Un grupo de música es, a su manera, un ente que cuenta con su propia biografía, relacionada pero no necesariamente idéntica a la de sus integrantes. En ese camino, la banda madrileña deja atrás con este disco los años de ruidosa juventud para transitar hacia una edad adulta donde la ironía, siendo una constante en la idiosincrasia de la formación, ya no siempre es capaz de enmudecer una naturaleza más trágica. Un estado de ánimo, permeado en el aspecto sonoro a través del pospunk melancólico de Joy Division, como ratifican «Aftersun» o «Ya No Volverán», que no elude el identificativo y elogiable ácido costumbrismo dispuesto a sonrojar la estulticia generalizada. Pero incluso esa trascendente sorna muda en clamor enfurecido y explícito en la visceral «Updah», porque, aludiendo al poema de Gil De Biedma, donde advertía que uno empieza a comprender más tarde que la vida iba en serio, Parquesvr ha decidido asumir la esencia del guión que dirige esta obra de teatro existencial.
KEPA ARBIZU






