
Con «Baby I don’t care» impactaron en toda una generación. Y sus tres álbumes de estudio les llevaron a convertirse en una de las bandas referenciales de aquellos confines de los 80 y primeros 90 en los que el rock transitaba por caminos alternativos y salvajes, saboreando las mieles de la independencia y la libertad creativa.
Ahora, treinta y cinco años después de su último disco, han vuelto; y lo hacen por todo lo alto: con una gira mundial con la que llevarnos de viaje al pasado, pero desde la mirada del presente. Hablamos con Wendy James de lo de ayer y de lo de hoy, porque, lo que está claro, es que nadie ha conseguido olvidar a Transvision Vamp. Y este 2026 va a ser suyo.
Es una alegría teneros de vuelta, ¿qué os ha llevado hasta este regreso?
Fue muy sencillo: ¡sin un plan! Había tocado por todo Reino Unido como The Wendy James Band y quería llevar la banda a Australia, país que, junto con España, influyó en gran medida en mi éxito inicial. Los locales con los que hablé me recomendaron un promotor y, sin dudarlo, este me dijo: «Hagámoslo como Transvision Vamp», ¡y dije que sí!
¿Cuáles son los objetivos y las ilusiones que os mueven?
El objetivo principal ahora es hacer un set increíble y dar conciertos increíbles. ¡Las entradas en Australia y Nueva Zelanda ya están agotadas! Tocaremos un set que incluye todas las canciones favoritas de Transvision Vamp de sus tres álbumes: Pop Art, Velveteen, Little Magnets vs. The Bubble Of Babble.
¿Cómo afronta un grupo que triunfó en los 80 y 90 reaparecer en 2026? ¿Cómo os habéis organizado?
En mi banda tengo a Dave Parsons, de Transvision Vamp; James Sclavunos, de Nick Cave and The Bad Seeds, y Alex Ward, de The Thurston Moore Group. Puedo prometer que estamos tocando a un nivel bestial y que ofreceremos espectáculos de primera.

¿Y tú, Wendy, personalmente, cómo llegas a este momento?
He grabado diez álbumes ya, tres de ellos de Transvision Vamp… ¡Así que mucha música, muchas giras! Viví en Nueva York durante 17 años y, actualmente, vivo en el sur de Francia. ¡Ha sido una vida muy intensa! También he trabajado con miembros de The Stooges, The Sex Pistols y The Patti Smith Group.
Imagino que las cosas para las mujeres en el rock, género predominantemente masculino, no fueron fáciles en aquellos años. ¿Cómo lo viviste?
Lo veo en un contexto más amplio, analizando retrospectivamente. En aquella época estaba en una pandilla de chicos (y todavía lo estoy), y ellos y mis amigos me protegían de las tonterías que se escribían en los periódicos. ¡Cuanto más me aleje de la basura sensacionalista, mejor! No reconozco ningún límite ni techo para mi presencia en el mundo y no me identifico con los estereotipos de género definidos: hombres típicamente machistas o mujeres típicamente coquetas no son el mundo en el que vivo.
¿Alguna vez te ofendió que se os incluyera en el subgénero Blonde pop, precisamente por ser tú una cantante rubia al frente de la banda?
Ofenderme no, pero aburrirme sí.
¿Crees que hubiera sido más fácil para ti hoy en día?
¡Creo que sería más difícil! Cuando empezó Transvision Vamp, existían BBC RADIO 1, Top Of The Pops y muchísimo dinero en las discográficas. Ahora eso se acabó, las bandas lo tienen muy difícil. Las discográficas no se arriesgan a largo plazo con muchos proyectos y ya no existe la infraestructura para determinar el camino de un grupo. Ahora todo son streamings, conciertos locales y más conciertos. ¡Y, quizá, con suerte, consigas un contrato discográfico!
¿Habría cambiado mucho la historia de Transvision Vamp de haber nacido en la actualidad?
Sospecho que habríamos triunfado en cualquier época en la que empezáramos. Teníamos esa magia y éramos invencibles, dos cualidades que posee una banda joven destinada al éxito.
Con vuestro primer disco, Pop Art, ya os ganasteis el aplauso de la crítica y del público, ¿qué recuerdos te traen aquellos primeros pasos?
Recuerdo estar todavía en el estudio de grabación, cuando salió nuestro primer sencillo, «Revolution Baby». ¡Todos fuimos a la recepción de aquel estudio para escuchar nuestra primera canción en la radio! Fue asombroso saber que, por primera vez, millones de oyentes nos estaban escuchando simultáneamente. ¡Era abstracto y absolutamente emocionante!
Aquel álbum os llevó a codearos con la Factory de Andy Warhol en Nueva York y a ser presentados en la ciudad como “la nueva sensación”… Tremendo inicio el vuestro.
