Encuentros — 6 Mayo, 2011 at 0:00

Dixie Town, Perdiendo la ingenuidad y la inocencia ¡¡¡Exclusiva Web!!!

Fat & Superb (Sound Dealers, 2010) es el título del nuevo trabajo del trío vigués Dixie Town. Partieron del blues pero el tiempo y su progresión los ha llevado a ser una banda abierta y sin prejuicios. No renuncian a su pasado pero tampoco tienen miedo de mirar hacia el futuro. Han añadido apuntes novedosos a sus canciones, melodías más cuidadas, treguas acústicas, sin abandonar la crudeza eléctrica ni el influyente ascendente de la música del diablo. Pepe Ferrández, guitarra y vocalista, responde para la web rutera. 

 

Nuevo álbum. El tercero ya. ¿Qué sensaciones tenéis respecto a Fat & Superb?

Desde dentro de la banda se percibe el trabajo con satisfacción plena. Todos los pasos en este álbum se tomaron con mucha cautela y sobre todo con una idea muy clara de lo que queríamos. El titulo, la gráfica, el estudio, el productor y sobre todo y lo más importante el proceso de composición de los temas. Otra cosa es la repercusión y respuesta que esta teniendo. Somos conscientes de lo minoritaria que es la música que perseguimos pero la verdad es que si bien la respuesta crítica esta siendo muy satisfactoria, el volumen de ventas y popularidad esta creciendo muy lentamente a pesar de que hace ya años que esto va muy en serio. Esto es lo que tiene no ceder ni un ápice en nuestras pretensiones de género. Supongo que tiene un alto coste y eso sin hablar de ser un grupo nacional haciendo lo que hacemos. Si fuéramos yanquis o por lo menos suecos seguro que el apoyo seria de mayor. ¡Así somos de catetos en la piel de toro!  

¿En que se asemeja o diferencia de los anteriores?

El reto en este disco es muy claro. Supone abandonar la época de aprendizaje en que combinábamos estándares ( muy personales claro) con temas propios para lanzarnos a la aventura de hacer un disco completo con temas propios y que en la escucha el público no lo percibiese como un ladrillo infumable, que condensase nuestras principales influencias y que el resultado fuese coherente y ecléctico a la vez. La consecuencia lógica debería ser que resultase altamente energético y entretenido de principio a fin. A nosotros nos parece que los hemos conseguido pero estamos demasiado dentro de disco como para tener una idea imparcial.

El principal cambio que se advierte es claro y ya venía precedido por lo que anticipaba Overdrive. El sonido cada vez cede más espacio al rock en detrimento del blues puro y duro.

La dirección desde nuestro primer disco Hardnighters, Blues Believers es empezar por lo que hay que empezar el puro blues e ir, una vez digerida la madre, ir soltando nuestra visión poco a poco. Al principio muy pegado al hogar y a los progenitores musicales y cada vez y según se va alcanzando la mayoría de edad más personal e independiente. Un nuevo engendro pero eso si con los ojos de mama y la nariz de papa. La idea es ir alcanzando una especia de meta blues (por muy pedante que suene esto), donde todas las raíces estén latentes pero en el que el cliché quede descartado. Fat & Superb es la perdida de la ingenuidad y de la inocencia. Es un tío de veinte y muchos lleno de energía y convencido de mismo. 

¿Es esa la línea a seguir en un futuro? ¿Es intencionado o bien la propia evolución de la banda os ha llevado por esos derroteros?

100% intencionado pero natural y lógico a la vez. Seguiremos deconstruyendo el blues y el rock seventies (¡¡¡nunca pensé que diría “deconstruyendo” en un conversación aplicada a nuestra música, parece que hacemos electro minimal joder!!!) 

Me han sorprendido dos cosas. La cuidada melodía vocal de «It Isn’t A Love Letter» y ese tema acústico que habéis incluido. Ambas por imprevistas hasta ahora en vuestro repertorio. ¿No?

