
Su último álbum, ‘Máximo’ (Sonido Muchacho, 2026) es el manifiesto perfecto de lo que supone ser independiente en pleno siglo XXI. Y es quizás su mejor álbum hasta la fecha, y van unos cuántos discos buenos, y estará con total seguridad entre lo mejor del pop independiente de la cosecha de este año.
Bajo el pseudónimo de La Estrella de David se esconde David Rodríguez (ex Beef, fiel escudero de La Bien Querida y productor de lustre), uno de nuestros grandes compositores y un músico fundamental para entender la evolución del indie español.
Con su pasotismo y una estela de antihéroe La Estrella de David sigue su carrera totalmente a su rollo, a su ritmo. Rodríguez despliega sus historias como si nada, apelando a sus raíces y riéndose del absurdo vital, contando batallas cotidianas como las de ‘Látigo Negro’ con el punto cercano, con ese estilo de cantar narrando.
La Estrella de David prosigue su proceso de búsqueda continua de la canción perfecta. Algo que consigue a menudo. Estuvimos charlando en un terraza de la Glorieta Ruiz Jiménez donde nos contó su odio eterno a Madrid y Barcelona, su vida desde las periferias y sus producciones a Soleá Morente, Rachid B o su proyecto conjunto con Maria Rodés, su papel en La Bien Querida. Esta noche (jueves 10 de septiembre) La Estrella de David toca junto a Rachid B en la sala El Sol de Madrid dentro del ciclo Mazo Madrid. Próximamente también dará guerra con otro proyecto, Los Hermanos Reid, una propuesta noise junto a Srta. Trueno Negro y Roberto Berlanga.
¿Este es tu álbum más rock otros tenían un concepto más pop? Éste me parece más directo
Sí, porque en los otros yo quería innovar un poco, entre comillas, aunque fuera por el lado cutre de la innovación. Aunque fuese lofi, o mezclar tonterías electrónicas, con los ritmos un poco más raros. Pero en este he pasado de innovar. No sé por qué me encontré haciendo una canción, dos, tres… Con guitarra, bajo y batería. Y en cada canción, copiaba una cosa distinta, un grupo distinto, los de siempre, las referencias que siempre he manejado, que había olvidado… Los grupos que me gustaban en los 90. Por ejemplo a The Wedding Present en ‘Acordándote de mí’, aunque la peña pensará que parecen Los Planetas.
A mí me gustan mucho The Wedding Present. A New Order los copio siempre. The Fall, es otro que me gusta mucho. Y en este disco copio más cosas. Me ponía una canción de un grupo que igual ni me gustaba. Y tiraba con unos acordes.

Cuando se pone un título a veces es dar sentido al resto de colección de canciones o no ¿Quién es ‘Máximo’?
Es por aspirar a lo máximo.
Cuentas historias con solera como la de ‘Látigo’, menudo personaje
Esa es una historia que me contaba mi padre, bajo su filtro. Me contaba que en el pueblo había un señor que trabajaba en el campo y robaba al patrón. Mi padre estaba con Alzheimer y me contaba la historia. Luego yo he hecho un poco de leyenda.
Así que este hombre robaba al patrón, el espabilado del grupo, porque el resto eran unos jornaleros, pobres como ratas, que se comían los mocos.
¿Madrid aparece como un porvenir? Pero Madrid es una ciudad complicada
Madrid es una mierda.
¿Amor y odio?
Sólo odio. No, hombre, Madrid es una ciudad. Barcelona es una puta mierda también. Y ahora se están cargando otras. Valencia molaba, Málaga molaba… Es una ola. No quiero hacer yo apología de los pobres o de los barrios, pero desde luego vivir en Hortaleza es otro rollo.
