
Fecha extraña la del 31 de julio, para un lanzamiento discográfico. Con medios y público en modo vacacional o casi, el disco que nos ocupa podría pasar como un pequeño regalo para el coche de todos aquellos que salen en estampida al día siguiente; sólo que regalo sí es, pero de pequeño nada. Blues Now (New West Records), es un regalazo. Primero, por su propia concepción: que una de las mejores bandas de blues de la actualidad aúne fuerzas con una leyenda de la armónica como Musselwhite debería ser motivo de regocijo ni que se juntaran para tocar únicamente dos temas en un infecto garito de pueblo. Y segundo, porque ese no es el caso, sino que el resultado de la alianza se ha saldado con éxito rotundo. Diez canciones en poco más de media hora, ninguna de las cuales baja del notable muy alto.
Evidentemente, la unión del veterano bluesman con la banda de Boston no surgió de forma aleatoria, puesto que Matthew Stubbs formó parte de la banda de Musselwhite entre 2008 y 2017, participando en giras y tres álbumes -uno en estudio y dos en directo- para después grabar dos discos con The Antiguas y terminar formando GA-20. Una década, pues, en la que ambos forjaron un vínculo que ahora han querido plasmar en un vinilo a medias.
Para ello reservaron una semana de estudio a principios del año pasado, en los Rare Signals de Cambridge, Massachusetts (GA-20 jugando en casa) con la intención de, a través de la particular instrumentación del trío (dos guitarras y batería, bajo testimonial a cargo de Marty Ballou) rememorar el espíritu de Stand Back! Here Comes Charley Musselwhite’s Southside Band (1967), el álbum con el que Charlie dio pistoletazo de salida a su longeva carrera. Huyendo de lugares comunes, buscaron temas ajenos no demasiado (alguno muy poco) trillados y en entraron a grabar sin prisa, pero sin pausa, reduciendo las sobregrabaciones al mínimo. En palabras del propio Stubbs, tópicas sin duda, pero constatables en cuanto uno se enfrenta al disco, “abordamos el proceso como se hacía en los años 50 y 60: unos pocos ensayos y luego directamente al estudio, tocando en directo. El objetivo era grabar interpretaciones que sonaran como un auténtico concierto en vivo, y queríamos que los oyentes se sintieran como si estuvieran con nosotros. No buscábamos tomas perfectas, sino capturar la esencia de una verdadera actuación en directo”.
Recuperando dos temas de aquel lejano debut (la propia «Strange Land» y la instrumental «Cristo Redentor» de Duke Pearson, emblemática en el repertorio del de Mississippi a lo largo de los años), entre los ocho restantes encontramos nombres mayores (Willie Dixon, Elmore James, Muddy Waters) tanto como figuras más oscuras, que no inferiores. Las versiones de Hudson Whittaker («Big Stars Falling»), Otis Spann («The Blues Never Die») o Eddie Taylor («Stroll Out West») suenan de lujo, con la banda en estado de gracia y la alternancia entre las voces de Charlie y Cody Nilsen creando una más que atractiva dinámica.
Si uno tiene en cuenta que Matthew Stubbs (productor del disco, por cierto) aún no había nacido cuando Charlie Musselwhite lanzó su álbum debut en 1967, que el tiempo y el destino -como hemos comentado- les haya finalmente unido y hayan sido capaces de dejarnos esta muestra de lo que -en abstracto- no deja de ser una colaboración entre abuelo y nieto, es un lujo que podemos sentirnos felices de disfrutar. Porque al final, como canta Otis Spann en la versión mencionada: “El blues no pregunta adónde vas / al blues no le importa de dónde vienes”. Y ello es tan cierto en lo geográfico como en lo temporal. Y para muestra, este magnífico botón.
Eloy Pérez






