Encuentros — 11 mayo, 2011 at 0:00

The Obits, Sangre de la Gran Manzana

Curtidos en bandas de diversa procedencia, los neoyorquinos entregan el notable Moody, Standard and Poor. Un chute de adrenalina aliñada con garaje, punk y rockabilly. Nueva York es la ciudad que nunca duerme. Y, por lo tanto, también es la urbe que nunca para, ni de crear, ni de evolucionar, ni de crecer, y tampoco de remover historias y así generar estilos y tendencias culturales. Ha pasado siempre, durante años y años, y seguirá sucediendo mientras la ciudad siga en pie. Y es justo ahora que se discute en todo tipo de foros mediáticos el porqué de la vuelta al redil de The Strokes, cuando hay que recordar que ellos, junto a bandas como los desaparecidos Yeah Yeah Yeah’s, provocaron un movimiento interesante y una generosa expectación que despertó a muchos de su letargo. 

 

 

Y aunque ahora da mucha pereza pensar en ellos como grupo a seguir nuevamente la pista, debemos reconocer, y sin que por esto se nos deban caer los anillos, que su álbum debut agitó en su día las piernas y el cerebro de más de uno, si bien es verdad que en este momento su música ya no es necesaria, por predecible y por aburrida. The Obits son precisamente sangre de la Gran Manzana. Una congregación de músicos provenientes de bandas distintas y capitales, tales como Hot Snakes, Drive Like Jehu y Edsel. Sohrab Habibion es el ideólogo de esta historia, la cabeza pensante, un músico que proviene de una ciudad también en plena efervescencia musical y cultural como Washington D.C., cuna de muchos grupos sumamente interesantes y con estilos predominantes en las últimas dos décadas, con el hardcore como principal puntal. Con grupos en su misma órbita como The Gun Club, Sonics, The Cramps, Buzzcocks o The Wire, y otros más noveles como The Hives que tienen puntos en común con ellos, consiguen crear su propio diccionario musical. Su segundo álbum supone un enorme chute de adrenalina, una obra en la que garage, punk y rockabilly alternan tareas con gusto y dicha; canciones que te van a remover esas hormonas revoltosas que provoca la deseada primavera. El cotizado y primerizo single «One Cross Apiece», y el consecuente primer álbum I Blame You, fueron simple piedra de toque. Moody, Standard and Poor es la plena confirmación. Sohrab Habibion nos desvela sus secretos.

¿Qué supone un proyecto como el vuestro? ¿Encuentras que es muy diferente a otras bandas en las que habéis estado involucrados anteriormente?

The Obits son diferentes a nuestras bandas previas, pero siempre dentro de un camino y una trayectoria lógica. Ahora somos más veteranos y tenemos mucha más experiencia, pero por otro lado, jugamos con una ventaja: estamos más relajados. Sin embargo, seguimos siendo críticos a la hora de evaluar la calidad de nuestra música.

¿Cómo fue en esta ocasión el proceso de grabación? La duración del mismo, las condiciones, diferencias con respecto a otras veces…

Lo grabamos con Eli Janney, que ejercía de ingeniero en un estudio de grabación cerca del puente de Brooklyn, en Manhattan, en un sitio llamado Saltlands. Creo que estuvimos cinco días grabando las pistas básicas de las canciones, tocando todos juntos en directo en la misma sala. Y luego nos pasamos unas cuantas noches trabajando sonidos adicionales y las voces. Geoff Sanoff lo mezcló todo en el estudio que tiene en su casa, sólo cuando tenía tiempo libre, y eso se alargó unas cuantas semanas.

Echando la vista atrás, supongo que en esta ocasión habréis disfrutado más el proceso de grabación que en vuestro debut.

Han sido sensaciones distintas, pero no creas, el proceso en sí fue muy similar. La diferencia radica en que los discos de todo el mundo suenan actualmente muy distintos a los de hace unos años. Escuchando Moody, Standard and Poor he tenido la sensación de haber vivido una gran experiencia, estando todos juntos en una misma habitación mientras tocamos.

El título del álbum es bastante explícito, parece muy claro lo que queréis explicar. ¿Tiene un significado especial para vosotros?

Lo sacamos de los nombres de dos agencias de créditos bancarios. Rick los juntó y sugirió que sería buena idea utilizarlos como título para el disco. Y, personalmente, me gusta mucho, porque estas palabras describen fielmente en sí mismas cómo son nuestras vidas en la actualidad. Me refiero a mientras sigamos diciendo que sí con la cabeza al constante bombardeo de miseria creado por nuestras corruptas instituciones financieras. Y al final eso me hace reír, que es lo único que cuenta.

