
Seguir la carrera de una banda clásica desde sus mismos inicios no es habitual. A menudo descubres la música de un artista, cuando ya ha publicado unos pocos discos y lleva años de trayectoria. Yo descubrí a los Deltonos por el aviso de un tipo que regentaba una tienda de discos que ya no existe, pero en este caso, la advertencia llegó con la edición del primer disco de la banda. Cuando todo estaba comenzando y su nombre todavía no estaba en boca de todo el mundo, llegó a mi vida un estreno que escuché hasta la extenuación. Fue un amor a primera vista.
Desde aquel lejano 1990, año de publicación de su debut, Tres Hombres Enfermos, he seguido los pasos de la banda (y toda la saga de proyectos creada a partir de ella), de manera puntual y escrupulosa. Podría decir que son una mis bandas nacionales de cabecera y, meterme en este jardín de ordenar de menos a más su impecable discografía es un marrón del que no sé como voy a salir. Por una razón u otra todos sus discos significan algo y, tener que escoger, va a ser complicado, algo doloroso pero también muy divertido.
Cada uno de nosotros tendrá sus favoritos, una de las cosas bonitas de este tipo de artículos es el debate que puede llegar a crear y, de eso se trata. ¿Merece x título una posición tan alta? ¿Cómo es posible que ese disco lo ordene en un lugar tan bajo? Al final, de este tipo de listas, podría haber cientos con diferente criterio y, seguramente, todas tendrían su parte de razón. El debate está abierto.
Vamos a incluir solo los trabajos de estudio, obviando grabaciones en directo, compilaciones, eps de versiones y discos en solitario. La lista de estudio ya es lo suficientemente larga y jugosa para hacernos una idea de los más de 35 años de carrera de una de las bandas que más apreciamos en Ruta 66. Desde Muriedas, Cantabria: ¡Los Deltonos!
15.- RIEN MEJOR (1996/Virgin)

Suena musculoso y arriesgado, eso es innegable; en su día sorprendió a todo el mundo con ese giro hacia el crossover más descarnado. Habían pasado un infierno con la justicia y esta fue una respuesta catártica donde se reinventaban de una manera tan retorcida que hubo quien no acabó de entenderlo ¿No eran una banda de rythm & blues? No, nunca lo fueron del todo, ni siquiera en sus inicios cuando trataban de buscar una identidad propia; ellos desde esa base blues, reptaban hacia miles de influencias y, en este trabajo, se dejaron llevar por esos ramalazos funkoides que tan bien quedaban en temas como «Lo Dije Bien», «¿Porque Voy A Tratarte Bien?» o ese pedazo de single titulado «A Comer A Casa». La batería de Iñaki García aparece por primera vez, el bajo de Chewis Herrero explosiona de manera certera y la guitarra de Hendrik Roever muta de Freddie King a un Eddie Hazel modernizado de manera sorprendente. Y si es tan rompedor ¿Cómo está este disco en el puesto más bajo? Os lo dije, en esta selección hay trampa, aquí no hay álbum discreto, solo debate sobre donde poner cada título.
14.-SOLIDO (2003/ Dro East West)

La vuelta a casa en la disquera Dro auguraba cosas interesantes. De entrada, energías renovadas con un nuevo contrato y una formación renovada. A Hendrik e Iñaki, se les unía el bajista Pablo Z y el guitarrista Fernando Macaya, sin embargo, quizás por falta de asentamiento, seguramente estemos ante el disco más genérico de su carrera. La producción a cargo del mismo Hendrik, sonaba un tanto excesiva pero, estaba claro que tras tanto tiempo sin nuevo material, ahí había canciones que seguían aguantando el nivel compositivo de manera notable. «Horizonte Electrico», una versión adaptada del «Sweet Louisiana Sound» de Billy Pilgrim, tuvo cierta repercusión con ese potencial comercial que exhibía, pero yo me quedo antes con cosas tan originales como «Se Acabó», «Como Decía Yo» o «Cero Grados», que adelantaba un tanto el sabor al rock de raíces americanas que estaba a punto de llegar en futuras grabaciones. Hay quien me ha comentado que este es el disco maimstream de los Deltonos y, con ciertos matices, podría estar de acuerdo.
13.- LA CAJA DE LOS TRUENOS (2011/ Guitar Town Recordings)

