Vivos

Huercasa Country Festival – Riaza (Segovia)

Rob Leines

A simple vista, el cartel presentado para esta edición no ofrecía presencia de artistas excesivamente llamativos, pero no hay duda que algunos de ellos vuelven con seguidores posiblemente de por vida. La oferta es extensa en la actual música americana para quién quiera bucear en ella y las oportunidades de acceder a bandas que ofrezcan calidad suficiente para aventurarse por Europa y en concreto por nuestro país, deben ser aprovechadas.

Vaya por delante que no se pretende un análisis exhaustivo de todas las actuaciones que tuvieron lugar en el clásico campo de fútbol de la localidad segoviana que, desde 2014, viene ofreciendo una selección en las diversas categorías dentro de la música de raíces norteamericana. Cuestiones propias de la excelente cocina de la zona y la consiguiente masificación en el pueblo por los habituales de cada año, hicieron imposible estar siempre a las horas señaladas al inicio de cada jornada.

Aún así, pude disfrutar de los mallorquines THE RIPPLES que con gran audacia y entrega consiguieron ir moviendo al personal tras la larga digestión. Buena presencia escénica, y melodías entre el power pop a ritmo de rock n’ roll de toda la vida, y con destellos propios del punk NYC. DEfinitivamente, buena aceptación a los congregados a un inicio perezoso y caluroso.

A pleno sol y sin modo de evitarlo, la española JUANA EVERETT, exiliada con gran acierto en California, dejó que poco a poco y con la delicadeza que merece su música la gente fuera acercándose a presenciar un concierto sobrio y sin fuegos de artificio. Cierto es que para ella el pasado vive en California, como titula su último y excelente lanzamiento. «Bring Me Back», recordó para bien a Joni Mitchell y «Roulette» animó a degustar una vuelta a Laurel Canyon, orbita musical de espontánea e ilustre vecindad a la que tanto debemos.

Juana Everett

Siguieron en la sucesión cronometrada, al menos de inicio como veremos, los CROWE BOYS. Para mí, de lo mejor del festival en cuanto a sencillez del bluegrass con el máximo sentimiento del folk de autor, incluso influencia del gospel en su modo de afrontar los temas más humanos. Los hermanos Crowe, con Ocie a la guitarra y voz y Wes a la mandolina y coros, cuya vida ha girado en torno a la música desde su niñez, dieron muestras de las razones por las que un músico desea establecer una conexión más allá del mero contacto visual y físico de un concierto. No puedes olvidar lo presenciado cuando el joven Ocie, que tuvo tendencias suicidas en su juventud y perdió a su madre a los 33 años, invita a los presentes a disfrutar de la vida en todos sus momentos posibles y con la música como elemento conductor para ello, llegando prácticamente a las lágrimas al presentar «Brother Song» en dueto acústico. Letra cargada de fuerza y optimismo para salir adelante en las situaciones complejas, basado en su propia supervivencia. En cada tema, la voz de Ocie toma protagonismo tanto por fuerza y convicción como por la carga emocional que añade a cada frase, con un deje dramático que siempre acompaña a sus letras tan personales. EL apoyo sutil de la mandolina de Wes y sus armonías vocales son perfectas para temas tan grandes como «Where Did I Go Wrong» o «Lucky To Be Alive» que con gran atención y silencio fueron seguidas por la mayoría de los presentes.

Crowe Boys

A medio camino del atardecer y la noche, ALANA SPRINGSTEEN salió con ganas con su espectáculo derivado hacia el Country Pop que tan bien le ha funcionado en las plataformas con numerosas reproducciones. Aunque en principio, ese Country de corte más comercial iba en contra de lo que muchos deseamos ver en el festival (no todos, porque las y los line dancers estaban en su salsa), jugó a su favor la profesionalidad que demostró cuando se cayó toda la electricidad en su primer tema «Ghost in my Guitar» teniendo que parar la actuación durante unos momentos. Hacia el final de su set fue su micrófono el que falló en varias ocasiones. Supongo que por dentro estaría acordándose de la familia de alguien, pero lo cierto es, que si has grabado en el Ryman (aunque hoy por hoy, no es lo que era) te ocurre todo eso a 7.000 kilometros de allí y lo encajas con la mejor de tus sonrisas, ya te estás ganando necesariamente a la gente. Por lo menos conmigo lo hizo, pese a que emocionalmente nada me aportó. Su parte más memorable: el medley adaptado de «Don´t Stop Believin´», «Here Comes The Sun» con «Go your Own Way» demostrando la magia de la relación entre los acordes y cuando cambió totalmente al sentarse con la intimidad del piano. En el show time de ofrecer y verter un trago a cada miembro de la banda arrodillado a sus pies en «Cowboys and Tequila» supongo que pensaría hasta acabarse la botella, por lo que pudiera pasar. En definitiva, salió airosa y con el añadido de la mini camiseta de la selección que se enfundó al irse, como recurso ampliamente utilizado pero que encajó en este mes futbolero. Toda una profesional del espectáculo americano.

