
Horas antes de iniciar su decimocuarta edición, FestiSurf Costa Brava colgaba el cartel de aforo completo en la sala Font del Ferro –700 personas, según los promotores, pasaron por este espacio entre la noche del sábado y el mediodía del domingo–. Al hacer balance, la dirección del festival descartaba trasladarlo a una ubicación más amplia en futuras convocatorias, argumentando que su objetivo no es crecer sino preservar la esencia de este pequeño gran milagro que lleva casi una década y media aconteciendo en la costa catalana.
Si dicho gesto resume en parte la filosofía del FestiSurf, el cartel de este año reflejaba el eclecticismo y la amplitud de miras de quienes lo confeccionaron. Más allá del instro surf que es la madre del cordero, el programa dio salida a registros periféricos que fueron del garage hasta el frat rock. Ahí tuvimos por ejemplo a los madrileños Bank Robbers, que arrancaron la primera jornada a golpe de trepidante rockabilly. Contrabajo trotón, guitarras humeantes y un cancionero que exuda sudor y peligro –mucho cuidado con “Knockin’ at Your Door” o “Hip Hip Mama”–.

En el terreno más genuinamente surfero destacó la presencia de I. Jeziak & The Surfers. Un joven quinteto procedente de Polonia cuyo elepé homónimo del año pasado ya apuntaba maneras, y cuyo directo acabó de confirmar la promesa inicial. Lo suyo es el instro surf de toda la vida, el que casa los teclados de serie b de unos Chantays con el saxo chispeante de unos Bel-Airs y la guitarra reverberante de Dick Dale. A este último lo citaron con “Misirlou”. También se marcaron el “Penetration” de los Pyramids. El resto lo hicieron todo ellos solitos con originales del calibre de “The Breeze”, “Restless Sea” o “Pajama Party”.

Lo de Deke Dickerson con Los Torontos directamente fue otro nivel. No es que la unión del norteamericano con los barceloneses funcione sobre el terreno, es que parecen hechos el uno para los otros. En Castell d’Aro armaron una señora fiesta a ritmo de grasiento frat rock con sabor añejo. Salieron al grito del “Boss Hoss” de los Sonics y se fueron con el “Surfin’ Bird” de los Trashmen. Por el camino despacharon citas a Roy Head, Bo Diddley, Sam The Sham e incluso trasladaron el “She’s the One” de los Ramones hasta las coordenadas del Pacific Northwest. Dickerson, todo oficio y buen humor, comandó el conjunto alternando saxo, guitarra y voz solista. Mención aparte valió el sugerente baile burlesque de la canaria Hary Vicious durante un interludio instrumental de alto voltaje.

Cerraron la primera jornada del festival los siempre tonificantes Wau y Los Arrrghs, y lo hicieron por todo lo alto. Los valencianos tomaron el escenario pasada la medianoche, Juanito Wau derrochando carisma a raudales, y pusieron la sala de patas arriba con su cóctel de jovial descaro y primitivismo garajero. De todas las propuestas del cartel, muy probablemente la suya fuera la más alejada de los postulados estrictamente surferos. Cosa que no les impidió reivindicar su condición de cabezas de cartel con un directo que no admite discusión alguna.

La gran revelación de este decimocuarto FestiSurf llegó el domingo a la hora del vermú de la mano de The Cheese Bandit & His Bandits. Los barceloneses se estrenaron en directo –literalmente, este era su primer concierto– en un festival que parece hecho a su medida y con una señora descarga de surf instrumental del que pone las pilas a cualquier hora del día. Su repertorio original reclama a gritos entrar en el estudio. Y en el capítulo de versiones citaron oportunamente a Ventures, Chantays, Dick Dale y Link Wray, pero también se sacaron de la chistera una cachonda revisión en clave playera del tema de “El Coche Fantástico”. Habrá que seguirles la pista.
Texto: Oriol Serra
Fotos: Lluís Catalá