Una sensación de liberación total impregna todos los surcos de este disco. La formación de cuarteto estaba ya totalmente asentada y, la banda se destapa con un álbum muy minimalista que da la impresión de haber sido grabado en directo, sin ningún tipo de artificio y con pocas tomas donde elegir. Llegar al estudio, enchufarse y grabar. Hacía tiempo que Los Deltonos estaban investigando en la música de raíces americana y, cuando escuché «Gasoil Y Chocolatinas», tuve la certeza de que con ese tema habían llegado a clavar de manera perfecta esas influencias, mezclándolas con la marcada personalidad del grupo. Un tema para enmarcar. La rítmica «No Por Nada» o los sabores blues rock de «El Espíritu De La Montaña», se fusionan con los zarpazos americana de «Lo Que Parece» o la melancolía de «A Que Vino Volver» y todo conforma un conjunto fabuloso. Hubo algún nostálgico de su antiguo sonido que comentó su inconformidad con esta “nueva” dirección, pero yo siempre lo entendí como una evolución lógica. A Hendrik, su feeling lo llevaba por esos caminos y fue lo suficientemente hábil para explorarlos sin perder la personalidad. Bien por él.
12.- EVOLUCIÓN (2024/Guitar Town/Folc Records)

A Hendrik Rover se le asocia principalmente con el blues, pero si sigues su carrera con la banda y sus múltiples proyectos, sabes que es un culo inquieto que escucha (y puede tocar) casi de todo. Que el power pop también está entre sus preferencias lo supimos cuando en los noventa se descolgó con Hank, una iniciativa donde puso su robusta guitarra y su intelecto compositivo al servicio del pop musculoso de guitarras centelleantes y melodías adictivas. Fue aquel un descanso de su banda madre que se aprovechó para seguir creciendo e investigando sonidos. Rebuscando entre sus archivos de entonces, Hendrik encontró material inédito que decidió revisitar con el actual formato de trio de Los Deltonos, siendo el resultado, una vuelta de tuerca más en su particular Universo sonoro. Hank se habían mimetizado en Los Deltonos de manera natural y ahí están canciones tan efectivas y enganchosas como «Adolescencia», «Arte Y Ensayo» o «Como Yo». No había blues, no había country, no había rock & roll de raíces, pero había canciones maravillosas donde la melodía era la gran protagonista. Con el tiempo pensé en Evolución como un hermano gemelo de Sólido. Puede no tener sentido pero así lo veo yo. Cosas de fan.
11.- FUEGO (2019 /Guitar Town/Folc Records)

Imagino que tener a tu disposición unos estudios de grabación donde trabajar sin prisas y con comodidad, tiene mucho que ver con el hecho de que la banda no deje demasiado espacio entre discos. La hiperactiva mente de Hendrik sigue en estado de gracia y, agudiza la crítica en unas letras que siguen teniendo su componente cínico, pero que se muestran un tanto más acidas. Fuego es un álbum de rock en toda la extensión de la palabra: «Fuego», la canción, suena densa y urgente, «Águila» (con un texto antifascista que debería ser enseñado en las escuelas), nos trae un riff marca de la casa monumental, «Correcto» suena vitalista y muy power pop, «Cazador» nos revela su lado más country rock y, no me gustaría olvidarme de «Ahora», una preciosa pieza en cuyo texto siempre interpreté había una subliminal crítica hacia las redes sociales. En conjunto es un disco muy variado donde parece que están presentes todas las influencias del grupo de una manera discreta y, casi difuminada. Ahí tenemos los toques negroides de «Doctor», el boogie blues de «Vergüenza» o el funk atmosférico de «Limpio» y todo encaja a la perfección ¡Quizás habría tenido que colocar este disco en un puesto más alto!
10.- SALUDA AL CAMPEÓN (2012/Guitar Town)

Habíamos quedado en no incluir eps pero me parecería una herejía no incorporar esta pequeña joya. Además, aquí no hablamos de tomas en vivo o versiones; lo que se nos presenta en este siete pulgadas son seis composiciones completamente nuevas que merecen mucho ser reseñadas. Musicalmente siguen en esa línea de rock & roll de raíces donde de un modo u otro, la guitarra de Hendrik va transitando del country rock al blues fronterizo, pasando por el rhythm & blues o incluso el soul (escucha sus punteos en «Cosa De Dos»). Líricamente, el nivel también es superlativo con un Hendrik quizás no muy explícito, pero lo suficientemente claro como para que se le entienda absolutamente todo. Desde siempre pensé que además de su talento como guitarrista (que reconoce todo el mundo), habría que reivindicar con mayor asiduidad su manera de escribir letras. No siempre es fácil hacer textos donde el sentido del humor, la crítica, la ironía y la reflexión están tan bien fusionados. Sus textos pueden crear debate o hacerte reflexionar y eso siempre es bueno. Escuchad lo que tiene que decir en temas como «Muy Bien», «El Blues De M» o «Saluda Al Rey». Sencillamente magistral.
9.- TRES HOMBRES ENFERMOS (1990/ La Fabrica Magnética)

