
La banda de Rivers Cuomo tiene la fórmula y a ella se le suma la nostalgia. Y saben cómo usar perfectamente ambos elementos cuando la ocasión lo requiere. En ambos casos, lo hacen como punto de partida. The Gold Album recupera buena parte de las señas de identidad que convirtieron al grupo en una referencia del rock alternativo de los noventa, pero lo hace con una energía que evita convertir el ejercicio en una simple operación de arqueología sonora. Esta vez, quizá, la clave está en la forma de tocar. Cuomo ha contado más con sus compañeros en la composición y las canciones fueron registradas con la banda tocando junta. El resultado se percibe en unas guitarras especialmente físicas, una producción más cruda y una sensación de inmediatez poco habitual en algunas de sus entregas recientes. «Say Yes», «Don’t Make It Weird» o «We Might as Well Be Strangers» son Buena muestra de ello. No es The Blue Album, pero tampoco pretende serlo. Saben que eso ya no toca y tampoco llegarán a ello. Y ahí reside parte de su valor.
Eduardo Izquierdo