Creo que la resistencia está en los barrios. Por eso yo creo que es importante que haya sitios como el Centro Social El Nido o el Club del Disco
Los barrios molan por la vida. Porque es otro rollo. Mucho menos postureo, mucha menos tontería. Aunque también está llegando la ola a los barrios. Ahora te vale alquilar un piso de 1.300 o 1.400 euros en Hortaleza. Y es un barrio que puede ser de cualquier lado, de Madrid o de Barcelona. Es una cuestión de clases. La clase obrera es la misma en un lado que en otro. El pijo de Barcelona no se parece nada al pijo de Madrid, pero el currante de Barcelona sí que se parece al currante de Madrid.
Yo no me siento un extraño en Hortaleza, pero cuando vivía en el centro sí que me sentía un poco raro.
Tus canciones tienen mucho sentido del humor, algo necesario para vivir la vida. Como cuando mencionas a Amancio Ortega.
No hay más cojones porque si no mueres del asco. Pero el sentido del humor es para tomar un poco de distancia de las cosas porque si no te ríes un poco, te come la mierda. Aunque te come igual.
Siempre has estado la independencia y tan libremente ¿no?
Más o menos. Los sellos independientes ahora son pymes. Las multis no son pymes, son una gran empresa. Estos de Sonido Muchacho funcionan como una pyme. Por ejemplo, tienen su departamento de marketing y ya no entiendo de qué va el rollo. Ya la independencia no es lo que era.
Las primeras independientes eran unos chalados entusiastas, luego ya vino el formato pyme. El primero que empezó fue Subterfuge, que para sacar un disco había que ser una pyme. Elefant, al fin y cabo, era una parejita llevando un negocio, como un autónomo. Pero luego ya vinieron las pymes como modelo.
Con la edad uno ve la vejez, la muerte, cerca ¿Son temas de los que te apetecía hablar?
No es que apetezca, es lo que hay. No es que te apetezca hablar de la muerte, pero es que está ahí. Cuando vas a cumplir 58 años, es que te toca más cerca, colega. Y aparte de eso, los padres están más viejetes, tú te haces viejete, y ya no puedes esquivarla. Cuando eres más joven, te la suda, puedes cantar en inglés y que entiendan lo que dices, pero ahora ya no.
Con Ana (La Bien Querida), sigues tocando con ella, sigues teniendo buena conexión, aparte de que sois padres de una niña.
Tocar con Ana es mi sustento. Es la que me da comer, es una santa. Toco con ella y los discos también los produzco, salvo uno que no se lo produje yo. Le hago la producción, los arreglos, le ayudo con las canciones.
Tomas un posicionamiento bastante crítico, por ejemplo en ‘Va por nosotros’, cuando cantas al final “porque esto va a reventar” ¿Vivimos en una burbuja continua, no solo inmobiliaria?
Esta canción me hacía cierta gracia porque yo veo que es una canción que puede adoptar como himno cualquiera: el Mosad, de Vox, de Podemos, la Falange, el Partido Comunista… Cualquiera, porque es transversal.
¿Siempre has tenido buena conexión con Granada?
Sí, porque somos de la misma pandilla, cuando empezamos. Por Ana…
¿Cómo conociste a Ana?
La conocí por MySpace. Y todo estos son mi generación: Los Planetas, Antonio Luque (Sr. Chinarro), y luego ya los Fresones,… Por eso conecto con ellos y manejamos los mismos códigos.
También te gusta mucho producir, ¿no? Es otra vertiente que por ejemplo has hecho con Rachid B
Bueno, gustar no es que me guste. Pero lo hago.
Pero lo haces cuando te gusta el proyecto imagino… ¿El de Rachid es por amistad?
Rachid es un colega del barrio. Un día vino y le dije, cántame una canción. Y Rachid tiene una voz bonita, el cabrón. Le grabé una canción y luego le dije pues te grabo un disco. Y hacía un disco por las mañanas, le arreglaba las cosas y él cantaba encima. Y poco a poco se construyó. En seis meses.
¿Con Maria Rodés cómo fue?
Con Maria Rodés éramos dos catalanes. Nos unía mucho lo de ser catalanes en Madrid. Nos hicimos amigos y en la pandemia dijimos, vamos hacer un disco. Total, estábamos encerrados en nuestra casa. Y luego, otras cosas que he producido, ha sido sobre todo por amistad. Por dinero no he hecho casi nada. Tampoco me lo han ofrecido. Tampoco es que diga, me han llamado para producir a…
¿Lo espacios de resistencia ahora son las periferias, los barrios?
