
Inmerso en la promoción de Por la Hierba, el disco que ha salido a principio de año y para el que anuncian ya reedición antes de que acabe 2026 con dos temas extra, y en la correspondiente gira que le está llevando por todo el país para presentarlo, Ángel Stanich ha encontrado un hueco para hablar con Ruta66.
Nos citamos en la terraza de una cafetería situada en la puerta de la emisora de radio donde grabará en cuanto acabe nuestra charla. Aprovechamos para preguntarle por el nuevo trabajo y por las claves que le han llevado a consagrarse como un artista sin par con más de una década de trayectoria apuntalando una manera personal de hacer música.
Eres de los que no tiene prisa a la hora de presentar trabajos nuevos
Soy de proceso lento y efectivamente reconozco que entre disco y disco hay cada vez más tiempo. No lo hago conscientemente porque unas veces son razones ajenas a mí y otras cuestiones personales que me han hecho parar, como ocurre con la última horquilla.
¿Qué te ha pasado?
Estuve muy fastidiado, con un cuadro de ansiedad importante que me obligó a cancelar dos bolos en verano del 2024. Luego volví se puede decir por vergüenza torera o tirando de oficio y orgullo, pero no estaba bien del todo. Acabé la gira y en aquel retiro que siguió después me puse en manos de profesionales de la salud mental que me han ido ayudando y poco a poco me he sentido mejor. Por lo menos soy más consciente de mis aristas, de mi comportamiento y de cómo mejorarlo. A valorar donde estoy y lo que hacen los demás por mí, ya que a veces en un ataque de ira, más que de ansiedad, pierdo la perspectiva. Esto es algo de lo que habla precisamente la canción que da título al nuevo disco Por la Hierba.
Respecto a posible ósmosis de tu estado de ánimo en tu música, noto varios momentos amargos en este nuevo disco
Sí se podría decir que todas las canciones tienen ese punto de amargor que comentas, o de frustración, de perdición, de poca esperanza, de poquita fe, super gris, de estar solo en la ciudad. Me recuerda a aquella película de Garci, Solos en la Madrugada. Canciones melancólicas, lacónicas, de nostalgia. De todas maneras, es un aire que están en todos mis discos que soy muy viejuno con referencias a cosas del siglo pasado.

