Encuentros

ACCES, «las salas como espacios de cultura»

Miguel Mirones, Presidente del ICTES (Instituto para la Calidad Turística Española y la Sostenibilidad) entregando un Premio Q a Garaje Beat Club en FITUR, recogido por Isaac Vivero, Presidente de ACCES, y su socio en GBC, Luis L. Orbea.

 

El mundo de la música siempre ha tenido (mala) fama de que cada uno va a su bola, que las discográficas se aprovechan de los artistas, que los promotores son unos piratas, que las salas no se implican lo necesario, etc. etc. Podemos tener nuestras discrepancias sobre estas afirmaciones aunque seguro que algo habría en tiempos pasados, pero afortunadamente nos encontramos en un momento que la profesionalidad del sector se ha producido y con unos resultados excelentes que se confirman con la cantidad de oferta que disponemos para elegir. Uno de las elementos más sólidos para hacerse fuerte es el asociacionismo, la necesidad de agruparse para plantear proyectos, necesidades y reclamaciones pertinentes. Eso es lo que reúne Acces con respecto a las salas de conciertos a nivel estatal. Isaac Vivero, presidente de la asociación, nos pone al día.

 

¿Nos podéis explicar brevemente cuándo se crea la asociación ACCES, cómo surge la idea y cuál era el objetivo?

ACCES se creó en el año 2005 y yo me asocié en 2014, abrí mi sala en septiembre de 2013, no estuve en los comienzos de ACCES. Primero se crearon las asociaciones de salas de conciertos de Cataluña (ASACC) y Madrid (Madrid en Vivo). Entre esas dos asociaciones organizaron conjuntamente a finales de 2004 un encuentro estatal de salas de conciertos, al que acudieron también salas de otras comunidades autónomas donde no existía una asociación, y de ahí surgió la idea de crear una asociación de ámbito estatal, con el objetivo de poner en valor estos espacios de cultura como eslabón esencial en la cadena de valor de la música.

¿Cómo era la situación de las salas en 2005 cuando se creó y cuáles eran las debilidades más notorias?

Aunque yo en aquella época todavía no tenía una sala de conciertos me lo puedo imaginar perfectamente. Una falta total de reconocimiento de la actividad cultural, especialmente a nivel institucional, inexistencia de licencias de actividad acordes, acoso administrativo, ausencia de convenios con las entidades de gestión de derechos, nula representación sectorial, falta de comunicación con otros agentes del sector musical, ausencia de metodología de trabajo homogénea en el sector… estaba todo por hacer, no había unión. La unión hace la fuerza.

¿Qué avances son los más significativos que se han producido gracias a la asociación?¿Cuál sería el nivel de profesionalización ahora mismo?

Han pasado ya 21 años de aquello. Se ha avanzado mucho, pero ha sido un avance muy lento, demasiado lento. Todavía queda mucho por hacer. El avance más significativo es el reconocimiento institucional de las salas de conciertos como espacios de cultura, a nivel estatal, y en muchos casos (lamentablemente no en todos) también a nivel autonómico y local. A nivel de profesionalización del sector se ha avanzado mucho más que a nivel institucional, ahí si ha habido un salto cualitativo enorme. La apuesta por la formación y por el intercambio de experiencias ha sido muy decidida desde el principio.

¿Costaba mucho llegar a las instituciones en aquel momento? ¿Podían entender vuestras reivindicaciones y ser atendidos? ¿Cómo es la situación ahora mismo? Se ha conseguido implicar a ayuntamientos, gobiernos, etc en el funcionamiento de salas?

