En este disco, la canadiense moderniza el country dotando a las canciones de una vitalidad cercana al pop enérgico, y no solo en las más animadas, también en los medios tiempos y momentos íntimos. Inspirado en sus raíces indígenas para reverenciar a la naturaleza en un intento por redefinir su relación con el amor en su vida, se apoya en una precisa instrumentación que según momentos, toma protagonismo en primer plano junto a su propia voz. «Where’s My Love» abre el camino, un country-blues eléctrico muy dinámico que da paso a un desbordante y bailable hillbilly «Man’s World». Después baja revoluciones: «Dark Back» y «Hold My Hand» embaucan solapando pianos y slide primero y farfisa después, y en «My Love», original del pionero del outlaw country Marty Robbins, se acerca al western crepuscular. En el tramo final acelera ensuciando el sonido a base de fuzz en la punk-garagera «Wanna Ride» o, junto a Courtney Marie Andrews, darle brillo soulero a la exuberante y luminosa «Press Down».
CANCHO