¿Qué supone para vosotros estar en las filas de un sello con el historial de SubPop? ¿Cómo os pusisteis en contacto?

Es muy importante para nosotros estar en un sello como SubPop. He estado comprando discos de SubPop desde que tenía diecisiete años. Son gente que ama la música e intentan hacer las cosas con cuidado y mirando de facilitarles el trabajo a todos los que hay a su alrededor. Para The Obits es una gran privilegio estar asociados a ellos. En SubPop contactaron con el grupo antes que ningún otro sello y, desde entonces, no nos hemos separado. Muchos de ellos ya tienen mascotas muy bonitas y niños muy bien criados, saben lo que se hacen.

Las influencias están bien definidas: garage, punk, rock’n’roll. Una de las cosas que más atrae en The Obits es que se escuchan sonidos diferentes en vuestras canciones. ¿Que otro tipo de influencias musicales crees que podemos encontrar en vuestras canciones?

Las conexiones directas más obvias son el rockabilly de los cincuenta, el psycho de los sesenta y el garage de esa época, y también el punk de los setenta y el hardcore de los ochenta. Esas son las más palpables y reconocibles, pero después hay un amplio rango de música que nos inspira, desde el R&B de Etiopia pasando por los primeros músicos de jazz americano. Ayer, por ejemplo, Greg puso en la furgoneta una gran colección de música gospel de los años treinta y luego escuchamos el disco en directo de la gira Rolling Thunder Revue de Bob Dylan. Sorprendentemente, a ratos a mi me sonaba a The Clash.

Me llama la atención que bandas jóvenes como Black Lips, o el desaparecido Jay Reatard, pueden tener una filosofía parecida a la vuestra, y más viniendo de generaciones distintas. ¿Qué opinión tienes sobre esto?

En realidad no estoy muy familiarizado con Black Lips y tampoco conozco muy bien cual era la filosofía musical de Jay Reatard, pero sí debo reconocer la capacidad que tenía para escribir grandes canciones. Nosotros hacemos simplemente lo que queremos hacer y no nos preocupa más allá de eso. Creemos firmemente en nosotros mismos como para tener el gusto y la decencia suficientes, y no hacer algo que suene terrible. Al menos que sea algo digno de nuestros propios estándars.

La banda nació en Nueva York. ¿Qué significa esta ciudad para vosotros? ¿Cómo ves la actual escena musical allí? ¿Hay nuevas y excitantes bandas a seguir?

No cabe duda de que es un gran sitio. Hay un poco de todo, y además está al alcance de todo el mundo. Toda la gente que hay en la ciudad puede tener en sus manos un pedazo de las inquietudes que allí se mueven. Es muy grande, a veces incluso es demasiado grande, y así es muy difícil saber qué grupos o movimientos se suceden dentro de las diferentes escenas que hay en la ciudad. Tenemos amistad con muchos de los grupos que se encuentran en Nueva York, y la mayoría de ellos practican estilos muy diferentes entre sí, y yo prefiero que sea así. Así lo veo yo desde un punto de vista más personal, ya que aprendes y puedes apreciar a bandas sin sentir la obligación de estar instalado y adherido dentro de un grupo social ya existente. Eso sólo sirve para agencias de anuncios y gurús del marketing y el negocio, no para los fans de la música.

Me gusta mucho de las canciones el tratamiento tan personal que le dais a las voces, creo que suenan diferentes y muy peculiares.

Muchas gracias. Creo que es muy importante que quienes escuchen el disco sientan que hay cierta conexión con el cantante. En nuestro caso creo que somos afortunados, ya que Ricky, que canta la mayoría de canciones, tiene una voz con mucho carisma.

Nos lo podemos imaginar, ¿pero como es la experiencia de un concierto de The Obits?

Sudoroso y relajado. Ojalá que la gente que mueve sus brazos durante las canciones, también pudiesen menear sus culos un poco más.

¿Cuáles son los planes más inmediatos de la banda?

Estamos en una furgoneta, conduciendo hacía Dallas para hacer un concierto. Esto forma parte de una gira de dos semanas, que de momento es lo más largo que vamos a hacer. Y como el disco está muy reciente, tenemos planeado hacer un concierto de presentación en Brooklyn. Y en mayo aterrizamos en Europa, donde siempre nos divertimos. Esta vez básicamente será Francia y España, que será como una explosión. La última cosa que sabemos es una gira por la costa oeste en agosto con una banda de Chicago que se llaman Disappears y que son excepcionales. Eso nos garantiza pasarlo bien, luego ya veremos…

TONI CASTARNADO

 

 

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