A algunas instituciones todavía hoy cuesta mucho llegar, imagino que entonces era misión imposible. Lo que está claro es que, para que las instituciones te escuchen, la unión sectorial es imprescindible, haciendo cada uno la guerra por su cuenta es imposible avanzar, el asociacionismo es básico. Hoy el sector vive, a nivel de relaciones institucionales, el mejor momento de su historia. A nivel Gobierno de España nuestro interlocutor es, lógicamente, el Ministerio de Cultura, y la relación es excepcional, cercana y directa, con comunicación muy fluida y feedback permanente, hablamos el mismo idioma, y hemos avanzado muchísimo en los últimos años. A nivel autonómico hay 19 realidades diferentes, unas bastante buenas y otras terribles. A nivel municipal es donde está el mayor problema, donde las salas se encuentran más indefensas ante una multinormativa sin sentido en la que en muchos casos directamente no existimos, que nos obliga a trabajar en la más absoluta alegalidad, por no llamarlo directamente ilegalidad.

Es una asociación a nivel estatal, debe costar un gran trabajo poner de acuerdo a los asociados porque en cada comunidad deben haber diferentes tipos de circunstancias. ¿Cómo se maneja esta situación?

ACCES fue creada por dos asociaciones autonómicas, que ya tenían interlocución con sus administraciones locales, para poder llegar a la administración estatal, es ahí donde se centra el trabajo de ACCES. Desde la asociación estatal siempre se fomentó la creación de asociaciones autonómicas en las diferentes comunidades autónomas, que son las que tienen que desarrollar el trabajo en su propia comunidad, con sus instituciones, ya que muchas de las competencias están transferidas. La metodología de trabajo es como una federación. Hoy tenemos asociaciones territoriales en Galicia, Castilla y León, Aragón, Cataluña, Comunidad de Madrid, Castilla La Mancha, Comunidad Valencia, Andalucía, Región de Murcia y Ceuta, todas tienen representación en la Junta Directiva de ACCES. En las comunidades autónomas donde no tenemos una asociación territorial las salas se pueden asociar también a ACCES, pero en esos territorios no podemos desarrollar un trabajo a pie de campo, para eso es necesario crear estructuras locales. Seguimos intentando hacerlo en los territorios en los que todavía no las hay.

¿Cómo convive ACCES con otras asociaciones como ASACC en Cataluña?

ASACC forma parte de ACCES. La Presidenta de ASACC es Vicepresidenta de ACCES. ASACC representa a ACCES en la Junta Directiva de Live DMA, la Asociación Europea de Salas de Conciertos. Convivencia absoluta, vivimos en la misma casa.

¿En qué comunidad se reflejan más los problemas a la hora de abrir salas, conseguir licencias, o conseguir un circuito estable?

Lamentablemente esos problemas son el día a día de la mayor parte de las comunidades autónomas. Incluso en Cataluña, que es con diferencia la comunidad más avanzada, hay problemas. Aunque ya quisieran esos problemas otras comunidades en las que está todo por hacer.

Son las salas partidarias de formar parte de una asociación o siguen habiendo algunas (muchas) que prefieren ir por su cuenta? ¿Persigue la asociación a las salas que  no están actuando correctamente, ya sea en cumplimiento de horarios, operar sin licencia, promociones poco éticas….?

Entiendo que las más de 300 salas de conciertos asociadas a ACCES sí son partidarias del asociacionismo, aquí nadie está por obligación. Y las salas que no están, entiendo que debe ser porque no creen en el asociacionismo y prefieren ir por libre, aunque beneficiándose de los logros de ACCES, recogiendo egoístamente lo que otros sembraron. En ACCES tenemos un código de buenas prácticas acordado y firmado con APM (Asociación de Promotores Musicales) y ARTE (Asociación de Representantes Técnicos del Espectáculo), y lógicamente exigimos a nuestros socios que se cumpla esa metodología de trabajo, que es básica. El mundo licencias depende de los ayuntamientos, y para la mayor parte de los ayuntamientos de España las salas de conciertos no existen, las salas no son culpables de eso.

Garaje Beat Club (sala dirigida por Isaac Vivero)

¿Nos podéis explicar qué es y para qué sirve la “Guía digital de salas”?