Así se explica entonces la elección de todo un antihéroe como José Ramón de la serie Poquita Fe ¿no?
Claro, menudo referente ¿verdad? Sí porque estaba en un momento en que no me sentía como un héroe sino todo lo contrario
Es un sentimiento que se percibe igualmente en la canción de la bachata
La de la bachata es ejercicio de alegría. Es un palo dentro del mundo de la salsa y similares que tiene un halo triste, como si fuera un blues caribeño. Pero yo me lo he llevado como a un anhelo de esperanza y de mejora, aunque no le salga bien al personaje, que parece no rendirse. El cambio final de la canción recupera lo que es un poco la masa de todo el disco, volviendo con fuerza como si se tratara de un grito de esperanza, como diciendo “aunque ahora no pueda lo seguiré intentando”.
¿Hay en este disco especialmente una acumulación de referencias cinematográficas con respecto a otras ocasiones?
Quizás sin querer sí, aunque no puedo hablar de que haya habido una intencionalidad. Siempre puedes encontrar menciones en mis canciones, pero es verdad que en unas letras mucho más sueltas y menos recargadas en los que no hay una sucesión loca de imágenes como en otros discos, puede que destaquen más.
Háblame por favor del proceso que has seguido para la grabación de este nuevo disco
Hasta ahora siempre grababa con la banda; era ensayar mucho todos juntos y luego íbamos a un estudio para grabar lo mejor posible a una toma con pocos añadidos, corregir algún fallo mío en algún sitio, pero poco más. Se trataba de hacerlo todo en una serie de días concretos en el estudio. Esta vez en cambio la banda ha quedado en una fase algo más posterior. He trabajado con Juan Toraz, con el que he producido el disco en un estudio que ha montado en un local pequeño con buenos micros y buen equipo. Hemos estado casi un año, poco a poco. Yo le llevaba dos o tres canciones e íbamos montando entre los dos. Él solía hacer el bajo, mientras yo hacía los arreglos que traía en la cabeza. En última instancia, cuando ya estábamos contentos con todo lo que teníamos, con ese esqueleto que empezaba a muscularse, entraba el batería, Lete Moreno y el guitarrista nuevo Luis García Vega hizo su parte. Tanto el bajista Alex Izquierdo y el teclista Jave Ryjlen parecieron contentos con lo que había y decidieron simplemente aprenderse su parte.
¿Eres de los que pierde la cabeza sobre el escenario? Porque en principio uno podría pensar que tus canciones requieren de cierta calma para poder apreciar todos los recovecos de tus letras.
Disfruto tanto en los directos que puede parecer que efectivamente pierda la cabeza. Aunque hay momentos de cierta enajenación, pero sí que hay cierto control, alguien a los mandos. También te diré que ya llevamos mucho tiempo y que hay un repertorio amplio para poder conjugar momentos de todo tipo en los conciertos, para elegir qué canciones encajan más en cada contexto. Hay canciones que buscan hacer pensar más al espectador que tienes ahí delante, y que le exige algo más, y por tanto que funcionan mejor para un público más reducido.
Es como en un centro de alto rendimiento para el que no valemos todos, pues con la música ocurre algo parecido, cuando se busca llegar a nivel más intelectual quizás, aunque sea para descojonarte, probablemente resulta preferible algo más elitista o minoritario, una plaza de toros más que un festival. Pero al final se trata de identificar los condicionantes de cada situación y adaptarte a ellos. Yo disfruto más haciendo pensar, haciendo disfrutar a un público más reducido, pero también me gusta perder la cabeza con un público mayor haciendo que la pierdan también ellos.
¿Sabrías definir cuál es el perfil promedio de tu oyente?
Quizás al utilizar antes el término elitista haya quien piense que me refiero a gente montada en dinero, pero no es para nada eso. Hablábamos más bien de gente comic-con, friki, inquieta, oyente posiblemente de propuestas que no sean radio fórmula. Pienso por ejemplo en Radio 3 que es la que siempre me ha dado de comer y ha puesto mis canciones. Es difícil hacer un retrato robot de mi oyente promedio, pero creo que se trata de gente inquieta por la cultura, libre con sus propios pensamientos y que tiene mucho sentido del humor. Probablemente con edad más cercana a los 50 que no a los 40 que son los que yo estoy cerca ya de cumplir, es decir más madura que yo. Pero es una media de edad que fluctúa entre la más joven de un festival y la más adulta de una sala.

Has logrado que el público acepte tu estilo personal en el que de modo tranquilo eres capaz de hablar de todo, hasta hacer humor negro con Verónica Forqué
No querría que nadie se sintiera molesto por ello y que pensaran que se trata de un detalle de mal gusto o gratuito. En la misma canción digo hay caldo de los ríos, como cantando un menú, pero en realidad me refiero a Waldo de los Ríos, que fue otro juguete roto que murió en extrañas circunstancias. Me siento agradecido de dicha aceptación siguiendo mi camino. Como en el caso de los escritores donde lo importante es que te lean, los músicos necesitamos que nos escuchen. Ahora tratas de ampliar tu nivel de escucha, aunque también entiendo que he llegado a la gente que tenía que llegar y que quizás se me acabe el público. También considero que las canciones tienen una magia que pueden abrir unas puertas que tú pensabas que estaban cerradas y que de repente se te abren con un disco de manera inesperada.
Canciones que como «Carbura!» o «Mátame camión» pueden ser grandes éxitos ¿no?
Sí han sido de mis temas más virales. No creo que sea muy bueno con eso del detector de éxitos, porque si lo fuera haría más. Mi gusto es el que es y probablemente disfruto con otro tipo de temas pero no los veo venir.
Cierras la gira en la Riviera de Madrid en abril del año que viene, pero ¿qué tal ha ido hasta ahora el verano?
Ha estado bien, más tranquilo que otras veces. Hemos tenido un par de cancelaciones por cuestiones atmosféricas. El verano pasado y éste han sido las primeras veces que hemos tenido que cancelar por el mal tiempo. Yo no sé si eso tiene que ver o no con el calentamiento global, pero hay lo dejo como una posibilidad. Y es una putada porque no me había ocurrido en diez años.
¿En qué momento te encuentras artísticamente?
Creo que hemos llegado a un número de personas generoso que no me esperaba. Mucha gente que viene a vernos ha conectado con nuestra música y nuestras canciones, con la banda en directo. Y creo que esa conexión es especial y con pinta de aguantar bien.
Texto: Tomás González Lezana







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