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Barcelona Rock Fest – Parc de Can Zam (Santa Coloma de Gramanet)

Sex Pistols

 

Décimo aniversario de la muestra barcelonesa manteniendo muy buena salud. El festival catalán hace un par de años ponía en marcha una evolución que consistía en una apertura de miras que rompía con la dependencia del metal clásico y hard rock añejo (del “metalpaquismo” en definitiva), abriendo la puerta al metalcore, al nuevo metal y a sonidos más contemporáneos. Este año, con el aterrizaje del punk, se ha conformado el cartel más ecléctico de su historia. Modelo para seguir para las próximas ediciones.

 

SEX PISTOLS feat FRANK CARTER.

La gira de los tres Pistols originales que tanto ha escocido a John Lydon -pero que seguro que Johnny Rotten la hubiese aprobado- volvía a pisar territorio estatal para celebrar los cincuenta años de la formación que no fundó el punk, pero si lo catapultó al espacio que ocupa dentro de la cultura popular del anterior siglo. Pocas diferencias respecto a su visita el año pasado: los Pistols sonando más cohesionados que nunca, un Frank Carter saliéndose del pellejo, y un set list casi invariable, principalmente porque su discografía es mínima, solo se cayó «Silly Thing» respecto al anterior repertorio. «Holiday In The Sun» volvió a servir de acicate para mover el avispero punkarra, con «Pretty Vacant» Carter, hecho un jefazo, la cantaba desde el epicentro del pogo. Durante todo el show se van proyectando imágenes históricas de los inicios londinenses de la banda, pero evitando cualquier plano en el que salga el cantante original (dejando patente que el resquemor es recíproco), envueltos en el célebre logo de la reina Isabel «Good Save The Queen». sonó trepidante, el final con la adaptación del «My Way» y el vociferado «Anarchy in the U.K.» marco el final de un revival punk del cual se podrá cuestionar su legitimidad, pero no su efectividad.

Sex Pistols

 

MEGADETH

La despedida de Megadeth era, sin duda, el plato fuerte de la primera jornada de la muestra metalera. Cierto es que el propio Dave Mustaine ha declarado que esta gira se puede alargar hasta cinco años, por lo cual no podemos descartar que vuelvan a

pisar la Península en un corto medio plazo. El guitarrista fue el primero en pisar el escenario mientras desgranaba el riff inicial de «Tipping Point» de su último homónimo trabajo, segundos después se unía el resto de la banda, pero algo no ensamblaba en esos primeros compases: la voz de Mustaine confirmaba los peores augurios y su guitarra parecía estar repeliendo la base rítmica de Lo Menzo – Verbeuren y eso que estaban atacando con «Hangar 18» o «Take No Prisioner». Tuvo que aparecer el «Sweating Bullets» de Countdown To Extinction para que todo empezará a encajar y nos reencontrásemos con los arquitectos del Trash Metal, repasando momentos álgidos de su discografía como «Wake Up Dead» o «Hook in Mouth», no dejando atrás su nueva obra. Tras la seminal «Mechanix», vino la versión del «Ride The Lightning» de Metallica (Dave: Supéralo), para desatar la locura con «Tornado Of Souls» y la visita de Vic Rattlehead en «Peace Sells». Para los bises, momento “Barra brava metalera” al ritmo de «Symphony of Destruction», el show lo cerraba el monumental «Holy Wars» que como bien refirió el pelirrojo: fue concebida hace treinta y cinco años pensando en el conflicto de Palestina y de Irlanda, tiempo después, nada ha mejorado. Megadeth es Mustaine, no parece que le queden muchas balas musicalmente hablando, pero de momento le está dando para hacer grandes conciertos, pero sin la transcendencia que demanda una despedida de esa índole.

Megadeth

 

ACCEPT

Pocas formaciones se ajustan a la definición de heavy metal en su acepción más ortodoxa como los alemanes. Guardianes de la fórmula durante años, sin apenas desvaríos estilísticos, los germanos venían a conmemorar – como los Pistols- su medio siglo de existencia, pero con muchos años más en la carretera que los británicos. La banda se sigue apoyando en la omnipresencia de Wolf Hoffman -único miembro original- y el buen hacer de Mark Tornillo, que ya acumula más antigüedad que el propio Udo Dirkschneider. La actuación, mucho más acertada que la que realizó el exvocalista la pasada edición, echaba a andar al ritmo del ceremonioso «Metal Heart», realizando paradas en cortes menos habituales como «Son Of a Bitch» e incluyeron varios popurrís en el que incluían temas de trabajos como Russian Roulette o Restless and Wild. Para llegar al speed final con «Fast As a Shark» acompañados por su compatriota Ralf Scheepers de Primal Fear, para la inquebrantable «Balls to the Wall» fue Chuck Billy de Testament, quien se subió al escenario y una vez conquistada Santa Coloma, se elevaban con un desgañitante «I´m Rebel.». Pocas horas después uno de los camiones logísticos de la banda fue atracado en plena autopista, lo que ha provocado serias pérdidas en iluminación, ordenadores y una guitarra de edición limitada de Hoffman de gran valor sentimental. Hay recompensa para quien pueda desvelar su paradero.