Alana Springsteen

Los problemas técnicos siguieron, y lamentablemente causaron el caos en el comienzo del concierto de los venerados CRACKER. No por sus repetidas visitas a nuestro país nos cansaremos de ellos, pero es evidente que no fue su mejor día y quizás esto se fraguó por el hecho de haber estado 45 largos minutos en las tablas intentando solucionar los problemas de monitores. David Lowery en estado de sumo cabreo, con grandes aspavientos continuos, y el gran Johnny Hickman (nunca nos cansaremos de su guitarra) capeando el temporal intentanto ayudar en lo posible a la solución. Con cierta desgana por parte de Lowery, acortaron repertorio comparado con otros festivales y aunque las inevitables «Low», «Euro-trash Girl» o «The Golden Age» sonaron excelsas porque lo son en cualquier circunstancia, Hickman estuvo más contenido de lo habitual en su amplio repertorio de solos. Pese a ello, el buen gusto y elegancia en los pequeños detalles posiblemente imperceptibles si no estabas en las primeras filas, fueron determinantes para el resultado final. Broche final con «You Ain`t Going Nowhere» cantada con voz áspera por su bajista Bryan Howard. Y se acabó lo que se daba y prometía, pero en un tiempo récord.

Cracker

 

La traca final estaba reservada a la vuelta de ROB LEINES tras su paso del año anterior y por aclamación popular, como suele ocurrir. Entró a matar con todo su arsenal con «Bailin’ Hay», «Back to The River» y «Headcase» seguidas. En formato trío, con su musculosa Gibson Les Paul a todo volumen, Josh Halpern como baterista hiper vitaminado y Derrick Elliot cual bajista atronador y sólido, fue soltando esos trallazos de Southern, mezclados con la vena Outlaw gracias a la ayuda del violín del escurridizo y espectacular Michael Schembre. en tres temas, entre ellos la gran «Southern Breeze». Con la fuerza de un tornado fueron cayendo tanto su nuevo tema «Stray Dawg» como el más clásico «Drinkin’ Problem». Todo entrega, sin respiro ni tregua y comunicación perfecta con los más agradecidos por esta dosis de electricidad al máximo volumen que no tuvo recompensa con tema extra dado el horario de cierre previsto sobrepasado.

El segundo día, el gran escenario fue aperturado por los ingleses BROWN HORSE, que venían avalados por excelentes críticas a su reciente «Total Dive», pero que realmente en directo estuvieron algo faltos de transmitir emociones en el sonido conjunto de la banda. Pese al calor, el ambiente fue un tanto frio por la languidez de su presencia vocal y el juego de guitarras que no mantuvo la eficacia que posee la grabación. Como se suele decir, la actitud en escena siempre añade un plus de autenticidad (si no se torna en payasada en ocasiones) pero no consiguieron lo que ha despertado su corta y alabada discografía.

Teddy and the Rough Riders

La entrada de TEDDY AND THE ROUGH RIDERS, con su presencia en escena ya dejaba entrever no solo la alternancia vocal de Ryan Jennings y Jack Quiggins, sino que desde los primeros compases, se entendía a la perfección el espíritu de lo mejor del country rock de melodías vocales, unido al sonido Tulsa de «Bullet» e incluso en ocasiones a los más festivos Commander Cody, con «Dancing Lady», siempre con su peculiar sentido del humor que tan bien sienta a la mezcla genuina de cosmic country en su vena más soft de los setenta.

