
El concepto de muro de sonido en constante evolución requiere estructuras densas, envolventes y ricas en matices que se transforman continuamente a medida que avanza la composición. Las diferentes capas de guitarras, ritmos, efectos y melodías se superponen y se modifican de forma progresiva, generando una sensación permanente de movimiento.
Aplicado por Matt Pike, lo que a primera vista podría parecer un trabajo monótono o repetitivo está, en realidad, profundamente marcado por la concentración, la precisión y la compenetración. Aunque por momentos transmite cierta dejadez, nunca pierde cohesión, intensidad ni emoción, conduciéndolo por un itinerario de influencias que, si hubiera que definirlo en tres palabras, serían: black magic doom.
Pero en esta misión no estuvo solo. No en vano, Jeff Matz lleva más de dos décadas encargado del bajo, aportando solidez y continuidad a la propuesta. A su lado, Benjamin Koller, incorporado recientemente para cubrir la gira, añade un enfoque mucho más hardcore y frenético. Su trayectoria en Converge avala el estilo explosivo del hardcore y dinámico que encaja con la maquinaria sonora de High On Fire, aportando, pero sin alterar la esencia de la banda.

Dentro de la aplicación de esos parámetros, el inicio del itinerario que la banda trazó arrancó mostrando una tripleta que, actuando de forma conjunta, aseguró que todo se mantuviera en un nivel muy alto. Hablamos de Burning Down, Hung, Drawn and Quartered y Waste Of Tiamat, esta última ejerciendo de conexión receptora definitiva, de esas que invitan a levantar el brazo y corear un estribillo mientras el volumen avanza en un constante crescendo.
Siendo observadores, hasta cuatro amplificadores (tres de ellos Orange) por parte de Matt y dos por parte de Jeff no podían generar otra cosa que un concepto propio de sonido. Ensamblado con la pegada de Koller, ello generó una fluidez durante la estructura central del set, visitando composiciones profundas de su catálogo y conduciendo todo hacia lo que podríamos considerar la pieza que alberga la esencia de cuanto había sonado hasta ese momento, es decir, Snakes for the Divine.

Cuando todo se había situado en un punto muy elevado, convenía descender hacia la oscuridad, ese terreno que Matt transita de forma especialmente placentera. Darker Fleece fue la encargada de cerrar el recorrido desde las profundidades del riff. Este lanzó su púa al público, apuró la segunda de sus latas de Red Bull y se marchó por donde había llegado.
En el apartado de observaciones destacamos un par de ellas: una por lo que no sucedió y otra por un asunto de puro parecido razonable.
- La banda lleva ya unos cuantos años sin interpretar Electric Messiah, el tema que les valió un premio Grammy en 2019. ¿Se trata de una forma de protesta contra la industria musical? ¿O, simplemente, de otro ejemplo más de esa norma no escrita según la cual Matt Pike hace exactamente lo que le da la gana?
- Y no sé si entre las aproximadamente tres centenas de personas que asistieron al concierto alguien más llegó a la misma conclusión, pero Matt Pike podría pasar perfectamente por el padre de Chibs Telford (Tommy Flanagan), uno de los personajes más reconocibles de Sons Of Anarchy. Todo ello pese a que, curiosamente, el actor escocés es siete años mayor que el cantante y guitarrista de High On Fire.
Texto: Oscar Fernández Sánchez
Fotos: Álvar Luis Gabaldà






