
No vamos a negar las aptitudes de Dogstar, pero es evidente que si en sus filas no tocara el bajo un tal Keanu Reeves, los apretones en el Paral·lel 62 hubieran sido menores. Sold out hollywoodiense. El trio formado por Bret Domrose (voz y guitarra), Robert Mailhouse (batería) y Reeves, acaban de alumbrar “All In Now” (2026), álbum que reemplaza al superior (no nos pelearemos) “Somewhere Between the Power Lines and Palm Trees”, motivo primordial para retornar a la carretera, ofreciendo nueva carnaza a sus supuestos fans.
La voz de Domrose parece un mix de Robert Smith e Ian Curtis (pido perdón de rodillas por la comparación) y la música que nos depara la banda, también nos recuerda a esa generación que nos trae bellos recuerdos, sobre todo con The Cure que todavía caminan con soltura. El traje, en principio, no tiene mala pinta ya que “Lust” y “Everything Turns Around” (las dos de 2023) chutan con fuerza, vigorizando a la parroquia. El desengaño surge cuando aprecias que las incipientes “Wing”, el single “This Sphere”, “The Whisper” (no la descartemos) e incluso “Blonde” o “Glimmer”, parecen calcadas, no existe ningún atisbo de diversidad melódica y de este modo llegaremos al final.
No nos ensañaremos con Dogstar, aunque es evidente que, en general, cuesta labrar temas dignos para inmortalizarse en nuestra frágil memoria. El sonido bucle (por decir algo) podría ser sugestivo si hablamos de composiciones coyunturales, pero en el caso que nos ocupa (canciones de tres minutos) no es la solución y creemos que las musas/inspiración tienen parte de culpa.

Volviendo al tema Reeves, podríamos destacar algún pormenor. Es muy apreciable que una estrella de sus características se implique tanto en un proyecto que, económicamente, no le pagará ni la luz de su mansión. Al prota de Matrix le ametrallaron con los móviles (el resto del grupo no existía) y se le esperó junto a su autocar por si caía una firma o una foto (no nos consta el resultado del empeño). Suponemos que debe ser imposible querer pasar desapercibido (el objetivo) y no lograrlo. Él es un elemento más de Dogstar y actúa como tal, en este sentido le aplaudimos enérgicamente, no se puede ser más honesto. Sabe perfectamente que junto a Mailhouse forma la base rítmica del proyecto y en eso está centrado; jugar a emular a Pastorius o Miller (citemos a dos monstruos) no entra en sus planes.
Dogstar no descubre nada nuevo ni estaría en lo más alto de una lista que podría bascular entre el pop-grunge y el rock a secas. Les gusta lo que tocan, intentan subir nivel y ambicionan ser competitivos. A ellos les basta. ¿A ustedes también?
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Texto: Barracuda
Fotos: Meritxell Rosell






