
Nos reencontramos con un viejo conocido. Jeffrey Halford lleva décadas convirtiendo la experiencia cotidiana en canciones. Su Americana no necesita grandes gestos. Se alimenta de personajes al margen, lugares que desaparecen, pérdidas, recuerdos y pequeñas historias que terminan adquiriendo una dimensión universal. Su voz, gastada por el tiempo pero todavía precisa, es el vehículo perfecto para unas canciones que parecen escritas desde la carretera y desde la memoria.
Con Jeffrey Halford & The Healers ha construido una trayectoria sólida dentro del circuito internacional de raíces. Incluso en Europa, donde sus continuas giras le han permitido crear una audiencia fiel. Su anterior trabajo llegó al número uno de las listas de Americana europeas. Ahora regresa con Used Parts, un álbum que profundiza en muchas de las constantes de su obra. Hay blues, country rock, folk y Americana, pero sobre todo hay canciones construidas alrededor de la narración y la emoción. El propio título funciona como una declaración de principios. Used Parts habla de aquello que queda después de las pérdidas y del paso del tiempo. No plantea la vida como un proceso de reinvención permanente. Halford prefiere hablar de continuidad. De seguir adelante utilizando las piezas que todavía conservamos. La música también responde a esa filosofía. El grupo apuesta por un sonido orgánico, por la interacción entre las guitarras y la sección rítmica y por una producción que deja espacio a las canciones. Las primeras reacciones internacionales han coincidido en destacar precisamente esa combinación de honestidad, narrativa cinematográfica y sobriedad. Un disco que no necesita levantar la voz para dejar huella. Mientras prepara una nueva gira europea, Halford nos habla de Used Parts, de las historias que hay detrás de sus canciones, del paso del tiempo y de lo que significa seguir escribiendo desde la experiencia.
Used Parts gira alrededor de la idea de que nuestras cicatrices forman parte de quienes somos ¿Cuándo apareció por primera vez esa idea y cuándo te diste cuenta de que podía convertirse en el concepto central del álbum?
En realidad, apareció después de que hubiera escrito las canciones. No me propuse hacer un disco conceptual. Cuando me detuve y las observé en conjunto, vi un patrón. Aparecía el mismo tipo de personaje. Una parte de mí y una parte de todas las personas que me rodean. Son personas que cargan con algo. Errores, pérdidas, daños, edad, cosas que no salieron como habían planeado. Pero siguen avanzando. Ahí fue cuando Used Parts cobró sentido para mí. Hay valor en todo lo vivido, incluso en las cicatrices. Es pura honestidad. También reconocí parte de mí mismo en esos personajes.
El soul parece tener un papel más importante en este disco que en algunos de tus trabajos anteriores ¿Fue algo que buscaste deliberadamente al escribir o apareció de forma natural en el estudio?
Sucedió de forma bastante natural. Mi coproductor, Adam Rossi, y yo amamos buena parte de aquel soul clásico y, con los años, hemos ido acercándonos cada vez más a ese tipo de material. No fue que nos sentáramos y dijéramos “vamos a hacer un disco de soul”. Simplemente empezó a ocupar un espacio mayor dentro de las canciones. Mi hijo Aaron Halford también ha sido una influencia. Es un auténtico fanático del soul y acaba de publicar un disco, así que constantemente estoy escuchando cosas a través de él. Para mí todo está conectado. El rock and roll, el country, el blues y el soul forman parte de la misma familia.
Llevas décadas escribiendo canciones sobre personajes, lugares y experiencias que encuentras por el camino ¿Cómo ha cambiado tu manera de contar esas historias con el paso de los años?
Sabiduría, espero. Y una mayor atención por los detalles. Cuando era más joven probablemente me esforzaba más en escribir una canción. Ahora confío más en la historia y la escritura simplemente fluye. No tengo que pensar demasiado en ello. Es algo precioso. He aprendido que a veces un solo detalle puede contártelo todo sobre una persona o un lugar. No siempre tienes que explicarlo todo. Además, algunas de estas canciones pude escribirlas con mi hermano Colin Halford. Eso puede convertirse en una experiencia más profunda porque existe toda una historia compartida entre nosotros.
«Rhythm of the Rails» y «Mississippi Flyer» están muy relacionadas con la idea del viaje ¿Qué representa hoy la carretera para ti? ¿Sigue siendo una fuente de inspiración o también se ha convertido en una forma de vida de la que resulta difícil escapar?
La carretera sigue siendo libertad para mí, pero también es trabajo. Después de todos estos años conozco las dos caras. Hay largos trayectos, esperas, habitaciones vacías y todo eso. Pero entonces llegas a un lugar en el que nunca has estado, conoces a alguien, ves un paisaje o das un concierto fantástico y, de repente, recuerdas por qué sigues haciéndolo. Europa me inspira constantemente. Y vosotros tratáis muy bien a vuestros músicos. Gracias por ello. En Estados Unidos hay mucha desesperación, soledad y vacío, algo que, curiosamente, también me gusta. Hay algo en ese paisaje que me inspira. En Europa ocurre lo mismo. El cielo holandés, las islas españolas, los Alpes… Podría seguir. Los lugares permanecen contigo y, con el tiempo, algunos terminan entrando en las canciones.
«Corazón» también incorpora una sensibilidad española y fronteriza al álbum ¿Cuál es tu relación con la cultura mexicana y con esa mezcla musical que existe entre California, Texas y México?
