Discomático — 23 diciembre, 2010 at 0:00

David Bowie – Station To Station

Para quienes, prejuiciosos rockistas, habíamos dado la espalda a Bowie por pasarse al enemigo, la música ‘’discotequera’’, con Young Americans (1975), la publicación del todavía enorme Station to Station (1976) supuso una cierta reconciliación. La locomotora que guiaba el Flaco Duque Pálido —los estragos de la farlopa, se sobreentiende— avanzaba por los raíles del funk, embelesada esta vez por los efluvios europeistas recogidos del krautrock

Genuino funk-rock blanco desde los barruntos de la guitarra de Carlos Alomar que introducen el tema titular, el álbum se presentaba como un bloque cohesionado y compacto, los trucos comerciales («Golden Years», «TVC15») solapándose, en una descarnada y al tiempo exuberante musicalidad, con un vocalista que alcanza categoría de crooner en melismáticas interpretaciones de «Word on a Wing» o la versión de Dimitri Tiomkin vía Nina Simone «Wild is the Wind». Antecedente de la trilogía berlinesa, Station to Station ha superado colosalmente el paso del tiempo. El rescatado máster analógico suena contemporáneo e intoxicante, en esta reedición que suma doble CD con una de las actuaciones de aquella gira —la muy pirateada de Nassau en 1976— donde refulge el material del álbum promocionado, se deslucen algunos de los clásicos de la era Ziggy y se zozobra intentando darle un meneo bailable a «Waiting for the Man» y otras. No se añaden imágenes en movimiento —mejor, así se preserva el expresionismo de conciertos que se iniciaban con el pase de Un Chien Andalou—, pero a cambio hay lujosa caja en versión vinilo. Quizás no sea su obra cumbre, como afirma el biógrafo David Buckley, pero sí un clásico incontestable.

 IGNACIO JULIA

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