Discomático — 13 marzo, 2011 at 0:00

Big Star – Keep an Eye on the Sky

“Big Star sirvieron de piedra de Rosetta a toda una generación de músicos”. Lo dice Peter Buck, y la influencia que tuvieron en todas las grandes bandas de rock independiente de los ochenta —momento clave en la recuperación del grupo— sirve de aval a una frase indiscutible. Pieza esencial para descifrar los secretos del pop de guitarras, de la perfecta melange entre música tradicional, contemporánea e inmortal, el legado de Big Star nunca ha estado disponible de manera tan atractiva como ahora. Ello gracias a esta caja que documenta su evolución desde proyectos previos, prácticamente de estudio, como Rock City o Icewater, sus discos oficiales —los dos primeros de una manera sui géneris, alternado tomas originales con inéditas mezclas alternativas— y un picoteo por los trabajos en solitario.

Por medio un extenso muestrario de maquetas, mezclas desconocidas y versiones descartadas. Un festín que, aparte del estupendo artwork, con morrocotudos ensayos de Robert Gordon y Bob Mehr, obliga a pasar de nuevo por caja. Y sin miedo al timo: el «Country Morn’» que apareciera en flexi gracias al fanzine del club de fans, demos de «There Was a Light», «Holocaust» o «I Got Kinda Lost», Chilton lidiando en acústico con el «Motel Blues» de Loudon Wainwright. Decenas de ejemplos, y de postre un directo de enero de 1973 en el Lafayette’s Music Room de Memphis, superior en mi opinión a las tomas en vivo de que disponíamos hasta ahora. Estando por medio Andrew Sandoval y Alec Palao, sobra decir que todo aquí suena espectacular. Nada en el pop independiente relevante de los últimos 25 años puede entenderse sin Big Star. Ésta es su mejor radiografía posible. Si no los conocías y estás a punto de descubrirlos, te envidio: Pocas veces se encuentra uno en la vida con un grupo capaz de modelar tu relación con la música. 
 
Eduardo Ranedo

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