
La segunda vez que vi a los Vampires, en Hamburgo, en 2018, pensé que la cosa ya había dado de sí lo que debía. La gracia de ver a Johnny Depp con una guitarra colgando ya había caducado y no parecía que Alice Cooper atrajese con esta cara aventura a más público del que suele congregar en sus conciertos en solitario. Joe Perry era otro cantar: el tipo disfruta solo con estar sobre un escenario y rockear (más de lo que lo hacía entonces con su banda de toda la vida).
Contra pronóstico, el supergrupo —al que también pertenece Tommy Henriksen, mano derecha del Coop desde 2011, sin olvidarnos del bajista Chris Wyse, el teclista Buck Johnson y el baterista, también de la Coop Band, Glen Sobel— publicó un buen segundo disco en 2019, esta vez repleto de cortes propios y no tanto de versiones. Luego llegó la pandemia, gira cancelada… Y nos plantamos en 2026 y el grupo sigue vivo y coleando. Aunque, curiosamente, rara vez toca en EE. UU., Japón o Sudamérica. Parece que los Vampires solo atraen a un gran número de público en el Reino Unido, pues incluso en el resto de las fechas por Europa de esta gira la cosa ha ido así, así. El futuro… ¿quién sabe?
Como sea, fue el mejor concierto de los tres que he visto de la banda. No por Depp, cuyas aportaciones principales fueron lo más flojo del recital. No tiene voz para cantar a Bowie y la elección de interpretar un tema de Killing Joke de 2003 y «Venus in Furs» de Velvet Underground no cuadra con el resto del material, mucho más orientado hacia el classic rock.

Por otro lado, Perry sigue disfrutando como un niño y, aunque su destreza guitarrera se haya visto mermada por los años, lo suple con carisma y buenas intenciones. Verle interpretar canciones de Jeff Beck con esa emoción fue algo digno de ser vivido. Beck, por cierto, del que Alice dijo: «Todo el mundo tiene un guitarrista favorito, pero nosotros tenemos claro que el nuestro es Jeff Beck».
Cada uno de los tres delanteros tiene una historia con Beck. Aerosmith y Alice Cooper (la banda) le debían mucho a los Yardbirds. Los Coop llegaron a compartir escenario con los Yardbirds en el 66, aunque entonces todavía se hacían llamar Spiders. Depp, por su parte, llegó a grabar un disco a dúo con el superguitarrista. Fue el último disco que publicó en vida.
El repertorio esta vez estuvo muy bien elegido, no solo porque ahora las canciones propias (las de ese segundo álbum) ocupan un grueso en detrimento de otras versiones, sino porque no parece tanto una elección de radio de classic rock, gracias, en parte, a las tres canciones de Beck, el «People Who Died» de Jim Carroll o el «Bright Light Fright» de Aero.
Dejo a Alice para el final, porque lo suyo sigue siendo harina de otro costal, quizás el tipo de su generación que mejor forma mantiene si tenemos en cuenta el puñado de conciertos que ofrece anualmente. Además, verle fuera del personaje, hablando entre corte y corte, tocando la armónica e improvisando en «Roadhouse Blues», de sus adorados Doors, cantando con furia… pues eso es una gozada a estas alturas de la película. No hay dos iguales.
Los Vampires llegaron a esta historia para homenajear a los héroes caídos del rock, pero al final la cosa acabó siendo lo opuesto: una gran fiesta de rock & roll.
Hablando de héroes, el grupo “artista invitado” no fue otro que The Damned. Aunque no acabaron de conectar del todo con la audiencia y actuar a plena luz del día no es lo ideal para ellos, se marcaron un buen concierto que aumenta mis ganas de verlos en Razz 2 dentro de unas semanas. Entre los que sí estaban pendientes de su actuación, un invitado de honor: Arthur Brown.
Texto y fotos: Sergio Martos