La siguiente maravilla de la noche fue la irrupción de una banda que, liderada por JOHNNY MULLENAX, funcionó a la perfección tanto por su dominio instrumental como por las ganas que le pusieron en llevarse las ovaciones del festival. Quién no lo había visto en días previos por la gira en España no pudo más que sorprenderse con la energía y control absoluto que tuvieron de principio a fin. Temas extensos, con solos repartidos entre guitarra, violín y teclado que daban lo mejor de las jam bands y esa mezcla que con fiereza junta todo lo estudiado en su Tulsa natal, desde ramalazos de funk hasta jazz. Sí, así es. Nada se resiste a este virtuoso. No pasó por alto donde estaba y asombró con «Spain» de Chick Corea. Puro jazz en la que la banda demostró su absoluto dominio de las claves del tema. Pasaron con solvencia por la alternancia de los solos y llegado el momento de la reconocible melodía principal, calcaron las notas al unísono, incluida la batería para seguir el pulso de las notas como una instrumento melódico más (sí, la batería también puede modular y apoyar la melodía…). No faltó el plasta que pidió insistentemente a las bandas que tocaran nuestro amado, pero fuera de lugar, Free Bird. Mullenax entiendo que pensó: Esto no es la verbena de las fiestas de tu pueblo en agosto y lo exteriorizó con su dedo anular. No dejaron indiferente con «This Joint’s for You» simplemente emocionante y donde Michael Shrempe dejó constancia de que su violín sabe sonar como debe ser, no siempre con las carreras a velocidad insólita que le imprime a su arco.

Johnny Mullenax

Finalmente, se despidieron con una gran ovación totalmente merecida y dejando las posibilidades de EMILY NENNI bastante mermadas con un cambio tan drástico de estilo. No se puede objetar nada a la calidad de la californiana por su concierto, pero entiendo que habría que tener en cuenta cuando colocar a los artistas para que no sufran un bajón tras tal precedente descarga de adrenalina. Con una banda más que correcta, aumentada por Jack Quiggins de Teddy and the Rough Riders, y con simpatía a raudales pero sin apartarse del micrófono, fue repasando un repertorio virando en ocasiones a un honky tonk amable y con mensajes que giran sobre la aceptación de uno mismo como «Livin in Shame» o animando a disfrutar del country en las habituales line dance clásicas del festival en «Movin Shoes». Finalizar con «Amarillo Highway» de Terry Allen pudo suponer un cierre más que digno a una tarea difícil.

Brent Cobb

El fin de fiesta estaba reservado a BRENT COBB que contó con la inestimable ayuda de Johnny Mullenax a la guitarra, al no haber llegado a tiempo el vuelo en el que venía Matt McDaniel, su guitarrista habitual. En menos de un día el bueno de Johnny que aquí volvió a demostrar su valía absoluta como músico, se tuvo que aprender todos los temas del repertorio. En una muestra de artesanía digital pegó literalmente con cinta varios folios a un cartón con los acordes de las canciones escritas a rotulador. De su excelencia se añade además que no miró tantas veces semejante «chuletón» y estuvo más pendiente de Mr Cobb para no fallar ni una nota, y vaya que cumplió. Arrancando con el excelente Country soul de «Southern Star», Cobb fue alternando su faceta más rockera de «Ain’t a Road Too Long», la pantanosa » Sucker For a Good Time» y ofreciendo en versión acústica que mejora el «Days Like These» que escribió para Luke Combs y llegó al número uno el año pasado, y finalizando por todo lo alto con «Bar, Guitar and Honky Tonk Crowd». Con excelentes canciones que provienen en su más amplia extensión tanto del Country, del Southern y del Soul de Memphis demuestra las razones por las que ser un compositor solicitado no es incompatible con querer mostrarte tal y como eres en toda la extensión del artista.

Un concierto lleno de clase del de Georgia muy serio en su ejecución y contundente a la hora de ofrecer lo que se espera de una gran figura y como cierre del festival, inmejorable elección.

Texto y fotos: Héctor Fernández Baselga

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Contacto: jorge@ruta66.es
Suscripciones: suscripciones@ruta66.es
Consulta el apartado tienda