
La banda de John Stirrat y Pat Sansone (Wilco) llega a España en una gira de 7 fechas que conmemora el 20 aniversario de Born! Music Agency. Una ocasión única para disfrutar de un proyecto gourmet que regresó el año pasado con el excelente Here and Nowhere (Yep Roc). El siempre afable Pat me atiende desde su casa en Nashville en un diálogo a tres bandas donde, desde Ginebra, la encantadora Elvira Asensi ejerce de facilitadora.
En varias reseñas simplifican vuestro sonido como “estilo Costa Oeste”, pero sin duda abarca mucho más.
Nuestros primeros discos, y especialmente Circles, fueron comparados con ese sonido de finales de los 60 y principios de los 70 por sus armonías. En aquel entonces, a principios de los 2000, no había mucha música con esas referencias, de modo que fue una forma fácil de ser etiquetados. No era música basada en guitarras eléctricas ruidosas, sino más bien en acústicas y texturas más suaves… Obviamente esa música es muy importante para nosotros y es una influencia para nuestro sonido. Me encantan David Crosby, CSNY, The Byrds… Pero como dices, tenemos influencias que vienen de todo tipo de lugares, no solo los 60 y los 70, pero obviamente esa es la música con la que John y yo conectamos cuando empezamos la banda.
Vuestra música parece existir en una especie de isla. Sin calendario de giras o expectativas comerciales, vuestros discos llegan de forma natural. ¿Crees que esa libertad os ayuda a explorar diferentes terrenos?
Absolutamente. The Autumn Defense ha sido desde el inicio, y sigue siendo, un acto de amor a la música que John y yo compartimos. Lo que empezó como un proyecto creativo, con el tiempo se convirtió en una amistad que todavía perdura. Cuando me invitaron a unirme a Wilco, John y yo ya llevábamos 5 años trabajando juntos y eso es sobre lo que trata AD. Hemos podido hacer estos discos sin ninguna presión externa. Al margen de movimientos o escenas. Simplemente hacemos la música que queremos y como queremos. Quizá por eso tiene esa cualidad de la que hablas. Me gusta la analogía que has hecho de AD como una isla. En realidad es un lugar donde damos rienda suelta a unos gustos musicales muy específicos. Una especie de expresión de nuestra amistad, en la que nos ayudan otros amigos como nuestra sección rítmica, con la que llevamos 20 años. Es una alegría juntarnos y tocar juntos, así que esa mentalidad es algo sagrado que intentamos conservar.
Como fan, considero a AD como una especie de cometa que solo tiene lugar cada ciertos años. Algo que no esperas, pero de repente ocurre.
Bueno, ya sabes, nuestra intención no era esperar 11 años entre nuestros dos últimos álbumes. No fue intencional, pero así fue. La pandemia influyó, pero en la época en que lanzamos Fifth, en 2014, tuvimos unos años muy ajetreados con Wilco y también ocurrieron muchas cosas en nuestras vidas.
Pero fue interesante volver, porque tras 10 años parecía que había una especie de conexión más profunda, y en cuanto los cuatro entramos al estudio, la música surgió muy rápido de forma natural. Tras toda esa espera, creo que había algo en nosotros que estaba esperando salir.

Muchas canciones parecen tratar sobre el paso del tiempo y la pérdida. ¿En vuestra forma de componer, qué surge antes, la música con su estado de ánimo, o los textos?
Creo que para John es diferente pero para mí, en general, la música siempre es lo primero.
A veces, con suerte, aparece una letra, una idea o unas pocas líneas junto con la idea musical. Pero suelo completar las ideas musicales, a veces incluso grabar la mayor parte de la pista antes de terminar la letra. Ese ha sido mi patrón de trabajo. Simplemente me resulta más natural de esa manera. John, creo, tiende a escribir más simultáneamente. Suele llegar a las sesiones de grabación con canciones casi terminadas en cuanto a la letra. Y entonces yo ayudo a arreglar y a veces a dar forma a la estructura de la canción.
Hay muchas veces que no termino la letra hasta estar frente al micrófono, y eso me obliga a concentrarme en un rincón para terminar la letra. Es interesante, todavía me resulta misterioso cómo suceden estas cosas. Disfruto mucho del misterio del proceso.