Nací en Texas, así que crecí con el Tex-Mex. Formaba parte del paisaje desde el principio ¿Has escuchado mi canción «In A Dream», con Augie Meyers? Está en Broken Chord. Tocamos algunos conciertos juntos. Es una leyenda. La cultura mexicana es inseparable de California y del suroeste estadounidense. Está en el idioma, en la comida, en la música, en la historia y en la gente. Los inmigrantes han ayudado a construir este país tal como es. Hay una riqueza enorme en todo ello. Y luego están Zapata, Pancho Villa, la Revolución Mexicana… ¡No me hagas empezar! Me encanta toda esa historia. Así que cuando aparece algo como «Corazón», no siento que esté buscando una influencia extranjera. Para mí todo está conectado.
The Healers han sido una parte fundamental de tu sonido durante muchos años ¿Cómo ha evolucionado la relación entre la banda y tú? ¿Escribes pensando en músicos concretos o las canciones encuentran su forma definitiva cuando llegas al estudio con el grupo?
Sí, tienes razón. Las canciones encuentran su forma definitiva cuando empezamos a tocarlas juntos. Yo llevo las canciones y algunas encajan inmediatamente. Otras no. Lo descubres muy rápido cuando todo el mundo empieza a tocar. The Healers siempre han sido más una familia musical que una formación fija. Adam Rossi es el principal Healer y mi coproductor. Está realmente en el centro de todo conmigo. He tenido la suerte de contar con un círculo de grandes músicos. Kevin T. White dejó recientemente la banda de Chuck Prophet y ha estado tocando con nosotros en Europa. También están músicos como Myron Dove, Tom Heyman y muchos otros grandes instrumentistas. Todos aportan algo diferente a las canciones y eso me gusta.
Has construido tu carrera al margen del circuito mayoritario y has mantenido una relación muy directa con tu público ¿Crees que ser un artista independiente es más difícil ahora que cuando empezaste o la situación actual también ofrece nuevas oportunidades?
Financieramente se ha vuelto mucho más difícil. Sin ninguna duda. El streaming no paga suficiente, están los precios de la gasolina, los costes de las giras… Podría seguir y seguir, y probablemente no quieras escucharme quejarme de todo eso. Pero la independencia también me ha permitido construir esta carrera en mis propios términos. Todavía puedo hacer los discos que quiero hacer y llevar las canciones hacia donde quiero. A estas alturas se trata realmente de tener buena gente alrededor. Tengo un equipo estupendo que trabaja conmigo. Jan Janssen, de JohTheMa Promotions, MonkeyMan y Rootstown en Europa, además de otras personas que creen en la música. Cuando eres independiente, ese tipo de equipo y esas relaciones a largo plazo se vuelven increíblemente importantes.
Después de todos estos años, ¿qué sigues buscando cuando entras en un estudio de grabación? ¿Qué tiene que suceder para que una canción te haga sentir que realmente has descubierto algo nuevo?
Buena pregunta. Tiene que tener algo de magia especial, un poco de polvo de hadas, un groove innegable de alguna manera. A veces es algo completamente desconocido y otras veces simplemente das en el clavo. Existe ese momento en el que todo el mundo en la habitación se mira y nadie tiene que decir nada. Normalmente es entonces cuando sabes que lo has conseguido. Es difícil explicar exactamente qué es eso. Y probablemente por eso sigo disfrutando tanto de hacerlo.
Has girado muchas veces por Europa y Used Parts coincide con tu novena gira europea. ¿Qué encuentras aquí que quizá no encuentres en Estados Unidos? ¿Ha cambiado con los años tu relación con el público europeo?
Seguimos encontrando nuevos seguidores y, después de todas estas giras, todavía me sorprende. Europa se ha convertido en una parte muy importante de mi vida musical. También hay grandes oyentes en Estados Unidos, si consigues separar todo el ruido, pero en Europa parece que la gente presta más atención a los detalles. Escuchan las letras, las historias, las pequeñas cosas de los arreglos. Recuerdan canciones de discos que hiciste hace años. Como compositor, eso significa mucho. Y España es uno de los lugares en los que realmente me gustaría tocar más. Hemos recibido un apoyo maravilloso de los escritores musicales españoles a lo largo de los años, incluida Ruta 66, pero girar allí sin el socio de contratación local adecuado no resulta fácil. Me encantaría encontrar la manera de ir algún día y hacer una pequeña serie de conciertos. Creo que la música se sentiría muy cómoda allí. Así que gracias, por cierto, por escuchar y apoyar los discos.
Después de nueve álbumes, una carrera construida poco a poco y miles de kilómetros en la carretera, ¿qué te queda por conseguir como compositor y músico? ¿Hay todavía algún territorio musical que quieras explorar?
Creo que seguiré por el mismo camino, pero estoy abierto a todo. No siento que necesite convertirme de repente en algo completamente diferente. Solo quiero seguir profundizando y permanecer abierto a todo aquello que consiga pillarme por sorpresa. Mi trabajo consiste en hacerte sentir algo. Algo importante, quizá. O quizá simplemente algo que no esperabas sentir. Para mí se trata de buenas letras, groove y de encontrar sonidos y colores diferentes. Como un pintor que descubre otro tono que todavía no había utilizado. Las grandes canciones todavía me sorprenden. No existen reglas y eso es lo que me atrae. Es lo que hace que siga dedicándome a esto.
Eduardo Izquierdo






