La hiperactividad de Scott McCaughney es de otro planeta. Si hace unos meses lanzó el estupendo Oar On, Penelope! al frente de The Minus 5, retoma ahora el de Seattle su proyecto con los Fellows para, seis años después de su anterior elepé, acompañarse de colegas diversos y ofrecer otra primorosa colección de canciones. Estructurado en torno a tres cortes teatrales, «Overture», con metales, mellotron y un collage sonoro casi en onda Zappa, el interludio «Entr’acte», con violín y piano, y «Exit Music / The Theme» como anárquico cierre, el disco es un maravilloso y destartalado cajón de sastre. «I’m a Prison» despliega espíritu grunge y una rabiosa actitud punk; «Before the Deluge» es una balada acústica con violín y mandolina; «Death Becomes Us» abraza la psicodelia a lo «Tomorrow Never Knows». «Harpoon in the Hay» es puro jazz, con vibráfono y saxo, y «Killing Time In Union Square», «Three Gasconading Saints», «1987» o «Destination», los caramelos power-pop. En fin, una gozosa vorágine.
MIGUEL SÁEZ MARTÍN