Accept

HELLOWEEN

En términos de expectación: lo más cotizado del menú del sábado era, de lejos, la actuación de Helloween.- que también fueron víctimas del robo de todo su material fotográfico-. Los de Hamburgo son como esos matrimonios divorciados que son capaces de compartir fin de semana junto a sus respectivas nuevas parejas, los hijos de cada uno y disfrutarlo plenamente. La reincorporación de Kai Hasen y Michael Kiske, bajo el eslogan de Pumkins United, les ha hecho subir al status de super bandas y con esas premisas fueron recibidos en el escenario Fest. La realidad es que el septeto hace un show la mar de entretenido, con una estudiada puesta en escena, una participación democrática, dando su momento a cada protagonista y con cuatro décadas para hacer inventario. Saltaron a las tablas al paso de «March of Time» (el universo Keeper impregno gran parte del repertorio), descubriendo que la voz de Michael Kiske sigue en un óptimo estado, por su parte, Andi Deris asistió en segundas voces, se desenvolvió perfectamente en las composiciones de su época y no paró de buscar la conexión con el público. «Ride The Sky» devolvió el protagonismo vocal a Kai Hasen, «I Want Out» la coreó hasta los cocineros de las food trucks y la brillante tregua que se ingeniaron Deris y Kiske, instalados al borde del pasillo central del escenario Michael con una acústica ( tras un amago de «Let it Be») diese paso para Andi deconstruyese «In The Middle of a Heartbeat», para posteriormente cambiar los roles en « A Tale that Wasn’t Right» hasta que el resto de la tropa reaparecieran en el tramo final para completar unos excelsos solos. Tras la brillante ejecución de la extensa «Halloween», los teutones decidieron no dejar prisioneros: «Eagle Fly Free», «Power». «Dr.Stein» y para cerrar con el coro central de «Keeper Of The Seven Keys» evidenciando que: podrás lanzar todas las llamas del infierno combinándolas con toda la pirotecnia de las Fallas que Helloween seguiran siendo los reyes absolutos del Power Metal.

Bad Religion

BAD RELIGION

Bendecidos por los ecos del «Ellos Dicen Mierda» que acababa de escupir Evaristo en el escenario contiguo. La jornada más punk del festival entraba en su momento álgido con el concurso de Bad Religion. Los angelinos son una banda muy querida por estos lares, lo cual les hizo disfrutar de un recibimiento desbordante. Solo tuvo que desplegar los primeros compases de «Recipe For Hate» para que la vieja guardia punk se hiciese con las primeras filas moviendo pogos y crowd surfing. Greg Graffin y compañía, se encuentran en un momento dulce, supervivientes del movimiento, dieron buena cuenta de sus cuarenta años en la carretera que, gracias al corto minutaje de sus canciones, pudieron brindarnos un recorrido por casi toda su discografía, regalando momentos como «Los Angeles is Burning», «21st Century (Digital Boy)» o «No Control» todo ejecutado sin apenas pausas, sin bajar intensidad, con ese punto preciso de fiereza y melodía. Para cerrar el set sin dar tregua que mejor que tirar de «Punk Rock Song», la irresistible «Infected» y «American Jesus», para dejar un mensaje en catalán por las pantallas “Penseu per vosaltres mateixos” (“Pensad por vosotros mismos”). 

The Offspring

THE OFFSPRING

La responsabilidad del cabeza de cartel de la tercera jornada recaía en The Offsprings. Alejados hace tiempo de las posiciones más contestatarias del universo del pop punk, pero sin un pelo de tontos, aprovecharon el impulso que llevaba el tercer asalto del festival para quitarle peso a la presentación de sus últimas obras (Supercharged es del 2024) para convertir Can Zam en un aquelarre punk noventero, colocando el mayor peso del repertorio en trabajos como Smash o Americana. Desde la inconfundible intro de «Come Out and Play», el partido estaba ganado, la respuesta fue inmediata, un homenaje generacional, un recorrido a una de las bandas sonoras de lo alternativo. El directo de los californianos siempre me ha parecido no más de un siete, con momentos que parecen que están sufriendo por acabar, lo del Rockfest no tuvo nada que ver con mi percepción, la solidísima base rítmica mantenía a salvo la guitarra de Noodless y Dexter Holland se lo vio, suelto, motivo y buscando complicidad. Se ganaron al núcleo duro homenajeando a Ozzy con «Crazy Traint» y el «Paranoidt» de Sabbath, para luego vacilarles adaptando «Love Story» de Taylor Swift (en la misma fecha de su boda) la traca final contenía « Why Don’t You Get a Job?», « The Kids Aren’t Alright», « Pretty Fly (for a White Guy)» y la locura final con «Self Esteem» aseguraban varias visitas a las farmacias para tratar afonías y laringitis.

 

Texto: Vicente Merino

Fotos: Fernando Ramírez

 

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