Papel

La Víspera – Manuel Jabois (Alfaguara)

 

La víspera tiene un condicionante de ilusión. Cargada de posibilidades y fantasía. En ocasiones, es mejor que el propio acontecimiento que precede. Este tiempo previo puede ser el prólogo de algo grande o la nada.

Es sobre esta idea donde el escritor gallego estructura el relato sobre la familia, donde tienen más peso los secretos del ayer que la expectativa del mañana que entre el paralelismo de los acontecimientos. Por momentos, hay, en apariencia, algo entre la historia de la familia y la desaparición que no acaba de conectar con los apuntes y detalles de cotidiana modernidad. Se establece el punto de que el pasado es una distracción, pero tiene su peso en el hoy.

Manuel Jabois aborda los entresijos de la estructura familiar en esta La Víspera. Para ello, contextualiza el relato en la desaparición de dos niños en el pueblo, poco antes del cumpleaños de la protagonista, Amalia, a la que se une la repentina marcha de su hijo menor. Mientras tanto, su otro hijo Chami (con ecos a Paul Gascoigne), se encuentra en el viaje de regreso a lo mundano después de alcanzar la gloria, y a donde sabe que no volverá. Ellos cargan el protagonismo de la historia. Esta gira en torno a ese momento, el de la espera y la especulación. Como escribe Leila Guerriero: “Le pareció reconocer el funcionamiento interno de una familia: diálogos que se replican a lo largo de décadas, sobreentendidos, chistes. No hay, en su relato, nada que remita a la emoción o la euforia. La invitaron a ir el sábado a un asado en casa de si abuela, y fue”, y es, de esta manera, cómo la historia de cualquier familiar se dispersa entre memorias, secretos, gestos y sobreentendidos. Armar un rompecabezas de semejante calibre requiere paciencia, dotes de observación y una cordura inquebrantable. Por lo tanto, quizá la pregunta para quien quiera indagar en su entorno sea: ¿Cuánto queremos saber de nuestras familias? Porque el origen de las historias está en el engaño. Y “lo peligroso de las mentiras es que, si son demasiado bellas, o si nos dan la razón, nadie las contrasta», dice Jabois en entrevista a Él País. Nadie quiere esclacerlas.

«La ilusión del caballo hacía real la aventura», escribe el pontevedrés. La ilusión hace real la familia si hubieran hablado, el temor a hablar para no descomponer la mentira. Y esto es importante en la trama. Lo que no se dice es muy distinto a callar. Se omiten conversaciones con tal de seguir pareciendo “normales”. Aquello que todos los miembros saben, e incluso fuera del núcleo familiar, pero nadie va hablar. “Pero una familia sin secretos es una secta”.

Si bien el suspense coral ya lo había abordado en Miss Marte, en esta La Víspera el escritor gallego encapsula la trama en un solo día. Comienza siendo un texto reflexivo, centrado en las relaciones familiares y la psicología de los personajes, la madre plenipotenciaria, para anclar la trama al desarrollo de los personajes. La desaparición como comidilla permite entrar a los personajes.

Al final, en la vida, todo es más normal de lo que podríamos pensar: “¿Quién pregunta nada a alguien a quien quiere?”

 

Texto: David Vázquez

 

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