Era esperable. La muerte de Ozzy Osbourne puso más luces de lo habitual sobre Zakk Wylde, su legítima mano derecha por décadas. Todo el mundo expectante ante la elegía más esperada del funeral. Afortunadamente, Wylde contiene la emoción y mantiene el foco, y más allá de la sentida clausura de «Ozzy’s Song», Engines of Demolition se sostiene por sí solo, sin afectaciones, lo que es de agradecer. «Name in Blood» abre con múltiples aires de los AC/DC más oscuros y un riff gigante, recurso que usa en la sabática «Gatherer of Souls» o en «Lord Humungus». De hecho, con excepción al homenaje a Ozzy y la bella «Better Days & Wiser Times», todas las canciones de esta colección nacen y mueren en el riff. Probablemente, estos tengan el mejor tono de su carrera, oscuro, gordo y carnal, que llegan a uno como un viejo amigo, con alguna nueva historia y anécdotas más memorables que otras. Sin ser su trabajo más brillante, mantiene a Zakk Wylde como portador de una antorcha dignamente ganada.
DANIEL RENNA






