Artículos — 1 diciembre, 2010 at 0:00

The Doors, When You’re Strange

 

Cuando la crítica es unánime a la hora de valorar la última película documental sobre Jim Morrison y compañía será por algo. Digo yo. Pero es que además todas esas críticas son excelentes. Y es que DiCillo ha cumplido con lo que prometía cuando anunció que su próximo film iba a girar en torno a la figura de los Doors. Garantizó que veríamos cosas que nunca habíamos visto de la banda, un montón de imágenes inéditas que harían las delicias de los fans y aportarían mayor claridad a lo que fue y lo que significó la música de los californianos.

Ahí están como ejemplo la interpretación de «Light My Fire» en el show de Ed Sullivan, la entrevista con el almirante Morrison, padre de Jim, o imágenes inéditas de las famosas actuaciones en Miami. Diría que incluso ha cumplido en la tan recurrente frase promocional que reza “el mejor documental nunca hecho sobre…”. Y además lo ha hecho con clase y originalidad. La primera se la da su buen hacer y la excelente narración de un Johnny Depp pausado que sabe dotar a la película del tono necesario en frases tan concluyentes como “peligroso y muy inteligente, nadie ha tenido esa combinación antes” refiriéndose, claro está, a Morrison. Pero es que además, DiCillo ha sabido conseguir provocar en la película una especie de efecto tripi, convertirla en un particular viaje lisérgico gracias a la utilización de imágenes tomadas de HWY: An American Pastoral, una experimenta película documental que el propio Jim Morrison produjo en 1969. Verlo conduciendo su Ford Shelby Mustang GT500KR del año 68 azul por carreteras perdidas mientras oye la noticia de su muerte alimenta, incluso, el misterio que gira alrededor de ella. Si a todo eso le sumamos que la película logra transmitir lo que se respiraba en la América de los finales de los 60 ¿qué más se le puede pedir? Ah, sí, véanla.

 

Eduardo Izquierdo

 

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