Entiendo las ventajas de ser un proyecto paralelo de una banda más grande. Sobre todo para dar a conocer tu música a más gente. Pero al mismo tiempo, tengo la sensación de que vuestros álbumes no son valorados en la medida que merecen.
Puede ser. Honestamente, creo que tal vez fuera más así con los primeros álbumes. Pero nuestra forma de vida actual, con Wilco, con nuestra edad y responsabilidades, no podemos dedicar el 100% de nuestra energía a AD. Cuando estamos en ello estamos plenamente presentes e involucrados. Es muy importante para nosotros. Como tú mismo has dicho, AD es esa isla, pero al final siempre tenemos que volver a nuestras vidas.
La ventaja es que la gente que conecta con la música, viene a escucharla por sí misma. Tienen su propia relación con ella. Probablemente hay muchos fans de Wilco que todavía no saben de la existencia The Autumn Defense, así que espero que nuestra música siga poco a poco abriéndose paso. Estoy muy contento con la acogida de este nuevo disco por parte de nuestra gente y parece estar llegando a nuevos fans también. En el fondo es algo que no está en nuestras manos. Simplemente hacemos la música, la lanzamos al mundo y, con suerte, la gente conecta con ella.
La última vez que tocasteis en España fue en 2014, presentando Fifth en formato trío. Esta vez se os unirán James Haggerty y Greg Wiz. Es una oportunidad especial para nosotros, ya que estamos acostumbrados a veros en grandes escenarios con Wilco. Para vosotros, ¿qué significa tocar en un formato más íntimo y sentir a la gente tan cerca?
Bueno, es genial. La verdad es que lo disfrutamos mucho. Y funciona. Se adapta a la música de Autumn Defense. Tocar en estos espacios más íntimos es justo lo que la música
pide. Y me alegra mucho poder contar con Greg y James esta vez, porque son una sección rítmica increíble. Es una parte fundamental de nuestra música, especialmente de los dos últimos álbumes. Y parece que la gira será en espacios muy bonitos. Estoy deseando.
Háblanos de la sección rítmica y los colaboradores del álbum
Greg Wieczorek, el batería, ha estado con nosotros desde el principio. Es cierto que del primer álbum, que se grabó en Nueva Orleans cuando John y yo vivíamos allí, se ocupó Ken Coomer, que estaba en Wilco entonces. Pero Greg, que era amigo mío en la ciudad, ya tocó en una canción. Y así hasta hoy, más de 25 años. Es un músico increíble. Ha participado en un montón de proyectos geniales a lo largo de los años: Twilight Singers, Norah Jones, Joseph Arthur. Hemos trabajado juntos en discos como el de Jennifer Jackson, que es fantástica.
James Haggerty vive aquí en Nashville, y lo conozco desde hace más de 30 años. Es bajista de sesión y tocó en una gran banda llamada Joe Mark ‘s Brother. También ha formado parte de los Blues Brothers en los últimos años.
Entre Greg y James, es como si tuviéramos nuestro propio equipo de demolición privado. Son unos músicos de sesión muy versátiles, y pueden tocar todo tipo de estilos. Tenemos mucha suerte.
Brad Jones ha colaborado en casi todos nuestros álbumes, ya sea como músico principal o como invitado. Es un músico increíble, productor y viejo amigo desde hace casi 30 años. Ha sido genial tenerlo de nuevo en alguna pista del nuevo disco, porque es parte importante de la historia de AD. Grabamos varias sesiones para nuestro primer álbum en su estudio aquí en Nashville, llamado Alex the Great, que es donde hace su trabajo de producción y es sencillamente fantástico..
Jim Hoke, también ha tocado en los últimos cuatro discos. Toca la flauta, el clarinete, la steel-guitar, el saxo. Es un músico brillante y puede considerarse una verdadera joya aquí en Nashville. Es una máquina de hacer overdubs. Toca cualquier instrumento de viento y además, su hijo, Austin Hoke, es un excelente violonchelista. Toca en nuestra canción «Winter Shore». Es una de las ventajas de vivir en Nashville, caminas dos manzanas desde casa y es fácil encontrarse con dos o tres músicos brillantes. Están por todas partes.
