Encuentros — 25 Enero, 2011 at 0:00

Pretty Things Todavía viviendo en el presente

Recuerdo que cuando Norton editó una pequeña serie de EP’s con viejas grabaciones de los Pretty Things, un conocido comentaba: “Cuando me lleguen los extenderé sobre la mesa y me masturbaré mirándolos. Que mi señora vea cuales son las prioridades en esta casa”. Grupo muchas veces menospreciado, relegados de su liderazgo dentro del R&B británico original en favor de los siempre omnipresentes Rolling Stones, basta dedicar una jornada a repasar su discografía para ratificar lo obvio, cual es que están —así ha sido siempre— entre los más grandes.

 

 

Hace nada se celebró en el ICA londinense una jornada conmemorativa del cuarenta aniversario del 14th Hour Technicolor Dream, festival organizado en abril de 1967 en Alexandra Palace por las fuerzas vivas de la publicación International Times, a mayor gloria de la experiencia psicodélica. Tras las conferencias y proyecciones, el concierto que cerraba el evento contaba en su programa con Arthur Brown y los Pretty Things, supervivientes del cartel original. Los Pretty demostraron estar en muy bueno forma, sonando incluso mejor que en algunas de sus visitas a España de pasados años. Quizá por tener muy reciente esa satisfactoria puesta en escena no me ha resultado extraño que su nuevo disco (Balboa Island, Cote Basque, 2007) resulte a la postre un trabajo notable, ejemplo de lo que un grupo veterano debería aspirar a hacer a estas alturas. Una colección inmediata y directa, completamente honesta con lo que el grupo fue y con empaque suficiente como para agradar a quienes les han apreciado durante tantos años. Vistas las cosas, poder tratar con Phil May es algo que para el redactor routier sólo cabe comparar con algo así como una de esas entrevistas diplomáticas al más alto nivel. Levantémonos pues en señal de máximo respeto.

Empecemos si le parece hablando un poco de todos esos grupos legendarios que han regresado a los escenarios recientemente. Los Pretty Things han seguido funcionando desde su fundación, sin —al menos que se conozcan— graves rupturas ni separaciones. ¿Cree como nosotros que este tipo de retornos siempre tiene un componente económico?

Imagino que existen fans por ahí encantados de que sus favoritos regresen, por cualquier tipo de razón. Un montón de gente disfrutó del pasado concierto de reunión de Cream, y yo mismo voy a tratar de ver a Led Zep. Sin duda acudiría a ver a Crosby, Stills, Nash & Young si giraran de nuevo. Al final todo depende de la banda, muchas veces se limitan a ofrecer otra vez sus canciones, pero sin poder reavivar su fuego original ni la pasión que había en un primer momento en aquellos temas.

Han pasado siete u ocho años sin canciones nuevas. ¿Por qué un disco nuevo en este preciso momento? ¿Sentían la necesidad de hacerlo? Les he visto en directo recientemente y el show funcionaba perfectamente con los clásicos.

Creo que es evidente que los Pretty Things nunca hemos entrado en el estudio salvo que tuviéramos algo que decir. En Balboa Island teníamos un montón de cosas que decir: la constante erosión de nuestras libertades, el deficiente reparto de las riquezas, los gobiernos y su política de engaños… La lista es grande. Teníamos que emprender otra vez el camino que nos llevara a escribir y grabar nuevo material. Y sí, tienes razón, los clásicos serán siempre la espina dorsal de un repertorio de directo de Pretty Things, pero necesitamos nuevas canciones para que la banda evolucione.

Les vi no hace mucho, tocando en el ICA londinense, a cuenta del cuarenta aniversario del 14th Hour Technicolour Dream. ¿Cómo fue la experiencia? Imagino que la original ha quedado un poco borrosa en el recuerdo, ¿Pero esta nueva?

No se pueden comparar. El evento original tuvo lugar en otra era, un tiempo completamente diferente al presente. Fue una experiencia única, veinticuatro horas sin parar, montados en una nube de droga… El reciente concierto del ICA fue una especie de tributo hacia un periodo increíble en la historia de la música. Me encantó que tocáramos allí, ciertamente.

¿Cómo fue la grabación de Balboa Island? Creo que han utilizado exclusivamente equipo analógico…

Fue MUY duro. Por momentos resultaba difícil progresar, tuvimos muchos momentos de duda. Nos costó encontrar la dirección que buscábamos. Descartamos toda la primera tanda de grabaciones; apenas un par de ellas han acabado en el disco, después de re-grabarlas. Hasta que hicimos una toma en directo de una canción de Robert Johnson no nos dimos cuenta del tipo de disco que queríamos hacer. Pero para entonces ya había habido mucha pelea, y amistades de muchísimo tiempo habían sido seriamente puestas a prueba. Mark St. John y yo estuvimos a punto de llegar a las manos unas cuantas veces… Todo provocado por el stress de querer hacer el mejor disco posible. Intenté narrar toda esa tensión y reflejar todos los problemas y luchas que tuvimos en las notas que escribí para el CD, pero bueno, al menos todos nos seguimos dirigiendo la palabra… ¿Quién dijo que esto resultaría sencillo? (risas).

