantes, edulcorantes, pasteurizaciones. Y encima, por partida doble. Con un pionero del punk-rock estadounidense reconvertido en cronista de piel de cuero, John Doe, y un combo que parece una pandilla de prófugos del rock cristiano, lobos con piel de demonio, Slim Cessna’s Auto Club. Juntos en un tour (enero de 2012) que promete ser uno de los más calientes del invierno. Cuando hablamos de John Doe nos estamos refiriendo al cofundador de X, banda clave en el disparo de salida del punk californiano, escena de la que se convirtió en el más visible y dotado de sus compositores a finales de los 70 y principios de los 80.

 

Con canciones como “Johnny Hit And Run Pauline” y “We’re Desperate” definió a la juventud descontenta y desilusionada de su generación, que no encajaba en la visión que tenía Ronald Reagan de Estados Unidos. Más tarde, a mediados de los 80, en el proyecto paralelo de aquella banda, The Knitters, Doe desarrolló la cara más roots de X, que la tenía y bien marcada. Y luego llevó eso más lejos a partir de 1990, cuando publicó “Meet John Doe” y dio el pistoletazo de salida a su carrera en solitario. Desde entonces su voz, con el tacto del cuero, ha transitado a lo largo de nueve álbumes una senda de rock de raíz y de autor con una visión y estética que se dirían pensadas para bandas sonoras de John Sayles. Lo demostró cuando nos visitó en otoño de 2009 con The Sadies como banda de acompañamiento, para presentar el disco conjunto de versiones que acababan de publicar, Country Club. Lo volverá a hacer en enero con su nuevo disco bajo el brazo, Keeper. Un veterano sin reverencias nostálgicas. Con tremenda clase. Capaz de cantar “I Still Miss Someone” de Johnny Cash y conectarla con una imaginaria versión country de “Girlfriend In A Coma” de The Smiths. De los que dejan un reguero de admiración.

La misma admiración que han cosechado Slim Cessna’s Auto Club en sus dos primeras visitas a España, en mayo y septiembre de este año, con sus conciertos incendiarios (y nos quedamos cortos). Parecen salidos de los Estados Unidos que Greil Marcus tan bien describió en La República Invisible, de esos pueblos donde a partir de una edad a todo el mundo le faltan dientes, miembros o tuercas. Cuentan sus historias de forma arrolladora, comportándose en directo como soldados de permiso en la noche de Halloween, y escupen sus canciones con un fervor casi gospel, tan impactante que parece que desde ese púlpito estén predicando Iggy Pop o Black Sabbath. De ahí que sus conciertos hayan sido calificados de experiencias religiosas. Lo son. Como ha dicho su mentor Jello Biafra -en cuyo sello publican en Estados Unidos-, son una banda ideal para tocar en el bar del fin del mundo. Tienen su base en Denver y ya van por los ocho discos de estudio, el primero homónimo y de 1995 y el último, Unentitled, de marzo de 2011.

10 de enero – Barcelona ([La 2])

11 de enero – Madrid (Caracol)

12 de enero – Valencia (Wha Wha) + Cohen **

13 de enero – Bilbao (Kafe Antzokia)

** en Valencia no tocará John Doe. En su lugar lo hará el grupo Cohen.

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