Encuentros

La Azotea, toda una embestida

 

 

A medio camino entre el renacido orgullo por la distorsión de nuestra escena independiente y la mística del britpop noventero, La Azotea regresa con el pulso acelerado. Su nuevo, ‘Miura’ funciona como un fogonazo de realismo cotidiano, canciones con denominación de origen y un vitalismo capaz de salvarte cualquier martes de oficina.

Pero, por encima de todo, el debut de Álvaro Lorenzo (voz), Jorge Lozano (guitarra y saxo), Javier Camacho (batería), Pablo Serrano (guitarra) y Javier García Morente (bajo) es el inicio de un recorrido que se sostiene gracias al motor más viejo y fiable del rock: las ganas y la energía de los que no tienen nada que perder y mucho que disfrutar.

¿Cómo estáis viviendo la salida de ‘Miura’?

Javier: Han pasado siete meses desde que fuimos a Londres, preparando todo lo del disco, y estamos contentos de que por fin la gente lo vea.

Jorge: Estamos sobre todo orgullosos de la imagen y el empaque que tiene todo, tanto del concepto como del sonido. Muy orgullosos del curro, siempre hay cosas que pincelar, pero eso es bueno porque así hay margen de mejora.

La decisión de ir a Londres a grabar sorprende bastante para una banda emergente. ¿Cómo surgió?

Javier: Todo pasó muy rápido. Brett Shaw vino un par de días a nuestro local, trabajamos algunos arreglos y pocas semanas después estábamos grabando allí.

Álvaro: Hicimos una escucha de las maquetas con la oficina y nos dijeron que había algo en esas canciones que les sonaba muy británico, muy noventero. Lo mejor fue que entendieron nuestra propuesta sin que tuviéramos que explicarla demasiado. Eso es algo muy difícil de encontrar.

Jorge: Tenemos mucho pop-rock español de los 2000, pero también mucho britpop de los noventa.

 

 

¿Qué diferencia encontráis entre ‘Miura’ y vuestro primer disco, ‘No Existe Otro Momento (2024)?

Jorge: El disco fue un empeño nuestro por hacer algo más serio, con más sentido y más cuerpo que los singles. Lo hicimos prácticamente todo nosotros y aprendimos sobre la marcha. El álbum fue nuestro mejor aprendizaje, fue nuestra pequeña mili.

Javier: También era una época en la que estábamos asentando la formación con los cinco que estamos ahora y buscando un poco más nuestro sonido.

Álvaro: El proceso ha sido radicalmente distinto. Antes del disco íbamos sacando canciones sueltas que íbamos teniendo. En ese primer disco, queríamos hacerlo por huevos. Había muchísimo tesón, muchísima energía y mucho trabajo, pero pocos medios en todos los sentidos. Aun así conseguimos hacer un disco, presentarlo y montar una pequeña gira por nuestra cuenta, que también fue cosecha propia.

Una banda que ha aprendido haciéndose a sí misma.

Álvaro: Aquella gira la hicimos casi por cabezonería.

Jorge: Es que la única forma de aprender es hacerlo. Haces un disco y aprendes haciendo un disco. Haces una gira y aprendes haciendo una gira. Nosotros hemos llamado a salas, reservado hoteles, organizado rutas y solucionado problemas sobre la marcha. Todo eso también forma parte de construir una banda, y creo que también en cierto modo es una de las razones por las que estamos aquí profesionalizándonos.

Álvaro: Además en ese proceso de montar un disco y luego una gira ganas empaque humano en la banda y en el directo. Al final consigues un directo que se ha ido depurando, por ejemplo tocando en Zaragoza para treinta personas. Eso tienes que vivirlo si quieres tener un grupo sano, crear unas bases guapas.

Hasta ahora, ¿cuál es el momento que más os ha sorprendido como banda?

Jorge: El primer concierto que dimos, que no era ni una sala. Llevábamos un par de meses haciendo el idiota, bebiendo cervezas y tocando. Conseguimos que nos dieran un permiso, sin prueba de sonido ni dada, y nos vinieron a ver 150 personas. Nos decíamos: ¿Cómo hemos engañado a tanta gente?

Álvaro: Más en serio, ya siendo La Azotea, creo que una de las mejores fue cuando tocamos en las Fiestas de Alcalá de Henares, habría como 8.000 personas. Fue una locura. También hace unos meses, cuando tocamos en la Final de la ACB.

¿Cómo recordáis aquellos días grabando en Londres?, incluso habéis publicado un pequeño video documental

Álvaro: La experiencia en sí ya era un hito. Decir: «Joder, estamos en Londres, trabajando con un guiri, con unos medios que hace unos meses ni imaginábamos». Luego, en lo práctico, es muy parecido. Te encierras, grabas, te estresas, vuelves a grabar, estás hasta la polla, no puedes salir a fumar… pero estás flotando en todo momento por la mística que estás viviendo. Estás como en una pequeña nube, pero tampoco te puedes quedar ahí, porque tienes que deliberar, ver si la voz suena bien, si estás tocando bien…

Jorge: Me acuerdo de levantarme a las 8 y estar cagándome en todo, y de repente darte cuenta de que estás un martes laboral de octubre, en el que debería estar en mi puta oficina, con un traje, currando, y estoy ahí grabando con mis colegas en Londres nuestro disco. Deja de quejarte: levántate, haz caca, cómete unos huevos con bacon y vete a grabar.

Os gustó tanto la experiencia que dentro de unas semanas volvés para grabar unas cuantas canciones más.

Javier: Sí. En un mes volvemos a la misma casa, con el mismo productor y la misma banda.

Álvaro: Y el mismo cantante … La banda de mantiene.

Jorge: Y a grabar la segunda parte. Este EP, “Miura” más unas cuantas canciones más seguramente den forma a un nuevo disco. Lo hemos hecho así por un tema de tiempos y también para saber si íbamos por el buen camino. Es una apuesta grande. Para nosotros siempre fue un disco de más canciones, pero decidimos llevar cinco y ver qué tal, para ir sacando material y ver como funcionaban.

Mientras tanto llegan escenarios como Sonorama o Jardín de las Delicias.

Álvaro: Sonorama pues será otro hito. Seguimos viviendo pequeños hitos y espero que sea así continuadamente. Serán nuestros primeros festivales, queremos vivirlos con presencia y disfrutarlos. Nadie te asegura que vuelvas.

Jorge: Escuchas a bandas que llevan veinte o treinta años y casi todas coinciden en una cosa: se arrepienten de no haber disfrutado más algunos momentos por tener demasiada prisa. Nosotros queremos disfrutarlo todo.

En el EP predominan letras muy costumbristas y generacionales, pero “Mi analgésico” parece moverse en un terreno más poético y abstracto.

Álvaro: Es verdad que hemos querido mantener una línea general de textos costumbristas, que hablen de cosas que nuestra generación pueda reconocer fácilmente. Sin embargo, también tenemos una vena más poética y menos descriptiva que en este EP hemos intentado dejar un poco en segundo plano. “Mi analgésico” representa precisamente esa otra faceta: una canción más abierta, más espacial, donde no se cuenta algo concreto, sino que cada persona puede llevarla a su propio terreno.

Texto: Víctor Terrazas

 

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