No hay nadie como Shawn James. Y eso, hoy en día, tiene mucho mérito. Un artista incomparable al que no se le pueden encontrar similitudes en la escena actual. Porque no hay muchos artistas capaces de sonar igual de convincentes cuando apenas los acompaña una guitarra acústica que cuando la electricidad, las cuerdas y la percusión elevan sus canciones hasta una intensidad casi cinematográfica. Esa dualidad ha definido toda la trayectoria de Shawn James hasta ahora y en Passage alcanza uno de sus puntos de mayor madurez. Lejos del carácter conceptual de su anterior trabajo, el músico estadounidense opta aquí por una colección de composiciones independientes unidas por un mismo estado emocional. El disco se mueve entre la duda, el agotamiento, la esperanza y la aceptación, reflejando un periodo especialmente introspectivo de su vida sin caer en el dramatismo impostado. Todo liderado por esa voz poderosa, rotunda, que se eleva hasta extremos insospechados y que domina a su antojo. Dark & folk rock dicen que es. Yo solo lo llamo canciones. Canciones como templos, si me apuran.
Eduardo Izquierdo






