Vivos

Jeff Goldblum & The Mildred Snitzer Orchestra –  Luz de Gas (Barcelona)

 

El famoso actor y también loable músico Jeff Goldblum (73 años) es un tipo entrañable. Hace tres décadas fundó The Mildred Snitzer Orchestra para satisfacer una de sus grandes pasiones: el jazz. El éxito conseguido en la pantalla le ha permitido volar y conseguir labrarse un suculento triunfo tocando el piano y cantando muchas de sus canciones predilectas. Su aparición en la sala Luz de Gas barcelonesa (cita programada en el GuitarBcn), no dejó un sello imperecedero, pero gustó el empeño y una empatía poco frecuente. El recreo con su “The Night Blooms World Tour” (presentación de “Night Blooms. 2026), nos divirtió; menos hubiera sido un desengaño.

Goldblum encanta desde que aparece. Antes de sentarse delante del piano, se permite el jueguecito (nada desdeñable) de entablar conversaciones con el público sobre música y películas. En este corto lance, exprime sus capacidades de comediante (enormes) y nos prepara para degustar un menú ligero, de aquellos que no cargan. No nos engañemos, la minuta, aunque comience con el “Grease Patrol” de Plas Johnson, va a ser, durante toda su duración, fácil de digerir, no está el horno para muchas arbitrariedades.

Lo escuchado, a partir del primer instrumental, fue un conglomerado de standards, excelentemente ejecutados sin riesgo, no fuera que acabáramos perjudicados por el intento de alguna chifladura free. En ese café para todos, la cantante Khailah Johnson ocupó un papel significativo. Leyó con pausa “Bewitched, Bothered and Bewildered (Rodgers & Hart), pero se excedió en la mayoría de sus otras intervenciones. Tomemos como ejemplos el “Lover” de Taylor Swift, el “Tatoo” de Loreen (concesiones a la juventud) o un “Misty” (Erroll Garner) apartado totalmente de su contextura clásica. Mucho mejor se ubicó Allen Mezquida (saxo tenor) quien impartió una clase activa y de improvisación más que interesante, sus aportaciones en “The Kicker” (Joe Henderson) y “Mean to Me” (Ben Bernie) fueron de lo más sabroso de la velada.

En principio, la voz de Khailah no admite comparación con la de Jeff, técnicamente hablando, sin embargo, la emoción campa por distritos distintos. Muchos dirán que Goldblum, con su voz de barítono desacomplejado, no da pie con bola: error. Lo que hizo con la morrocotuda “Manhattan” (Rodgers & Hart), “Over the Rainbow” (Harold Arlen) o “Everytime We Say Goodbye” (Cole Porter) alcanzó la cima, no la de perfección, sino la que penetra. Creerse lo que uno canta es indispensable si quieres transmitir sacudidas, en ese sentido, nuestro protagonista, derrotó a la precisión.

Curiosos fueron los apuntes finales de “Jurassic Park” o uno de “Harry Potter”, introducidos en “Moanin’”,  diminutas anécdotas sonoras de cierre que nos hicieron sonreír.

Jeff Goldblum adora a esos compositores que crearon melodías irrepetibles como “Let’s Face the Music and Dance” (Irving Berlin), tan solo por eso, merece nuestro reconocimiento. Siempre es mejor que cazar dinosaurios.

Texto: Barracuda

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Contacto: jorge@ruta66.es
Suscripciones: suscripciones@ruta66.es
Consulta el apartado tienda