Encuentros — 19 diciembre, 2011 at 0:00

Serie Música y Compromiso: ’77

 

Ruta 66 sondeó a algunos de los músicos que más nos gustan para que dieran su opinión sobre los tiempos convulsos en los que vivimos, para que expresaran su punto de vista sobre el resurgimiento de la protesta popular como espejo de una indignación que traspasa fronteras geográficas y clases sociales, para que opinen sobre si música y protesta social han de ir de la mano o ignorarse. 

 

¿Por qué hay reticencias a tocar esta clase de temas? ¿Por qué tocar temas sociales o políticos (y no hablo de significarse a favor de un partido, un movimiento o una ideología, sino de contar las cosas que pasan) está cada vez peor visto en el rock?

Nos gustaría intentar aclarar qué significa la palabra “rock”. Hoy en día se le llama rock a casi cualquier cosa. Para mi rock es lo que hace muchos años que se viene practicando, tanto como casi 60 desde que aparecieron Chuck Berry, Little Richard etc. y no es otra cosa que actitud e incluso estilo de vida, diversión y evasión. Particularmente, cuando voy a un concierto de ROCK quiero ver un buen grupo tocando, que me vuele la cabeza y que el subidón de adrenalina que verlo conlleva me haga volver loco. Esa hora y media o dos horas no quiero pensar en nada más. Así ha sido desde los 50. Pero aparte creo que tiene que ver la sobreexposición que tiene la sociedad sobre estos temas: ya sea en televisión, radio, periódicos o internet todo el día se oyen las mismas cosas, dichas por las mismas personas y contadas de la misma manera. La gente se satura y sólo quiere pasarlo bien y no lamentarse más cuando van a ver un grupo. No creo que esté mal visto hablar de ello, simplemente que la gente quiere una vía de escape.

Llama la atención que haya existido un abandono generalizado de estos temas, mientras que las letras han tratado con bastante frecuencia lo íntimo, la relación con uno mismo o las complicaciones en el amor.  Sin embargo, cuando se trata de hablar de los sentimientos que provoca esa inestabilidad vital socialmente causada, todo el mundo parece mostrarse un tanto saturado. ¿Por qué crees que es así? Y en tu caso, ¿por qué está clase de temas te interesan/ no te interesan para tus letras?

Es lo que hemos dicho en la pregunta anterior. Nosotros, por ejemplo, hablamos de nuestra realidad, de lo que nos sucede como grupo y como personas que están en la carretera y dentro del “show bussiness”; en nuestro segundo álbum la canción que da título al disco, High Decibels, habla de lo que nos afecta, no nos gusta y cómo uno se siente al estar metido en este mundo pero “animando” al oyente a ser él mismo y luchar por lo que él quiera, no desde una perspectiva política, si no desde un punto de vista más “humanitario”.

Es curioso, además, que cuando las presiones exteriores desaparecen, por ejemplo las de la gran discográfica, a la hora de hacer un determinado tipo de música o de tratar determinados temas para conseguir el éxito, justo cuando no hay censura, estos temas se tocan menos. La gran mayoría de vosotros no está en una multinacional y la presión del público ya no se deja notar en hacer músicas más o menos accesibles. ¿Se te ocurre alguna explicación? ¿Hasta qué punto esos retratos musicales  de la realidad exterior tienen hoy validez? ¿La gente se los cree o no? ¿Es algo que necesitamos o mejor dejarlo estar?

La mayoría de nosotros hemos nacido, crecido y estamos viviendo en una sociedad basada en el estado de bienestar. Lo hemos tenido todo bastante más fácil que generaciones pasadas, donde las injusticias sociales eran aberrantes y vulneraban totalmente cualquier derecho humano en muchos casos. En ese marco no es de extrañar que la gente luche y se manifieste activamente o pasivamente ni que eso llegue también a la música haciendo entonar verdaderas reivindicaciones políticas a miles de personas que luchan con un fin o tienen unos ideales comunes.
Hoy en día, la mayoría de gente se queja de que todo va mal, pero nadie hace nada por cambiarlo porque, de momento, seguimos estando bastante bien. Y la música también se hace eco de esta realidad como es lógico. Así que los actuales retratos musicales de la realidad son totalmente válidos porque, al fin y al cabo, son personas quienes hacen música y normalmente siempre para plasmar lo que es importante para ellas…, así que si tenemos música “descafeinada” es porque nuestra sociedad actual es “descafeinada”.

¿Hasta qué punto percibes como algo político lo que haces? ¿Hasta qué punto se refleja en tus canciones tu visión política del mundo?

Nosotros simplemente predicamos algo tan sencillo como ser lo que uno es, hacer lo que uno quiere hacer y del modo que quiera hacerlo, tres cosas que son las que más atemorizan a quienes tienen poder. Creemos firmemente en esto puesto que, al fin y al cabo, el libre albedrío es la base para sentirse bien y la mayor reivindicación humana posible.

La gran mayoría de la gente que hace rock and roll lleva las riendas de su carrera, en muchos casos porque no queda más remedio, en otros porque así lo han elegido. ¿La búsqueda de la libertad artística es la única decisión política que debe tomar un músico o deben implicarse también en asuntos más sociales? ¿Ves la independencia y la autogestión como algo político o es algo que se hace porque no se tiene otra opción?

Hoy en día casi todos los grupos de rock nos auto gestionamos porque no hay más remedio. Todo el mundo sabe cómo está el panorama discográfico hoy en día y eso hay que sumarle la crisis general que se está viviendo. Cada vez cierran más tiendas de discos y se venden menos álbumes y eso nos afecta, sobre todo a los grupos pequeños y nuevos. Las agencias de booking, las promotoras y las discográficas ya no se arriesgan, sólo quieren apuestas seguras, o casi seguras, por eso sólo se ven hoy en día reuniones y más reuniones de grupos de la época dorada del rock. Es una forma de no arriesgar más de la cuenta y hacer negocio seguro explotando lo mismo una y otra vez: sólo hace falta echar un vistazo a los carteles de festivales…, cada año es lo mismo. Los grupos de rock que empezamos ahora nos vemos sumergidos en un mundo muy hostil donde nadie te paga el disco ni todo lo que eso conlleva, donde sólo se oye que no pasa nada con que no se vendan discos puesto que los grupos hacen dinero en los conciertos y luego no puedes ir a tocar a ningún sitio decente y donde se te paga poco y mal, donde agencias de booking no se interesan si no tienes el suficiente apoyo discográfico en su país…, así que me atrevería a decir que la autogestión no es una opción, sino el único camino, y no hay nada de político en ello, y si se quiere llegar a triunfar de verdad, y todos queremos, de momento las discográficas siguen teniendo la sartén por el mango.
Por otra parte, no me gusta que se mezclen política y música. Pienso que para hablar de opiniones sobre mala gestión o reivindicaciones políticas hay otras vías. Un concierto de rock no debe ser un mitin político, sino un show que haga que las personas presentes se olviden de sus problemas cotidianos por un rato, disfruten y se sientan bien…, por eso grupos como Rolling Stones, AC/DC, Kiss, Iron Maiden por poner cuatro ejemplos, llevan más de 30 años tocando. Eso es lo que la gente quiere y necesita.

ESTEBAN HENANDEZ

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