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Pennywise – La Riviera (Madrid)

La expectación, tras una larga temporada sin visitarnos era palpable. Y aunque los californianos se disculparon por ello, se pusieron manos a la obra con premura para compensar esa ausencia, sirviéndose de muchos decibelios, actitud y una avalancha de hits a toda velocidad.
«Peaceful day» fue el inicio escogido para un show donde las viejas y buenas canciones se sucedieron. Hubo espacio para casi todos sus discos, pues se trataba de una gira para disfrutar de su carrera, sin más; sin nueva música a la que dar prioridad. Una fiesta de punk rock melódico, a veces duro, siempre técnico y exceléntemente resuelto, ofrecida por una banda que, en lo suyo, es una institución.
Cabe destacar que el peso de sus primeros discos no hizo desentonar a las canciones más «recientes», dada la buena selección de las mismas. Venían de una primera manga de su tour por Norte y Sudamérica y el rodaje pudo notarse tanto en el rodaje del setlist como en la buena forma exhibida. Y tras una entrada apabullante, continuada con «My Own Country» y «Straight Ahead», del disco del mismo nombre (1999), uno de sus trabajos más inspirados, se permitieron un momento más relajado con «The World» y «Waiting», para acto seguido enardecer La Riviera, «Fuck Authority» mediante.
Esta sería solo una de las muchas canciones en las que aprovecharon para divulgar sus habituales mensajes políticos (taxativo el «United States of Fuck Donald Trump» que disparó Fletcher Dragge) y de autodeterminación personal y social. Y como no todo tiene que ser tan serio y confrontativo, se permitieron un momento distendido donde ofrecieron un divertido mini medley, picoteando varios clásicos de sus compañeros NOFX. Versionaron acto seguido «Do What You Want», de los admirados Bad Religion, además de un pequeño fragmento de «Paranoid», de Black Sabbath. Un inciso gamberro y lleno de homenajes, donde aprovecharon para ensalzar la labor encomiable de Brett Gurewittz al frente de Epitaph Records.
La traca final, impecable, fue la formada por «Pennywise», «Society» o una «Dying To Know» recuperada para la ocasión. Y por supuesto, el esperado cierre, con las imprescindibles «Stand By Me», su efectiva cover del clásico soul de Ben E. King, que data de los últimos 80 y la eterna «Bro Hymn», ampliamente coreada y sentida. Por su inevitable adhesión al punk rock californiano de mitad de los 90, su actividad se puede interpretar como un mero ejercicio de nostalgia. Y a buen seguro la hay, pero Pennywise no han dejado de girar y publicar música hasta 2018 (en breve habrá más, nos confesaron). Pero no solo siguen vigentes por la frescura de su cancionero y su trabajo constante, sino que además, su posicionamiento está más en boga que nunca, convirtiéndoles en un destacado foco interno de contracultura política yanqui. Se mojan, y hay que quererles.
Texto: Daniel González
Fotos (Barcelona): Fernando Ramírez

 

 

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