Y ni siquiera… Si miras el mapa electoral de lo que vota la gente en mi barrio, que es un barrio obrero, aparece todo azul. Es lo que hay. Y has de llevarte bien con ellos, son tus vecinos.
A mí me gusta decir, porque escandaliza a la gente de izquierda, que soy apolítico. Parece que si eres apolítico, eres de derecha. Y digo, soy apolítico. Aspiro a ser apolítico, pero no me dejan.
No hay izquierda ni pollas, no hay nada. Tampoco hay espacio para la lucha. Ahora pensamos que mandando un tuit o firmando una carta de apoyo en change.org, con esto tienes la conciencia tranquila.
Nuestros padres lo que hacían era batallar. Una historia que cuento en mi disco. Había una plaza en Sant Feliu de Llobregat, cuando yo era crio, en la que iban a construir edificios. Iban a hacer una gasolinera en medio de la plaza en el año 76 o 77. Pues los vecinos se movilizaron. Un vecino tenía una excavadora. Con la excavadora, llenaron todo el espacio donde iban a poner la gasolinera. Otros vecinos bajaron e hicieron unos bancos en la plaza. Otros vecinos bajaron y plantaron flores. Al día siguiente inauguraron la plaza. Se hace eso ahora y te aplican la ley antiterrorista o la ley mordaza, y acabas en la cárcel.
Ahora el espacio de lucha parece que está en internet, aquí no molestáis. Un conocido que es concejal del PSC en Sant Feliu, me comentaba que el otro día se encontró a uno que no le gusta nada de lo que hace y le dijo, “te voy a hundir, te voy a poner un tuit y te voy a hundir”. Y él se reía, “con un tuit me vas a hundir, subnormal”.
¿Te gusta tocar en festivales?
Los festis me dan una pereza que flipa. Todos, los pequeños y los grandes. Pero si hay que hacerlo, se hace. A mí tocar, una vez estoy tocando en el escenario bien, pero tío si me llaman para ir a tocar a Murcia solo pensar en la furgoneta y el trayecto me da pereza… Estoy mayor.
Con La Bien Querida lo hago, y ya con esto contento. Al final te ganas 500 euros o 600 euros. Si tengo que hacerlo porque no tengo un duro, se hace. Pero me da pereza. No es que no me guste. Da pereza, ponte en mi lugar. Me gustaría ser rentista. Pero no tengo dinero, tío. No me lo puedo permitir. Si tuviera dinero, no haría nada. Lo más revolucionario que hay es no hacer nada.
¿Cuál es el hit, o los hits, de este álbum?
No, lo tengo claro. No hay ningún hit. Los del sello apostaron mucho por la primera que saqué, “Yo quiero enamorarme de ti”. Creo que ellos como son más jóvenes y tal, pues valoran la energía un poco cañera. Yo nunca he sabido escoger una canción que pueda funcionar. Lo más parecido a un hit ha sido “Cariño” que tampoco lo petó. Tampoco me imaginaba yo que iba a gustar eso a alguien.
¿Cómo sabes tú cuando una canción está hecha o cuando está terminada? Imagino que es muy distinto a cuando trabajas con Ana
En La Bien Querida compone ella, yo la ayudo. A veces también la ayudo con las canciones. Pero sobre todo es su rollo. Pero bueno, yo la acompaño en el sentimiento. Una canción está acabada cuando no te da mucha rabia la canción. Cuando no hay ningún verso que te dé demasiada rabia. Como escribir, supongo.
No aspiras a la excelencia, aspiras a que no te de rabia. Es suficiente.
¿Consideras que tienes esa facilidad para componer, para escribir letras?
Son automatismos. Por ejemplo, yo empecé a escribir letras en serio, no hace mucho. Hará 20 años.
