
Beck publicará el próximo 18 de septiembre Ride Lonesome, su primer álbum compuesto íntegramente por material nuevo desde Hyperspace (2019). Como tercer adelanto llega ahora «Disappearing Act», una delicada pieza en la que guitarras acústicas, arreglos orquestales y una interpretación vocal casi suspendida en el aire apuntan hacia la vertiente más introspectiva del músico californiano.

Y las conexiones con su pasado no son precisamente casuales. Para Ride Lonesome, Beck ha vuelto a reunir a varios músicos fundamentales en discos como Mutations, Sea Change y Morning Phase: Smokey Hormel, Joey Waronker, Justin Meldal-Johnsen, Roger Joseph Manning Jr. y Jason Falkner. Las sesiones tuvieron lugar en United Studios de Hollywood y Nigel Godrich, pieza esencial en algunos de sus trabajos más celebrados, regresó para encargarse de las mezclas.
«Mientras volvíamos a visitar un lugar musical y físico, sentíamos también que encontrábamos nuevos sonidos y texturas emocionales», explica Beck sobre unas sesiones que recuperan una química construida durante décadas sin limitarse a desempolvar viejas fórmulas.
«Disappearing Act» sucede a «In The Night» y al tema titular, primeros anticipos de un álbum de doce canciones que está despertando expectativas considerables. MOJO le ha concedido ya cinco estrellas, destacando su capacidad para transformar el dolor en belleza, mientras UNCUT señala el carácter especialmente íntimo de unas canciones que permiten asomarse a la vida interior de su autor.
El álbum llegará cuatro días antes de que Beck cumpla treinta años desde la publicación de Odelay, aunque aquí parece mirar hacia otra esquina de su catálogo: aquella donde la experimentación deja sitio a la vulnerabilidad.
La gira de presentación arrancará incluso antes que el disco, el 16 de septiembre en Vancouver, y recorrerá Norteamérica hasta finalizar el 31 de octubre en Nashville. Todo apunta a que Beck vuelve a ponerse melancólico. Y pocas veces eso ha sido una mala noticia.
Texto: Carlos López