Tres Hombres Enfermos fue el exitoso debut de Los Deltonos, que venía precedido por un primer ep de cuatro canciones. Cuando lo escuchamos en aquellos primeros años de la década de los noventa, todos nos sorprendimos. Las canciones eran cortas y rotundas, la guitarra de Hendrik Rover destacaba porque en aquella época, no había nadie tocando como él. Dentro de que su estilo se moviera entre algo tan clásico como el blues rock más desenfrenado, en aquellos años alternativos, el sonido de Los Deltonos resultaba novedoso. No se trataba de hacer ejercicios de virtuosismo bluesero, se trataba de hacer canciones y, en ese apartado, la banda se mostraba imbatible. Hoy en día, cuando han pasado casi cuatro décadas, escuchas temas como «Todavía No Sabes Mi Nombre», «(Creo que) He Vuelto A Beber», «Culpable» o «Soy Un Hombre Enfermo» y siguen sonando frescas y contundentes. Sus influencias podían ser muy obvias, pero había algo muy grande en ciernes y, había que ser muy estrecho de miras para no darse cuenta. Los Deltonos se estrenaron a lo grande, con un debut que ya es un clásico de nuestro rock & roll y, eso amigos, es algo que no todo el mundo puede decir.
8.- MUEVE! (2023/ Guitar Town/Folc Records)

Poco antes había habido cambios en la banda. La marcha de Fernando Macaya y Pablo Z implicaba no solo un cambio de formación, también variaciones en el concepto global de su sonido. Sergio Rodríguez, bajista, volvía a un puesto que ya fue suyo tiempo atrás. Por su lado, Hendrik Röver se encargaría de todas las guitarras. Se regresaba a las raíces, cuando eran un power trio en toda regla. Poco a poco, la banda maduraría ese nuevo estado para enfatizar un sonido más denso y Mueve!, ya se posicionaba en esa dirección más contundente y directa. No se trataba de romper con lo establecido hasta la fecha, era cuestión de seguir creciendo con aquello que la evolución del mismo grupo demandaba. Seguía habiendo pequeñas perlas melódicas como esa belleza titulada «Pedagogía» pero, si escuchabas temas como «Mueve», «Tu Martillo» o «La Reina Del Adiós» notabas que su sonido se había tornado más agreste y mucho más rotundo. Si escuchabas «Aquí Estaré» casi parecían un hibrido entre ZZ Top y Cream, lo juro por mis discos de los barbudos. Seguían dando pasos adelante y amigos, cuando los veías en directo con Sergio y Javi Arias respaldando a Hendrik, parecían haber renacido.
7.- EL FUTURO (2025 / Guitar Town/Folc Records)

Alguien me comentó que, con El Futuro, Los Deltonos cerraban un círculo. Habían comenzado su andadura practicando ese rhythm & blues infeccioso tan característico y, con este álbum, habían vuelto a casa. No estoy tan seguro; es cierto que tras volver al formato de trio, la guitarra de Hendrik sonaba más punzante y agresiva, pero siempre vi esa evolución como un nuevo paso en una carrera que seguía alimentándose de nuevas inquietudes. Más que blues rock lo que yo encuentro aquí son temas de rock clásico con mucho sabor a los power trios de los setenta. Al final, el estilo es el que es, y esa guitarra que tanto ha bebido de Billy Gibbons o Freddie King, es imposible que esconda esas influencias, pero repito, pocas veces sonaron tan contundentes. «Andrés Muñiz» (que líricamente continua contándonos la historia de nuestro sicario preferido), es un ejemplo claro de lo que digo. En el pasado, un tema como «El Día Aquel», podía haber sonado más fronterizo o más americano, pero la saturación del riff de guitarra y esa obsesiva línea de bajo, lo convierte en una rotunda pieza de classic rock. Y podríamos seguir… Escucha la corrosiva «Había Una Vez» o la más pausada «Naufragio». En otro cometario habíamos mencionado la comparativa con Cream; llamadme loco pero es un nombre que me viene recurrentemente cuando escucho El Futuro.
6.- BUENOS TIEMPOS (2008 /Guitar Town/Junk Records)