¿Aunque hablemos mucho del desencanto, escuchando este álbum sí que transmite una manera de encantarse?
Pero yo no estoy desencantado, yo estoy bien. Estoy bien contra Madrid, estoy bien contra Barcelona, estoy bien contra las cosas y luego me monto mis espacios también para estar bien. En “Va por nosotros” digo que hay que buscar un espacio de resistencia para estar bien. Ahora en el barrio, quedamos para jugar al mus dos o tres veces a la semana. Pues ya es un espacio de resistencia mucho más potente que muchas otras cosas. Estar ahí con cuatro señoros jugando al bus, en un bar del barrio.
¿Al final uno habla también de lo que tiene cerca delante de sus ojos y lo que se rodea?
Yo sí. En las letras no me gusta ser demasiado poético, me gusta ser llano. No me gusta tampoco intelectualizar mucho las letras. Porque tampoco sabría. Me gusta hablar de lo que conozco, de lo que sé. Y aún así te equivocas muchas veces.
¿Y la rumba? Hiciste algunas cosas con la rumba y la tienes ahí. Este disco no es más puramente rock pero te digo de cuando hiciste ese proyecto con Joel.
Sí, y produje un disco de Soleá Morente que eran todo rumbas. Ahora estoy menos aventurero. Aquella era una época en la que me gustaba un poco salirme de esa zona de confort asquerosa. E hice un disco de rumba, o un disco de country con Maria Rodés. Pero ahora no me apetece salir de la zona de confort, sobre todo porque es mucho menos trabajo, y yo soy vago. Y de verdad, estas canciones no están peor que otras canciones que he grabado durante dos años. Estas canciones las empecé a hacer en septiembre y las acabé en noviembre. Y no son peores que otras canciones que hecho. Incluso puede que sean las mejores que he hecho. Y no me han costado nada.
¿Con Soleá fue bien?
Sí, el disco era chulísimo. Lo que pasa es que tuvimos la mala suerte de que salió justo al principio de la pandemia, con el confinamiento. Yo no tocaba con ella. Yo le produje el disco de rumba. Le ayudé a hacer canciones, le hice alguna yo. Y estoy súper contento con ese disco. Ella quería hacer un disco de noise ¿Soleá un disco de noise? Y cuando nos pusimos a currar, le dije, “Soleá, ni noise ni pollas, vamos a hacer rumba”. Ella con esos timbres y ese poderío, noise como que no…
¿Qué tal la escena musical barcelonesa?
Yo estoy desconectado. Ya no me entero. Ahora está la música urbana, que yo no conozco. La última ola que pillé en Barcelona, que fue guay, fue cuando salieron estos grupos Tarántula, Manos de Topo, Za!, Nisei… Esa ola sí que me pilló en Barcelona, y era muy guay. Pero ahora ya no estoy puesto. Y en Madrid está este rock juvenil.
En octubre o por ahí saco otro disco con Roberto Berlanga y Natalia, Srta. Trueno Negro. Hemos hecho 14 canciones y las sacamos con Eclipse Melodies.
¿Cómo se va a llamar el grupo?
Los Hermanos Reid. Copiamos a los Jesus, pero con el acento argentino de ella, otro color. Ella es muy buena. Tiene mucho carisma.
Si te propusieran (con tu nombre de La Estrella de David) tocar en Israel, ¿qué dirías?
Bueno, si pagan bien… Soy un poco antisionista. No sería una buena oportunidad tocar allá con este nombre, pero no me iba a cambiar ahora el nombre. Hace muchos años, con mi grupo anterior, con los Beef, teníamos una canción hablando de los malos que son los sionistas, el estado de Israel.
No voy a estar todo el rato desmintiendo filiaciones. Pero sí es verdad que es una puta bruta el nombre porque de los festivales no me van a llamar de ningún lado.
En El Nido, en el barrio, iba a tocar con Rachid. Y los del Nido me dijeron, con este nombre, no. Pasé de contarles la historia de que yo me llamo David. Y por eso el nombre.
Texto: Andrés Castaño







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