Sí, la verdad es que es una faceta muy desconocida del grupo. Pero tenemos demos enteras llenas de este tipo de temas y seguramente sea una de las facetas en la que más cómodos nos sentimos componiendo y que más orgullosos nos hacen sentir. Hasta ahora este tipo de temas se quedaban fuera por cuestión de género, pero ahora nos hemos dado cuenta de que son tan nosotros como el más potente hard blues que podamos hacer y a partir de ahora habrá una dosis de este Dixie Town desconocido en los próximos discos. En realidad todo ese cajón de sastre de temas acústicos que guardamos en el sótano son un reflejo de otro tipo de influencias que ha habido en nuestro crecimiento musical donde caben un montón de legendarios cantautores americanos 70’s del tipo Jim Croce, Bill Withers…

La producción es muy cruda. ¿Es lo que buscabais desde un principio? Grabado en Gandía y mezclado y masterizado en Holanda. ¿Qué os ha aportado ese segundo paso? ¿Qué os ofrecían las manos de Erik Spanjers para haber ido hasta allí?

En la elección del Erik Spanjers esta la respuesta. Nosotros buscamos el perfil de productor fijándonos en su obra anterior e intentando que no fuera una persona con demasiado prejuicios, no queríamos un sonido correcto y perfecto buscábamos una producción que se adaptase a nuestro modo de tocar y grabar (en directo) y lo encontramos a través de los discos de Boo Boo Davis producidos por Erik. Estos discos tenían una mezcla del sonido Chicago inevitable del bluesman norteamericano con unas baterías Zeppelianas y todo teñido de una suciedad cruda y oscurantismo poderosísimo. La verdad es que una vez tomada la decisión de quien lo iba a mezclar y masterizar se le dio carta blanca para tener un punto de vista refrescante desde fuera del propio disc. El resultado es este artefacto abrupto que todavía no llegamos a comprender que lleva por título Fat & Superb. En el sonido del disco también tiene mucho que ver la elección del Estudio. Los estudios Tigruss en Gandía son un templo vintage. Unos viejos cines donde uno puede grabar en directo con un Studer de 8 pistas y una Neve del 75 como si estuviésemos en otra época. Es un paraíso atemporal, un puto oasis….Marshall Bluesbreaker del finales de los 60 (Como el de Eric Clapton en Cream) y amplis de bajo valvulares con gigantescas pantallas y una batería Slingerland… Pero quien puede grabar en este país así, nadie más que el señor Pepe Gomar en su templo.

Recuerdo de la anterior entrevista el escepticismo que os despertaba la escena del blues nacional. Imagino que poco o nada ha cambiado en este tiempo y que todo sigue igual. De hecho combos de blues, como Los Reyes del K.O., han emigrado fuera de nuestras fronteras. Imposible ganarse el pan en este país tocando. Y por muchos años. ¿No?

Aquí no hay quien se pueda ganar la vida con esto y es muy triste. Nosotros adoramos el blues como a una madre pero como ves estamos intentando trascenderlo y ahora nunca hemos estado más en terreno de nadie, muy bluesy para los rockeros y casi Heavy Metal para los bluseros.

Total. Que casi uno se mantiene en esto por el puro amor al arte. La pasión por la música y la, relativa, diversión de la carretera…

¡¡¡He dicho que es imposible pero no que íbamos a dejar de intentarlo sólo por eso!!! Nos divertimos mucho pero me muero antes de claudicar y pensar que no se puede a llegar a más. El amor al arte nos tendrá que alimentar no solo las almas si no también las panzas (que no son pequeñas) y lo dicho, las utopías están para ser perseguirlas. 

Para finalizar, dime algunos discos que te hayan sorprendido últimamente y que te gustaría recomendar….

Uno reciente, Rival Sons y Before the Fire, un clásico incomprendido en su momento, Message To The Young de Howlin’ Wolf y el ultimo que he comprado en vinilo, The Band Kept Playing de Electric Flag.

MANEL CELEIRO 

 

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