Es una herramienta muy útil que está todavía inacabada, en desarrollo. Ahí está todo el circuito estatal de salas de conciertos, con todas las salas asociadas geolocalizadas, y con la información básica, imágenes, rider técnico, contacto… Quien quiera organizar una gira por las salas de conciertos de España no encontrará otra herramienta mejor. Estamos trabajando en dar a conocer esta herramienta a nivel internacional.

¿Hay futuro para una sala pequeña de menos de 300 de aforo antes la avalancha de costes (impuestos, personal, gastos mínimos, etc) y la baja tarifa que deben cobrar para conseguir que las bandas puedan alquilar?

La palabra “alquiler” debemos erradicarla de nuestro lenguaje cuando hablamos de salas de conciertos. No estamos hablando de inmuebles que se alquilan, estamos hablando de infraestructuras equipadas, con equipamiento técnico y equipamiento humano, que ofrecen unos servicios de producción imprescindibles para la celebración de un concierto. Lógicamente ese equipamiento tiene un coste. ¿Quién asume el coste de producción de un concierto? Lo normal es que sea el promotor. Pero cada evento es un mundo y todo es negociable. El ecosistema de las salas de conciertos es amplísimo, hay salas con aforo para 50 personas, y para 3.000. Hay salas en grandes ciudades, y salas en aldeas. Cualquier proyecto artístico seguro que encuentra espacios adecuados a sus necesidades. Producir un concierto en el Estadio Metropolitano de Madrid o en el Movistar Arena tiene unos costes, eso todo el mundo lo entiende, ¿no? A un artista que vende 30 entradas no se le ocurre intentar programar un concierto ahí. Producir un concierto en una sala también tiene costes, y cada concierto debe ser programado en un espacio acorde a sus posibilidades. Independientemente del acuerdo que se pueda alcanzar para la celebración de un evento, entre sala, promotor y artista, hay unos costes que se deben cubrir, o alguien perderá dinero. La realidad es que cuando las cosas no salen bien la sala siempre pierde dinero, aunque el promotor haya cubierto unos costes básicos que nunca se acercan a los costes reales. Cuanto más grande es la sala lo normal es que los costes también sean mayores, pero en los eventos que salen bien se generan unos beneficios en barras que pueden cubrir las pérdidas de otros eventos que salen mal. En las salas pequeñas no hay margen de error, porque los beneficios en caso de haberlos son mínimos. Lo normal es que las salas pequeñas tengan en la hostelería su sustento, y que los conciertos sean una actividad complementaria.

¿Son los festivales la gran amenaza de las salas?

La gran amenaza de la música en directo es que la oferta supere a la demanda, y eso está pasando ya desde hace tiempo. Se ha hinchado tanto la burbuja que va a explotar, no es sostenible. El problema no son los festivales. Los festivales y la salas de conciertos son dos elementos de un mismo ecosistema, el de la música en directo, que siempre han convivido en armonía. El problema es la sobreprogramación sin criterio, casi siempre con importantes cantidades de dinero público apoyándola. Hay festivales de verdad, con personalidad, con sentido, con identidad, pero hay otros muchos pseudofestivales que son invenciones del político de turno que quiere que su pueblo tenga también un festival, y el resultado suele ser lamentable. Y por encima de todo esto están las gigantes multinacionales que llenan estadios sin pestañear con entradas a precios astronómicos, eventos de postureo a los que asisten millones de personas que salen con los bolsillos vacíos, sin posibilidad económica de asistir a más conciertos en meses. Hay que buscar un equilibrio que evite la muerte del eslabón más débil de la cadena, que es la escena musical de base, esa que se desarrolla en las salas de conciertos, porque sin esa escena emergente no hay futuro. Reino Unido, donde los grandes eventos donan 1 libra por cada entrada vendida para apoyar a la escena musical de base, es el ejemplo a seguir.

 

Texto: Daniel Miralles

 

 

 

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