Tras un siete pulgadas de versiones, Los Deltonos volvían a la palestra con un fantástico disco donde nos encontrábamos a una banda en plena ebullición. Seguían avanzando, descubriendo y asimilando nuevas influencias que ellos digerían, para seguir cimentando una personalidad ya muy marcada. Recuerdo la impresión que me causó escuchar «Sábanas Blancas» por primera vez; aquel denso medio tiempo que se arrastraba hacía ti para atraparte sin remisión, te podía recordar en cierta forma al Neil Young más bullicioso, pero ellos hacían ese sonido suyo. «Repartiendo» nos recordaba sus desvergonzados principios blues rock y «Discotheque Breakdown» además de identificarnos con su texto, nos hacía darnos cuenta que cuando se decidían a meterse en los terrenos del country rock, lo hacían de fábula. Escuchándolo cuando fue lanzado, siempre tuve la sensación de que los temas más oscuros eran perlas que ganarían con el tiempo y, con la perspectiva transcurrida, me reafirmo en esas palabras. Me sigue embrujando el sabor rural de «Revolución», la melancolía de «No Tienes Nada» y el minimalismo rítmico de «Oscuridad». Un disco para escuchar con cariño y paciencia porque esconde mucho más de lo que parece a simple vista.
5.- LOS DELTONOS (2017/ Guitar Town/Folc Records)

Aunque ya había debutado en Sixpack Vol.2, el segundo ep de versiones de la banda, Javier Arias se presenta aquí como el nuevo baterista de Los Deltonos, y menudo estreno. Se intuía que los nuevos temas que se habían escrito demandaban un sonido de guitarra más agresivo. Ya habíamos tenido pistas de esto anteriormente y aquí parecía que se reafirmaba esa teoría. La notas de guitarra en la intro y la outro que abren y cierran el disco ya sonaban sucias y desprolijas. Luego comenzaba el áspero riff de «Sur» y toda duda quedaba disipada. El sonido es crudo y caótico, solo la voz de Hendrik parece querer imponer algo de calidez en unos textos de nuevo, magistrales. «Sanmartín» es un swamp blues descomunal que parece haber sido concebido en los pantanos de Louisiana, mientras que «Más Cencerro» posee todo el dinamismo del rock & roll de raíces setentas, uno de esos temas que deben componer con los ojos cerrados. Hendrik seguía desgranando sus múltiples influencias en sus trabajos en solitario o con los Míticos Gt´s y parecía dejar la banda madre para recuperar contundencia. Dicho y hecho, ahí está esa energía en todo su esplendor, escucha «Caviar» o «Al Final (De La Escapada)». Quizás no sean “clásicos” pero son auténticas joyas.
4.- CRAFT ROCK (2021/ Guitar Town/Folc Records)

Al salir a la venta Craft Rock, hicimos una audición conjunta varios amigos y al acabar «Hey Gente», el desbocado tema de apertura, alguien exclamó: “No hace falta escuchar nada más, con esta canción ya sabemos que este disco es otro clásico”. Siempre me hicieron mucha gracia estas exageraciones de fan que, tampoco van tan desencaminadas. Este disco suena rabioso y feroz, se había pasado una pandemia que lo había cambiado todo y la banda parecía pasar por un punto de inflexión donde todo podía pasar. Es habitual que en tiempos convulsos, los artistas saquen lo mejor de sí mismos y este es un ejemplo muy gráfico. «Lo Dejo» era un pesado blues cuyo texto rezaba: “Lo dejo, estoy harto de ser el pelele que encaja los golpes”; había un punto de oscuridad que iba perfecto con unas canciones que rezumaban rabia y reivindicación. En «Así lo entiendo Yo» Hendrik decía: “¿Tienes lo que querías? ¿Lo tienes, o no? Nadie te obligaba pero hiciste tu elección. Lo querías, lo pagaste, así lo entiendo yo”. No puedo afirmar con rotundidad que este fuera un disco enfadado, pero las reflexiones de sus textos y ese sonido tan sombrío así lo sugería. ¿Un clásico como comentó aquel amigo exaltado? Sin duda, con todas las de la ley.
3.- SALUD (2015/ Guitar Town/Folc Records)

