
Decía Rick que no se le daba muy bien eso de agarrar el micro y dirigirse a la audiencia, cuando, en un claro despiste, olvidó el nombre del pianista Will Barry, repitiendo el mismo lapsus hacia el final del recital, aunque esta vez cambió al pianista por el contrabajista. Perdonado quedaba el de Michigan, afincado en París desde 2003, porque su conexión con la banda fue total. No nos importan tanto los nombres como las notas.

En un formato mucho más tradicional, más apegado al hard bop que a lo que Rick ha venido haciendo estos últimos años, el recital se convirtió en una suerte de tributo a Miles Davis y John Coltrane, ya que ambos habrían cumplido cien años en este 2026. Del primero sonó «Walkin’», y también «Footprints», aunque este último sea un tema original de Wayne Shorter. Miles, de hecho, siempre le recordaba a Wayne, al inicio de las grabaciones, que trajera consigo su libreta de canciones.
En recuerdo de Coltrane sonó la preciosa balada «I Want to Talk About You», que, si bien no fue escrita por el genio —la autoría corresponde al cantante Billy Eckstine—, sí fue su versión, incluida en el álbum Soultrane, la que inspiró a Margitza. El saxofonista, hablamos ahora de Rick, pidió disculpas por no tocar una canción propiamente escrita por Coltrane. ¿Qué importa? La revisión de esta balada estuvo repleta de momentos emocionantes por parte de todos los intérpretes. El propio Margitza tocó aquí mejor que en cualquier otro momento de la noche, volando y llenando los espacios con un toque divino, seguramente del agrado de Coltrane, allá donde estuviera anoche.
Acabaron con «E-Jones», original de Margitza y dedicada a Elvin Jones, así que la conexión con Coltrane volvió a quedar patente. Quizás por tratarse de una canción dedicada a un baterista, fue aquí donde el irlandés afincado en Barcelona Stephen Keogh se lució especialmente, con ese estilo tan «antiguo» en el que tan bien se mueve el tipo con cara de no aguantar muchas leches de nadie.
Solo una hora y seis minutos de recital, aunque parecía que a Rick le habría gustado seguir un rato más sobre el escenario. Personalmente, me hubiera encantado oír algo de aquel clásico suyo de los noventa, This Is New. Pero no se puede tener todo en esta vida. A la próxima.
Texto: Sergio Martos
Fotos: Alberto Belmonte