Vuestra música es inteligente y los arreglos siempre suenan delicados y con cierta sofisticación. Quizá requieran un oído entrenado… ¿Crees que vuestra música atrae a gente que comparte con vosotros una sensibilidad parecida?
Probablemente. No tenemos miedo de mostrar abiertamente nuestras influencias y hacemos discos esperando que suenen como aquellos que nos gustan. Creo que la gente que se siente atraída por nuestra música y conecta con ella probablemente tenga sensibilidades similares, o al menos sintonice una frecuencia similar.
John y yo venimos de comisariar distintos proyectos que han sido una gran influencia en este nuevo disco. John ejerce de curador preparando listas de reproducción muy elaboradas para un proyecto hotelero en el que participa aquí en Estados Unidos. Básicamente programa una emisora de radio que suena en el hotel durante todo el día. Listas de reproducción de 6 o 7 horas para todo el día. E incluye muchas joyas ocultas y se esfuerza mucho en sus selecciones. Por mi parte, he estado trabajando en un programa de radio aquí también durante los últimos 5 años: Baroque Down Palace, que consiste en una hora a la semana. El caso es que mientras John trabajaba en su lista empezó a compartirme cosas. «Oye, ¿has oído esto? Lo acabo de descubrir». Y de igual manera, cuando preparaba mis programas, yo le enviaba cosas. Así que ha sido como cuando compartíamos música al inicio de nuestra amistad y nos emocionábamos juntos por primera vez con los Zombies, Love o los Kinks. Estos proyectos nos impulsaron a volver a ese punto creativo en AD y creo que el disco refleja esa sensibilidad. Es esa misma conversación compartida con el mundo, como una gran corriente de inspiración basada básicamente en el amor a la música.

Volviendo al álbum, he leído que no utilizasteis claquetas en él. ¡Me parece increíble!
Bueno, usamos metrónomo en una parte de una canción. En «In The Beginning», que es un ejemplo de canción que no tenía letra cuando la grabamos y que en principio solo surgió como un arreglo y una atmósfera. Los demás fueron pacientes conmigo. Tenía un par de ideas para la letra, pero para que funcionara, teníamos que conectar la primera estrofa con el estribillo, y eso requería el uso de claqueta. Honestamente, no nos propusimos en plan «Vale, no vamos a usar claqueta” ¿Sabes? Simplemente no se utilizó y no fue hasta casi terminar todo, mientras trabajaba en las mezclas cuando me di cuenta. Así que no fue intencionado ni consciente. Es genial haberlo hecho así. Demuestra lo conectados que estamos.
Se grabó en los estudios Creative Workshop, en Nashville, ¿verdad?
Sí, es un clásico. Fue un lugar grande para el pop y rock de Nashville en los 60 y 70. Su propietario era Buzz Cason.
¡El de «Everlasting Love»!
Correcto. Sí… Tristemente falleció poco después de que termináramos el álbum, pero el sitio aún continúa funcionando con nuevos propietarios. Produje a Nicole Atkins allí a primeros de año y es un lugar muy especial. He grabado unos cuantos discos desde 2017, así que la verdad es que encajaba perfectamente con nuestro estilo. Fue perfecto para nosotros.
Sé que sois gente muy ocupada y que Wilco deja poco tiempo para otras cosas. Pero una de ellas es tu trabajo como fotógrafo, que coincidiendo con la gira española, te trae a Málaga para exponer una de tus colecciones de fotografía en el festival MOMENTS. Cuéntame un poco sobre tu visión y tu trabajo fotográfico.
He estado haciendo fotografía artística desde mediados de los 2000. Pasé unos 5 años trabajando exclusivamente con cámaras Polaroid. La SX70, porque fue una buena forma de empezar a hacer fotografía sin formación. Y, ya sabes, ¡la cámara hacía fotos tan bonitas! Y en aquel entonces todavía se podía comprar película Polaroid original.