Mi primer viaje a Nueva York fue para el lanzamiento en Estados Unidos de nuestro primer álbum, Pop Art, y todos los miembros vivos de la fábrica de Andy Warhol me organizaron una cena: Danny Fields, Sylvia Miles, Paul Morrissey… ¡Recuerdo el restaurante 150 Wooster!, que está en el SoHo, en el centro de Nueva York y, diez años después, donde me mudaría a vivir definitivamente.
1989 fue vuestro gran año. Publicasteis vuestro segundo trabajo, Velveteen, y el mundo entero se rindió a vuestros pies. ¿Os agobiasteis en algún momento con la revolución que desatasteis?
Como comentaba antes, los chicos de la banda y mis amigos me protegían. Además, ¡trabajábamos sin parar! Viajando y de gira por todo el mundo, o en el estudio de grabación, no había mucho tiempo para relajarse y apreciar lo que estaba pasando. Pero, por supuesto, la vida cambia, y uno termina en lugares y vive aventuras que solo se dan gracias al éxito.
La icónica «Baby I don’t care» se convirtió en todo un grito de guerra. Hoy lo sigue siendo. ¿Sois conscientes de que creasteis un himno atemporal y visionario?
¡Sí! ¡Cada vez que tocamos esta canción en vivo el público se vuelve loco! Es una canción intergeneracional, sigue en las listas de reproducción de bares de todo el mundo y sigue conmoviendo; además, captura recuerdos muy vívidos para todos los que estuvimos allí en ese momento: el público, los fans y la banda.
Con el tercer disco, Little Magnets vs the Bubble of Babble (1991), sin embargo, llegaron algunos problemas, a pesar de su calidad. ¿Qué ocurrió con él?
A nivel musical no hubo ningún problema, de hecho, fue nuestro mayor éxito en Estados Unidos, se abrió camino entre un público cada vez mayor y contiene algunas de mis canciones favoritas de Transvision Vamp. El problema fue el director del sello discográfico británico, quien decidió que no lo entendía y lo archivó para un lanzamiento posterior. El álbum salió en todas partes menos en Reino Unido. Entonces, para cuando estuvo listo para lanzarlo, al ver el éxito que estaba teniendo en Estados Unidos, la banda decidió tomar caminos separados. Hicimos dos giras mundiales ese año y estábamos devastados por el agotamiento, y la única opción para descansar, según nos pareció, era parar. Así que paramos en San Diego, Estados Unidos. Demasiado tarde para que el sello británico rectificara su error.

Wendy, luego tú iniciaste tu carrera en solitario con un álbum escrito, nada menos, que por Elvis Costello ¿Por qué no llegó a cuajar?
Escribí a Elvis cuando estaba en Hollywood, en la última gira estadounidense de Transvision Vamp, y me respondió con un álbum completo de canciones. En muchos sentidos fue un momento de gran revelación para mí. Me quedó claro que mi propósito en la música era escribir mis propias melodías, mis propias letras, cantar mis propias canciones y trabajar con los músicos que más me inspiraban y en quienes podía confiar. Así que, justo después del álbum de Elvis, puse punto final a esa etapa y me lancé a mi carrera en solitario, que me ha llevado de nuevo a las listas de éxitos del Reino Unido, incluso a las listas indie de Estados Unidos, con los diversos álbumes que he grabado. He trabajado con James Williamson, Lenny Kaye y James Sclavunos … Y tengo fans muy fieles que aman la música que he producido, ¡y esa audiencia crece constantemente!
Ahora ha llegado otra vez vuestro momento gracias a esta gira que emprendéis ¿os imaginasteis alguna vez reuniros en el futuro dando un paso así?
Nunca planeé que Transvision Vamp volviera a salir de gira; fue un paso muy natural. Ahora que estamos a punto de empezar los ensayos, debo decir que es muy emocionante.
Cuéntanos cómo van a ser esos conciertos…
Van a estar todas tus canciones favoritas. Una energía increíble, una actitud increíblemente fuerte y música que te hará volver a enamorarte de Transvision Vamp.
Tal y como empezábamos esta entrevista, para los de siempre es una alegría vuestra vuelta, pero… ¿de qué manera os dirigís a la gente joven, cómo lo vais a hacer para engancharles?
Creo que los jóvenes se sentirán atraídos por nuestra fuerza. Nadie puede resistirse a una banda que te llena de vida, te hace sentir invencible y te hace querer correr por las calles como si fueras el dueño del mundo y pudieras con todo. Yo no puedo resistirme y, se tenga la edad que se tenga, es imposible. Además, España es uno de los países más gratificantes para tocar. Nuestro público español siempre ha sido apasionante, y el cariño que he sentido a lo largo de mi vida por parte de los españoles y mi amor por la vida española es una de las cosas más importantes para mí.
Texto: Sara Morales