Y sí, lo grabamos de manera totalmente analógica y tan en directo como fue técnicamente posible. Usamos amplificadores, guitarras y micrófonos vintage.

Lo cierto es que las primeras reseñas que se han escrito del nuevo disco son realmente buenas. Quizá la gente no esperaba un trabajo tan crudo, canciones que respetan totalmente el clásico background R&B de la banda. El resultado final parece contar con aprobación unánime. ¿Les ha sorprendido?

No estoy seguro de que sorprendido sea la palabra correcta para describirlo. Desde luego me agrada que las reseñas estén resaltando esa crudeza y energía, así como la presencia de nuestras raíces de rhythm&blues. Confío en el hecho de que al describirlo como un disco plenamente contemporáneo que respeta ese componente histórico que tiene nuestra banda sirva para llamar la atención del oyente. Pero bueno, al final no cabe duda de que es quien compra el CD o lo descarga quien decide su destino.

¿Por qué elegir, entre todo el repertorio de Dylan, precisamente «The Ballad of Hollis Brown» para versionarla?

Elegimos «Hollis Brown» porque es una favorita tanto de Dick Taylor como mía. Su letra todavía resuena y tiene relevancia, quizá hoy más que nunca y a pesar del tiempo trascurrido. Es una historia que trata de la destrucción de la dignidad de un hombre. Basta echar un ojo a esas riquezas tan mal repartidas, a esa separación radical entre las grandes fortunas y todas esas familias desestructuradas o situadas bajo la línea de pobreza para que se justifique el hecho de recuperar esa canción.

Después de tantos años, más de cuarenta, funcionando como grupo. ¿Cómo es la rutina de la banda? Me refiero a cosas como los ensayos, el proceso de escritura y composición de las canciones, cosas así.

Intentamos juntarnos lo más a menudo posible, lo cual a veces no resulta nada sencillo dado que tenemos las residencias dispersadas por Europa. Afortunadamente, como la mayoría llevamos juntos desde hace un montón de años hay una especie de piloto automático que nos acompaña. Respecto a la manera de escribir, no tenemos una regla estricta. Para Balboa Island he escrito mucho junto a Frank Holland, el guitarra rítmico, pero también hemos hecho canciones con el resto del grupo. En esta ocasión la verdad es que la tarea ha estado muy repartida. Escribir canciones es extraño e imprevisible. A veces basta apretar los dientes para que las canciones vayan surgiendo de una frase o de un simple riff de guitarra, simplemente te alegras de que vayan apareciendo.

¿Cómo le sienta que le pregunten por cosas del pasado?

No tengo ningún problema. Sucede porque afortunadamente he vivido hasta hoy y no me importa hablar de ello. Es parte de nuestra historia, y como tal hay que tratarlo.

Mirando hacia atrás… ¿De qué parte de su carrera está más orgulloso?

Esta es difícil. (Se toma su tiempo) Creo que estar en la primera línea del movimiento rhythm&blues británico de primeros de los sesenta, la creación de S.F. Sorrow y Crosstalk. Esto es lo que me viene a la mente en este momento.

¿Qué música escucha actualmente Phil May? ¿Atiende a nuevas bandas?

Sí, la verdad es que escucho un montón de nuevos grupos, pero muchos no me dicen demasiado. La fama es el acicate principal, y se nota. Me gusta lo que está haciendo Jack White, tanto con los White Stripes como con los Raconteurs. O los Foo Fighters, sobre todo en directo. Todavía escucho a Crosby, Stills, Nash & Young, Dylan, los Zeppelin, Muddy Waters, John Lee Hooker, Bo Diddley, Robert Johnson, algo de jazz, y música clásica.

Para terminar, ¿es cierto que mantienen en la banda una especie de pequeña formación para tocar de forma acústica?

Efectivamente, hemos hecho una gira al estilo unplugged, Dick, Frank y yo. Lo cierto es que disfrutamos un montón. Una experiencia radicalmente diferente a tocar con todo el poderío eléctrico de la banda. Te sientes en cierta forma más libre, pero echas de menos esa fuerza bruta de la formación completa. Espero que podamos seguir haciendo ambas cosas, combinando los conciertos eléctricos y acústicos.

Texto: Eduardo Ranedo Publicado en Ruta 244, diciembre 2007

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