Siempre me ha encantado observar la fotografía, el arte y el cine. Así que, cuando descubrí esa cámara y empecé a tomar fotos con ella, me entusiasmó. No fui a ningún lado sin ella entre 2006 y 2010. Y entonces publiqué un libro con algunas de esas fotos e hice un par de exposiciones. Alrededor de 2011, dejé la cámara un poco de lado, pero empecé a coleccionar libros de fotografía y a visitar museos y galerías, aprendiendo más sobre la historia de la fotografía artística y sobre pintura, especialmente el expresionismo abstracto… Así que retomé la fotografía en 2019. Al irrumpir la pandemia en 2020, al no haber giras, de repente tenía todo ese tiempo libre y necesitaba algo que me ayudara a lidiar con la ansiedad y la incertidumbre de ese período. Y la fotografía se convirtió en mi refugio para tener un poco de tranquilidad y procesar todo.
Empecé a tomar muchas fotos de nuevo, y aún hoy sigue siendo una práctica tremendamente importante para mí. Me encanta. Para mí, es una especie de forma de meditación, o casi como una práctica espiritual.
Supongo que William Eggleston es una de las influencias de tu obra.
Claro, así es. Ha sido tremendamente influyente en el mundo de la fotografía en general. Es un gigante. Siento una gran conexión con su obra porque él es originario del norte de Misisipi aunque ha vivido en Memphis toda su vida. Y yo también soy de Misisipi. Allí crecí en los 70. De modo que gran parte de su obra de esa época me resulta muy familiar. Reconozco ese paisaje y ese mundo.
Yo ya llevaba años haciendo fotos con la Polaroid antes de descubrir su obra. Cuando lo hice, fue muy impactante. Era la obra de un maestro. Tenía una frecuencia similar a las cosas con las que yo estaba empezando a hacer. Y me llevó a profundizar también en la obra de otros fotógrafos como William Christenberry, Vivian Maier o Walker Evans. Me abrió
a un nuevo mundo de arte y fotografía que estuve absorbiendo durante años, así que cuando volví a mi propio trabajo, lo hice impactado por esas influencias. Es algo muy parecido a la música. No podemos evitar dejarnos guiar por estas cosas que amamos, ¿sabes? Cuando Autumn Defense nos reunimos para trabajar, toda la música que hemos estado escuchando, las listas de reproducción, el programa de radio y nuestras colecciones de discos ayudan a crear un vocabulario. Y eso es algo que también ocurre con la fotografía.
¿Crees que existe una especie de “factor sureño” a la hora de crear arte?
Creo que sí. Es una parte tan importante de mí mismo que es difícil de cuantificar. Es el lugar de donde procedo y quién soy. Cuando era más joven no apreciaba mi origen sureño, pero a medida que me hacía mayor, empecé a comprender su singularidad y riqueza, y el modo en que ha influido en tanta música, arte y literatura de todo el mundo.
En mi caso ocurre algo parecido con el Flamenco. Soy del sur de España y aquí es una cultura musical de la que, durante mucho tiempo, no queríamos saber nada. Cuando éramos jóvenes preferíamos escuchar justo lo contrario, música anglosajona básicamente. Años después, empezamos a descubrir pequeñas piezas de flamenco y aprendimos a entender que forma parte de nuestro lugar y lo que representa para nuestra comunidad. Es una música difícil de asimilar cuando eres joven, pero cuando creces, al tener menos prejuicios, entiendes esa sensibilidad y esa forma de expresión.
Así es. Si lo comparas con Big Star, sabemos que ellos querían sonar como los Beatles y lo hicieron genial, pero no suenan exactamente como los Beatles. Suenan a Big Star. Tienen ese toque sureño que los hace únicos. Es como si no pudieras escapar de tus raíces y de dónde vienes. Incluso los propios Beatles querían sonar como Little Richard o Fats Domino. Y John Lennon idolatraba a Chuck Berry. Pero cuando empezaron a grabar sus propios discos, incorporaron cosas de su propia cultura. Elementos barrocos, de música clásica y esas influencias de George Martin. Cosas que se añaden para crear algo único. Forma parte del desarrollo de un artista. Sentir curiosidad, buscar más allá de tus raíces, ser inquieto… Y a medida que uno envejece, empieza a apreciarlo más.
Texto: Marce “Becerring” Moreno.