Siempre pensé que Salud! “inauguraba” de alguna forma, la época más prolífica de la banda, cuando la realidad es que era el inicio de una etapa de cambios continuos. Este sería el último álbum que grabaría el añorado Iñaki García y, a partir de aquí, el sonido de la banda iría escorándose hacía un concepto más directo. Independientemente de todo esto, por calidad, sonido y canciones, Salud!, me parece uno de sus discos más inspirados. Cuando escuchas el tema de apertura, «Merecido», te viene a la mente ese viejo rhythm & blues tan característico, pero con la energía y la melodía del pub rock que practicaban por ejemplo, Dr Feelgood. Puro fuego. Hendrik se pone algo nostálgico para seguir escribiendo textos maravillosos. Escucharlo cantar los versos de «Salud!» es una delicia: “Cuando una casa era un sitio y no una prisión, cuando solo era un campamento base desde el cual, planear tranquilamente, entre todos, la siguiente expedición”… si encima te regala un precioso e hipnótico solo de guitarra, lo que tienes es una de esas canciones perfectas. «Taquicardia» abre a tumba abierta la cara 2 con otro zarpazo de puro rock & roll y, no podemos dejar de insistir en la certera crítica que incorpora Hendrik en algunas composiciones. «Milagritos» es la canción, a ritmo de un cadencioso funk, el señor Röver escribe un texto denunciando el acoso infantil perpetrado por las mentes bien pensantes de la religión y, lo hace, con una elegancia brutal: “¿Todos sois iguales? Por Dios, espero que no ¿Cómo explicas eso? Para todo hay una excepción ¿Cuál es el sentido entonces? Crear confusión, queréis más detalles pero no los tengo yo”. Obra maestra.
2.- GT (2005/ Dro/Guitar Town Recordings)

Recuerdo la edición de GT como una ruptura tremenda; de acuerdo, el potente riff de «Gasolina» y su tremendo estribillo tenía reminiscencias de lo hecho en Sólido, su anterior trabajo, pero ahí se acababan los paralelismos. Los Deltonos se reinventaron de manera valiente, alimentando y enfatizando influencias que hasta entonces estaban más que ocultas y solo con escuchar el primer tema lo sabías. La caja de Iñaki inicia un cadencioso ritmo, entra una delicada steel guitar y Hendrik recita, casi susurrando, un melancólico texto lleno de belleza y solitud. Estamos hablando de «Circunvalación» la maravilla de country rock que abre el disco. Toda una declaración de intenciones. El álbum parecía querer romper con todo su pasado, pero no del todo. La triste melodía americana de «Brindemos» casaba a la perfección con la chispa blues rock de «Feliz», al igual que los aires country de «Noroeste» eran perfectos antes de la furia rock & blues de «Elvis». Nadie se atrevía ya a decir que Los Deltonos eran una banda de blues, habían destrozado cualquier intento de encasillarlos a base de crear canciones superlativas a través de unas influencias que utilizaron para definir un nuevo objetivo: el de ser una banda imposible de definir, rock & roll en el más amplio sentido del término.
1.- BIEN, MEJOR (1992/ Dro East West)

Cuanto se ha hablado de este disco… El álbum que se retiró de las tiendas tras una incomprensible decisión judicial y, que cortó la progresión de una banda que parecía imparable. Es imposible no tener en cuenta tus emociones a la hora de ordenar una discografía como la suya y, por ese motivo, las canciones de Bien, Mejor deben estar en el número uno. Dejemos las sesudas elucubraciones musicales a un lado y demos rienda suelta a los sentimientos ¿Es este su mejor álbum? Sinceramente, creo que no, pero esas canciones van indeleblemente unidas a una época irrepetible. Como se suele decir, temas que forman parte de la banda sonora de tu vida. Sentimientos a parte ¡Que jodidamente bueno es este disco! Su rhythm & blues es irresistible, no inventan nada nuevo, pero sus canciones son infalibles y ¿No es cierto que un gran disco lo forma una buena colección de temas? A Los Deltonos le sobraban. La feroz guitarra de guitarra de Hendrik Röver se lo llevaba todo por delante, escuchar sus riffs y solos era un orgasmo, pero su técnica la ponía al servicio de canciones redondas, un detalle importante para tratar de explicar la grandeza de un disco como este. «Escucha», «Listo», «420 Libras», «Amable», «No Puedo Esperar», «Nadar En Tu Sudor», «Amable»… cada uno tendrá sus favoritas pero todas son ya clásicos imperecederos de unos años de auténtica exuberancia musical.
Texto: Andrés Martínez






