
La parte visible de la banda de Vancouver se presentó en formato dúo bajo el atractivo nombre de Twin Oscillations Tour. Y si algo define su propuesta es la enorme cantidad de matices que albergan sus composiciones, por lo que la idea de desnudarlas para ofrecerlas en una versión más austera o incluso reinterpretarlas resultaba, a priori, muy atractiva.
La aventura europea contemplaba varias fechas como teloneros de Sunn O))), además de un puñado de conciertos propios. Eso sí, este formato también planteaba un interrogante inevitable: ¿responde a una decisión artística o a la imposibilidad económica de girar con la banda al completo? Sea como fuere, en el universo de Stephen todo parece moverse a otro ritmo, más pausado y reflexivo. Así lo demostraba pocos minutos antes de subir al escenario, apurando en la terraza de la sala un cigarrillo mientras daba el último sorbo a un espresso.

Ya sobre el escenario, el dúo se mostró fiel a sus señas de identidad. Amber mantuvo su habitual discreción y timidez, aportando la réplica vocal a un Stephen que, entre pedaleras y constantes cambios de afinación, construyó una complicidad musical que trascendió lo meramente básico. Los arreglos aportaron esa tensión contenida tan característica de su sonido, evocando por momentos al Neil Young más atmosférico, mientras los samplers añadieron la dosis justa de densidad cuando la canción requería algo más de cuerpo. En todo momento prevaleció la búsqueda del efecto psicodélico y la creación de una atmósfera muy concreta.

En cuanto al repertorio, optaron por explorar rincones menos transitados de su catálogo. Sonaron temas como Stay Free, 13 Walls o No Hits, recuperada de su debut, junto a incursiones en Pink Mountaintops, uno de los proyectos paralelos de Stephen, que aportó el componente más garage rock de la velada y una dosis extra de inmediatez melódica. Todo ello dio forma a un concierto breve, que probablemente habría ganado más complicidad en un espacio todavía más íntimo. El ambiente resultó algo frío, aunque también es justo reconocer que el respeto y el silencio del público permitieron apreciar con total nitidez cada uno de los matices de la propuesta.
Texto y fotos: Oscar Fernández Sánchez






